Neurociencias: conectando el aprendizaje

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El aprendizaje es un cambio perdurable en la conducta, resultado de la práctica, es decir la experiencia. Para las neurociencias no solo es clave conocer la función de cada estructura del sistema nervioso, si no qué está en busca de la conexión entre neurociencias-aprendizaje para el diseño y aplicación de una instrucción más efectiva.

De acuerdo a Wolfe (citado en Schunk, 2012) nuestro sistema nervioso central  está compuesto por 100 mil millones de neuronas que envían y reciben información a lo largo de los músculos y órganos, las cuales no se regeneran de la misma forma que otras células; sin embargo son fundamentales. Debido a la sinapsis, hay un intercambio de neurotransmisores, por lo que el aprendizaje es un cambio en la receptividad de las células, provocando la formación de conexiones neuronales fortaleciéndolas y conectándolas con otras a través del uso (Schunk, 2012).

El aprendizaje ocurre en ciertas estructuras: corteza cerebral, compuesta por el lóbulo temporal, parietal, occipital y frontal; la formación reticular, cerebelo, tálamo, hipotálamo, amígdala, hipocampo, cuerpo calloso y las Áreas de Broca y Wernicke encargadas del lenguaje. Dichas estructuras están interconectadas, como señalan Byrnes y Fox (1998) “casi cualquier tarea requiere que participen ambos hemisferios, aunque éstos parecen procesar ciertos tipos de información de manera más eficiente” (Schunk, 2012). Esto es importante resaltarlo, debido a que en ocasiones se tiene la creencia de que los individuos, al realizar actividades solo activan ciertas regiones, dejando inactivas otras.

Es necesario que los maestros, psicólogos y pedagogos tengan conciencia respecto a la funcionalidad de dichas estructuras además de conocer el sistema de procesamiento de la informacion, el cual incluyen los registros sensoriales, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo; y es que vivimos bombardeados de información sensorial, por lo que debemos prescindir de aquella que no contribuirá al aprendizaje, además de que la percepción cambia dependiendo de las personas. Dicha percepción depende de ciertos factores: lo novedoso, la intensidad, movimiento y atención (Schunk, 2012).

Para una adecuada consolidación de la enseñanza es imprescindible la organización, el repaso y la elaboración, la organización ayuda a una mejor estructura de la información en el cerebro, mientras que el repaso integra gradualmente y la elaboración es el proceso que amplía la información para hacerla significativa (Schunk, 2012).

Por otro lado, Schunk (2012) menciona lo fundamental de considerar factores como: la genética, la estimulación ambiental, la nutrición de los estudiantes, las  hormonas (Esteroides) teratógenos, el desarrollo del lenguaje y los periodos cruciales de los diferentes estadios del desarrollo, dentro del aprendizaje.

Por tanto en un contexto escolar es primordial la creación de ambientes de aprendizaje a partir de las neurociencias, que tomen en cuenta los procesos cognitivos, ya que como se mencionó, al ser la percepción diferente, la organización del material educativo y la organización de la clase deberán adaptarse a los  individuos implicados en el proceso de aprendizaje.  Y es que al activar la motivación de los estudiantes y mantener su atención  se pueden tener construir mejores y mayores conexiones nerviosas; de esta forma para el estudiante un conocimiento se vuelve significativo, lo incluyen en sus redes de memoria y logra consolidar algún aprendizaje que sin duda será aplicable a otros aspectos además del ámbito escolar.

Referencia

 Schunk, D. (2012) Teorías del aprendizaje: una perspectiva educativa. México: Pearson Education

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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