¿Qué calidad de aire respiramos?

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Miguel Tenorio Cruz

Respirar es un acto reflejo del ser humano que desde el momento en que nacemos es indispensable para vivir. Si embargo, la calidad del aire no es la misma en las zonas urbanas o rurales ni mucho menos en todo el mundo.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que más de dos millones de muertes prematuras son atribuibles a la contaminación del aire en espacios abiertos urbanos y en espacios cerrados. De igual modo, la OMS establece los límites de concentración recomendados relativos al material particulado (PM10 y PM2,5), el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre que en su conjunto se han identificado como contaminantes que afectan la salud, el bienestar de la población y el equilibrio ecológico.

En México los esfuerzos por reducir los efectos presentes y futuros de la contaminación del aire incluyen acciones como generar información por el monitoreo automático y/o manual a través de los Sistemas de Monitoreo de la Calidad del Aire (SMCA) distribuidos en 17 entidades federativas. Para cada zona metropolitana y ciudad se evalúa el estado de la calidad del aire, a nivel de estación de monitoreo, con respecto a las normas oficiales mexicanas y a la distribución de días con calidad de aire buena, regular y mala.

De acuerdo al último Informe Nacional de Calidad del Aire emitido en el 2016 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) de los 34 SMCA en el país 14 de ellos (Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Ojinaga, Colima, Durango, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas) mantienen sus estaciones de monitoreo fuera de operación, entregan la información en forma tardía o proporcionan datos inconsistentes sin validar.

El informe revela que de 169 estaciones de monitoreo 33 de ellas no cuentan con infraestructura para la medición de ozono; 19 carecen de infraestructura para la medición de partículas suspendidas PM10 es decir, partículas gruesas (2,5 y 10 micras) y finas (menos de 2,5 micras) que entran en el sistema respiratorio y 67 no cuentan con infraestructura para la medición de partículas suspendidas PM2,5 que se generan en el aire a partir de diversas reacciones químicas en la atmosfera.

Entonces ¿Qué calidad de aire respiramos?

El 13 de octubre de 2017 en Plesetsk, Russia la Agencia Espacial Europea (European Space Agency – ESA) lanzó al espacio el satélite Sentinel – 5P cuyo promedio de vida útil es de 7 años, con un peso 820 kg y resolución espacial (finura de detalles visibles en una imagen) de 7km x 3,5km que tiene el propósito de vigilar la calidad del aire de la Tierra. Una de las primeras imágenes enviadas por el satélite muestra el dióxido de nitrógeno en Europa generado en gran medida por el tráfico y la combustión de combustibles fósiles en procesos industriales. Además, los primeros datos enviados han permitido la creación de un mapa global del monóxido de carbono, así como, conocer los altos niveles de contaminación sobre zonas de Asia, África y Sudamérica. Sentinel – 5P contiene el sensor de su clase más avanzado hasta la fecha: Tropomi. Este espectrómetro de imagen multiespectral ultramoderno desarrollado por la ESA y la Oficina Espacial de los Países Bajos puede registrar la presencia de dióxido de nitrógeno, metano, monóxido de carbono o aerosoles, contaminantes que afectan al aire que respiramos y a nuestro clima. Además cuenta con una anchura de barrido de 2.600 km, lo que permite cartografiar la totalidad del planeta cada 24 horas.

Con estos datos es posible hacer previsiones y poner en marcha políticas de mitigación adecuadas sobre contaminación del aire.

No es complicado darse cuenta que es urgente en nuestro país desarrollar la tecnología espacial necesaria para proteger la salud pública de los ciudadanos, comprender los procesos físicos y químicos atmosféricos e ingresar en una nueva era en la vigilancia de la calidad del aire.

 

 

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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