La inteligencia emocional en los cuidados médicos

Compartir

Nuestra salud no sólo implica el bienestar físico, es decir no basta simplemente con carecer de enfermedades, sino que también nuestra salud implica todo aquello relacionado con nuestros pensamientos y emociones.

En ocasiones desdeñamos el valor que tiene la narración de aquellos pensamientos que más afligen a las personas. Además de que se restringe comúnmente la expresión verbalizada de aquello que se esta sintiendo, sobretodo ante alguna enfermedad.

Sin embargo esta exploración de las emociones (similar a lo que sucede en psicoterapia) puede resultar en algo positivo durante el tratamiento médico. ¿La razón? Es simple: las personas en enfrentan condiciones donde su salud se ve comprometida muestran mayores avances cuando  tienen un apoyo emocional.

Inteligencia emocional, una esperanza de vida

Un estudio en la Universidad de Stanford dirigido por el Dr. David Spiegel reunió mujeres con cáncer de mama avanzado, en condiciones de metastasis. Después de los tratamientos iniciales el cáncer de mama siguió su curso evolucionando y afectando otras zonas. Desde una perspectiva médica, la evolución del cáncer desencadenaría rápidamente en la muerte. No obstante no fue así en todos los casos.

De este grupo de mujeres aquellas que acudieron al grupo de apoyo emocional de forma semanal vivieron 2 veces más que aquellas que lo enfrentaron en soledad. Si bien todas ellas tuvieron tratamiento encaminados contra el cáncer, aquellas que expresaban sus temores, dolor e ira tuvieron mejores resultados. De ahí que ante un problema de salud sean fundamentales los grupos de apoyo y/o la psicoterapia para mejores resultados.

¿Y los médicos?: La inteligencia emocional en los cuidados médicos

Antes que nada es preciso señalar 2 cosas: que para ser un buen médico en vital de poseer Inteligencia Emocional y que en ocasiones las personas les atribuimos el “ser como dioses” que termina afectando su estabilidad emocional.

Los médicos se enfrentan a un estrés constante, donde lo afectivo se ve comprometido de forma significativa ante la espera de los familiares por un buen pronóstico, sin embargo no siempre es así. En consecuencia los familiares a la espera suelen mostrar enfado y desagrado. ¿Pero entonces qué hacer?

Como personas normales debemos dejar de atribuirles superpoderes, más bien se trata de reconocer y apreciar su trabajo y todo aquello que esta en sus manos. Mientras que como médicos es imprescindible la transmisión a los familiares y el paciente de la situación médica, sin mentiras.

No hay nada más angustiante que las necesidades emocionales de los pacientes y familiares no sean cubiertas por falta de información, tacto y empatía.  Por consiguiente la incertidumbre se hace presente acompañada de miedo y la sensación de catástrofe resultando en la negativa a los tratamientos propuestos.

Sin importar el nivel de riesgo de la enfermedad a la que se enfrenten los pacientes queda claro que es de vital importancia la comunicación de aquello que se piensa y siente. Además de que poner atención en las necesidades emocionales brinda una mejor respuesta ante los tratamientos propuestos, debido a la confianza médico-paciente.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

Be first to comment