Trabajo Infantil en México

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Existe una gran problemática en relación al trabajo infantil a nivel mundial y nacional, puesto que en ocasiones aleja a los menores de tener una mejor educación y en general calidad de vida. En México en el artículo 123 de la Constitución Mexicana, queda prohibido emplear a menores de 14 años, sin embargo muchos menores de edad se enfrentan a esta realidad, donde el 48.3% de los menores que trabajan no reciben ninguna remuneración por sus tareas.

Si bien no hay una definición exacta para delimitar el trabajo infantil de acuerdo a la UNICEF  y a la Organización Internacional del Trabajo podemos considerarlo como toda actividad económica realizada por niños, niñas y adolescentes, por debajo de la edad mínima general de admisión al empleo especificada en cada país, sin importar la categoría ocupacional.

Generalmente la realización de esta actividad resulta perjudicial a diferentes niveles: física, mental, social o moralmente e interfiere en su escolarización, ya sea privándole de la oportunidad de asistir a la escuela, abandonarla o combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo pesado.

Sin embargo es necesario señalar que el hecho de que haya niños trabajando en condiciones tan precarias y sin remuneración no sólo se trata del egoísmo y/o capricho de los padres, sino también de las cuestiones socioeconómicas propias del país: pobreza, desempleo, bajos salarios discriminación etc.

Generalmente la población que padece estas cuestiones y se ve obligada a recurrir al trabajo infantil toman como primera opción a los hermanos mayores. Son estos los principales encargados de aportar ingresos adicionales al hogar y por ende también son los más propensos a abandonar sus estudios de educación básica.

Así mismo se ha identificado que una mayor asistencia en los diferentes niveles escolares no precisamente se deba a la disminución de esta problemática, puesto que si bien se han implementado programas como Prospera esto solo han lograda la disminución del trabajo infantil en un 8%. Por otro lado en el caso de los menores que estudian y trabajan se disminuye su rendimiento en un 20%.

Al final del día si bien el trabajo ofrece una serie de experiencias en el menor es de considerarse bajo que condiciones se da esta situación, ya que en gran parte de los casos se experimenta la deserción escolar o un menor rendimiento dentro del ambiente escolar lo que impide un proceso de aprendizaje óptimo.

Referencias:

Rausky, M. (2009). ¿Infancia sin trabajo o Infancia trabajadora? Perspectivas sobre el trabajo infantil. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, (2), 681-706.

Orraca, P. (2014). El trabajo infantil en México y sus causas. Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, 45 (178), 113-137.

Cervini, R. (2006). Trabajo infantil y progreso de aprendizaje en la educación básica. Un análisis multinivel de “valor agregado”. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), XXXVI (3-4), 183-218.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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