#RecomiendoLeer: Es la lectura, idiotas

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Desde el título, simple pero directo, tenemos noción de que va este corto pero valiosísimo libro. Miguel Campos Ramos es un poblano apasionado por la literatura y la lectura, quien a partir de una momento donde ciertos periodistas se cuestionaban sin respuesta que había pasado en lugares como Finlandia, Singapur o Japón para tener un crecimiento acelerado, decidió de manera natural y curiosa se cuestionarse e investigar más sobre el tema.

El menciona que no es necesario ser economista para saber que gran parte del secreto de estos países reside en la educación y una vez dentro de ella la lectura es la pieza clave. Dentro de sus lecturas se encuentran las aventuras de Alvin Toffler, futurista americano que se sorprendió en Shangai, cuando al salir de su hotel se encontró con una multitud de jóvenes abarrotando un lugar muy colorido, que en un principio creyó que era un antro, la realidad: se trataba de una librería.

A partir de diversos ejemplos Miguel Campos Ramos revela la importancia de la lectura y va rompiendo con varios de los pretextos que usamos los mexicanos para no leer.

En primer lugar la mayoría señaló que no tiene tiempo, lo cual es un tanto falso: todo es cuestión de prioridades. De acuerdo a diversas estadísticas los estudiantes se pasan un promedio de cuatro horas en la computadora o el celular, cuando pueden reducir parte de este tiempo y destinarlo a la lectura.

Otro pretexto plasmado en este libro y demasiado común es que la lectura es aburrida, pues los libros tienen la “letra chiquita y da flojera; pareciera que para los mexicanos  la lectura pesa. Desde muy pequeños a gran parte de la población se le ha enseñando y ha interiorizado que la lectura es A-B-U-R-R-I-D-A, de esto la primer responsable no es la escuela, sino la familia y depende de ambos para que sea una realidad.

El hábito de la lectura se debe generar de forma gradual y con material que sea atractivo para las personas. Los mexicanos en la actualidad leemos 3 libros al año aproximadamente, lo cual no es nada y perjudica de forma profunda a nosotros mismos y el desarrollo del país.

El tercer pretexto de por qué la gente no lee, es que los libros son caros, si bien a comparación de otros países, en México los costos son elevados, el autor compara el precio de los libros con el costo del alcohol, lo cual nos lleva a reflexionar que el costo de varias cervezas podrían ser cambiadas por una buena novela, sin embargo pareciera que no es parte de nuestras prioridades.

En cuanto al vocabulario que podemos aprender de los libros, a veces no nos percatamos de la basta cantidad de palabras que podemos aprender y además de que los libros nos acercan a su compresión y puntual utilización. Esto queda claro con un ejemplo por demás valioso, Campos Ramos explica que se le aplicó una pequeña prueba de 10 preguntas sobre el significado de las palabras a diversos políticos. Tales términos  un tanto rimbombantes puso a temblar a más de uno, ya que pocos pudieron contestar la prueba satisfactoriamente; la mayoría contestó que las palabras tenían significados esperanzadores, lo cual resulta por demás gracioso y deja en claro el título ¡Es la Lectura, idiotas!

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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