Cromofobia, el miedo al color

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Desde la antigüedad los seres humanos se han enfrentado al miedo, esta experiencia común tiene un gran valor adaptativo para la supervivencia de la especie. Esto se debe a que nos obliga a encontrar formas de accionar ante el peligro. No obstante cuando este miedo sobrepasa a las personas podemos hablar de una fobia.

Las fobias son miedos irracionales, pues se experimenta la sensación de temor ante situaciones que no suponen
una amenaza real. Este fenómeno va más allá del control voluntario y persiste a lo largo del tiempo, por lo que la persona busca evitar la situación temida. De ahí que esta evitación interfiera con sus actividades y por tanto sea desadaptativa.

En la literatura sobre fobias podemos encontrar diferentes tipos, entre ellas la cromofobia. La cromofobia es una fobia específica que se caracteriza por el medio irracional a los colores. Este fenómeno varía de persona a persona y existen diferencias en el color o los colores temidos.

Los tipos de cromofobia más frecuentes suelen ser la xantofobia, que es miedo irracional al color amarillo, o la melanofobia o miedo irracional al color negro. En varios de los casos la causa detrás son las ideas supersticiosas relacionadas.

De acuerdo a Sánchez Ortiz (2013) este miedo al color tiene implicaciones simbólicas desde la Antigüedad, pues fue relegado del arte por una posible corrupción. En este sentido, primero hace referencia hacia los colores como medio para lo femenino y por tanto se trata de algo primitivo y por otro lado los colores se vuelven sinónimo de lo superficial, lo infantil, irrelevante y vulgar.

Dentro de las causas de la cromofobia se encuentran en el aprendizaje. Tras un suceso traumático la persona tiene un aprendizaje asociativo entre dicho evento y el color. Además de que también puede ser aprendido por aprendizaje vicario, es decir a partir de la observación.

Los tratamientos recomendados para esta fobia y cualquier otra se encuentra la terapia cognitivo conductual puesto que suele ser la más efectiva, de acuerdo a evidencia científica. Este tipo de terapia pretende modificar  hábitos, conductas y pensamientos que llevan a una persona a padecer este estado. 

Referencia

Capafons Bonet, J.i. (2001).Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema, 13 (3), 447-452.

Sánchez Ortiz, A. (2013). Una mirada simbólica al color. Reflexiones sobre fobias y filias en el mundo Occidental. Revista del Departamento de Arte y Música de la Universidad del País Vasco, 3, 192-207.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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