Otto e mezzo di Fellini

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Italia, 1963. Federico Fellini (1920-1993) concluiría lo que sería, junto a La Dolce Vita (1960), quizás su trabajo más emblemático; y con fecha del 25 de junio, el filme se presentaría en las salas de cines de Estados Unidos. Durante estas semanas, se cumplen 55 años de que Ocho y Medio hubo alcanzado a espectadores fuera de Europa y se consagraría como un éxito internacional.

Fellini es, sin duda, uno de los más celebrados y distinguidos cineastas en el periodo posterior a la segunda guerra mundial. Inspirado también por el surrealismo y neorrealismo, desarrolló una técnica cinematográfica con la que plasmaba una narración alucinatoria y lo más parecido a lo que nos encontramos en sueños. Además de haberse inspirado también en la libreta donde registraba sus sueños durante la época de los 60, y en experiencias y personajes reales.

En su juventud, el director italiano, se inscribió en la universidad de roma, inspirado por la imagen de los reporteros en películas norteamericanas. Buscó para sí mismo la vida de periodista y captó la atención de diferentes editores con sus caricaturas, por lo que comenzó a publicar artículos.

El joven Fellini era gran admirador del género Vodevil y en 1940 se hizo amigo del comediante Aldo Fabrizi (1905-1990), a quien el cineasta Roberto Rossellini (1906-1977) quería para su papel de Don Pietro en el filme Roma città aperta (1940). Fue Fellini el contacto para que Fabrizi y Rossellini se conocieran y comenzaran a trabajar juntos. Después de esto, Federico colaboraría con Rossellini en la construcción del guión de la cinta Paisan (1946). Durante ese tiempo, Fellini solía curiosear en la sala de edición y aprendió como se hacían las películas italianas de ese tiempo. Con esa experiencia encontraría el trabajo de su vida y que le daría frutos a manera de 4 premios de la academia y muchos otros más.

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Ya en los primeros 3 minutos de ocho y medio se puede apreciar la calidad de trabajo que distingue a Federico Fellini. Aquí, un hombre, atrapado en un coche que comienza a llenarse de humo, intenta escapar. Al ubicar al carro, atascado en un embotellamiento, vemos en los demás autos a personas que parecen no moverse. El hombre finalmente logra escapar flotando y se eleva al cielo. Segundos después, lo vemos en la playa flotando y otro hombre lo tiene agarrado de una cuerda como si fuese un globo y el hombre cae sobre la playa. Acto seguido, el protagonista, Guido, despierta de su sueño. Este elemento es importante al sugerirnos que, si hay momentos en los que la película parece haber perdido completamente el hilo, bien se podría tratar de una experiencia onírica del personaje.

En su canal de Youtube, ZEPfilms, el teórico y cineasta argentino Nicolás Amelio-Ortíz, nos ejemplifica cómo, además de la situación descrita en el guión, el manejo de la cámara nos introduce en este mundo onírico. Lo que Nico describe como «Una sucesión de cuentos y acciones encadenado por la bizarra lógica de la imaginación».

 

Técnica de Federico Fellini

Como muchos antecesores y sucesores de Federico Fellini, en películas denominadas como surrealistas, éstos definirían el género con dos técnicas cinematográficas:

  • Cortar los sueños a través de fundidos y sobre impresiones. Cómo ejemplos tenemos Entr’Acte (1924), de René Clair; Spellbound (1945), de Alfred Hitchcock; o Mulholland Drive (2001), de David Lynch
  • El uso de cortes directos y rápidos. Un ejemplo es Un Chien Andalou, cortometraje de 1929 de Luis Buñuel, en donde uno de sus cortos nos lleva de una imagen donde la luna que es cortada por una nube, a ver un ojo que es cortado por una navaja de afeitar.

Ésta técnica es también utilizada en nuestra película Ocho y Medio, y logra hacernos dudar sobre qué parte de la historia es real y qué parte de ella es un sueño, al llevarnos de una escena a otra con un corte directo y sin previo aviso. Una perfecta característica del filme.

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Se dice que la historia es una referencia de la situación por la que Fellini pasaba en ese momento. Guido, es un director de cine que intenta relajarse después del éxito de su última película. Sin embargo, gente que había trabajado con él, lo busca para seguir con alguna otra producción. Mientras el director se ocupa de la creación de su nueva obra, tiene que enfrentar a su propia conciencia y situaciones en su vida, nos cuenta sobre su infancia, las mujeres que ha amado, la fantasía de tener su propio harem de chicas y el tener que lidiar con un bloqueo del que no sabe cómo salir. Situación en la que probablemente Fellini se encontraba, después del éxito de La Dolce Vita.

Entre las curiosidades del rodaje, encontramos que el título se refiere al número de películas que Federico había dirigido hasta entonces —seis producciones largas, dos cortometrajes y una co-dirección junto a Alberto Lattuada (1914-2005)— que nos dan un total de 8 producciones y media. Tenemos también, que Ocho y Medio fue rodada, como casi todas las películas italianas del momento, completamente sin grabación de sonido en el set. Todo el diálogo fue doblado durante la post-producción. Fellini era conocido por gritar la dirección a sus actores durante las tomas, y reescribir los diálogo, haciendo que éstos aparecieran fuera de sincronía.

Federico Fellini era bien conocido por trabajar sin un guión estable y terminado. En un momento durante la pre-producción, había olvidado por completo de lo que se trataría su nuevo trabajo .Cuando planeaba notificar al productor Angelo Rizzoli sobre su abandono del proyecto, el operador de cámara principal del estudio Cincecittà invitó a Fellini a su fiesta de cumpleaños. Durante la celebración, la idea llego a él: su cinta trataría sobre un director ocupado en una película de la que lamentablemente olvidó de qué se trataba. La película sería nombrada al principio La Bella Confusione, por la característica de lograr confundir al espectador.

Con esto, podemos darnos cuenta todo lo que conlleva lograr una cinta excepcional, como lo es Ocho y Medio. Tanto el trabajo, como las situaciones detrás, nos demuestran cómo el tiempo en el rodaje y la dirección del proyecto puede cambiar curiosamente y confundir las intenciones o rumbo de los involucrados, ya sea en el trabajo o en su propia vida. Así como en una película surrealista del maestro Federico Fellini.

 

 

 


Fuentes:

  • Malcolm, D. Féderico Fellini: 8 ½. The Guardian. Recuperado de http://www.theguardian.com
  • 8 ½ (1996). IMDb. Recuperado de http://www.imdb.com
  • Federico Fellini: Italian Filmmaker. Encyclopaedia Britannica. Recuperado de http://www.britannica.com
  • Amelio-Ortíz, N [ZEPfilms]. (23 jul. 2015). El cine y los sueños. Recuperado de https://www.youtube.com/channel/UC66soxYX4IBUF4V94EdyYBQ

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