Moda rápida: El lado oscuro de la moda

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No han pasado muchos años desde que el mundo de la moda y el sector textil dio un giro de 180 grado a algo impresionante, que nadie esperaba: la moda rápida. Con creatividad diversas organizaciones han sabido crear circuitos cortos para la producción, distribución y consumo de la ropa, de ahí que tan sólo en un año haya tantas temporadas.

La perfecta sincronización en los procesos de producción y distribución ha hecho de Zara ser la pionera en un modelo de negocio muy rentable economicamente: el fast fashion o moda rápida. Sin embargo con esto también han triado una serie de desventajas para el medio ambiente y la calidad de vida de las personas.

Este paradigma de la moda se sustenta en las nuevas tendencias y los gustos de la población, haciendo accesibles diversos diseños de marca a costos realmente bajos, además de que muchas veces en tienda hay modelos un tanto “únicos”, que son producidos en pequeñas cantidades y todos quisieran tener. Con esto se busca que los consumidores sientan la necesidad de actualizar su guardaropa de manera constante, para ir al ritmo del mundo de la moda.

La realidad es que la mayoría de nosotros caemos ante la tentación de verse bien y ahorrar dinero, sin embargo el verdadero precio de nuestra ropa generalmente es pagado por los países tercermundistas tal es el caso de Bangladesh, donde en las fábricas textiles se carecen de las suficientes condiciones laborales y se violan los derechos de los trabajadores; tal como sucedió en 2013 con el colapso de la fábrica de Rana Plaza en Bangladesh, que mató a 1334 personas por carecer de medidas de seguridad en la construcción del inmueble.

Así mismo algunas de estas compañías directa o indirectamente suelen utilizar a niños para la producción de sus productos, para los cuales el sueldo es aún menor.

Por otro lado están los efectos que se producen en el medio ambiente pues la mayoría de los tintes utilizados en estas prendas contaminan grandes cantidades de agua que afectan a las poblaciones cercanas a ciertos ríos. Además de que para la producción de algodón se utilizan pesticidas, lo que en cada ciclo de producción afecta la mineralización de la tierra haciéndola infértil.

Si bien muchas de estas compañías están intentando darle la cara a estos problemas con campañas de reciclaje o la utilización de materiales como el algodón orgánico, te sorprenderá saber que aún siguen siendo un problema ya que del gran volumen de artículos que producen  la mayoría terminan en vertederos después de que no pudieron ser vendidos.

 

Referencias:

Martínez Barreiro, A. (2007). Un modelo de empresa innovadora y flexible: el caso Zara. RIPS. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas, (1), 69-80.

Whitehead, S. (2014). 5 Truths the fast fashion industry doesn’t want to know you. Huffington Post. Recuperado de https://www.huffingtonpost.com/shannon-whitehead/5-truths-the-fast-fashion_b_5690575.html

Firth, L. (2018). El verdadero coste del Fast Fashion. Google Art&Culture. Recuperado de https://artsandculture.google.com/theme/iQLSkbO2dHPfIw?hl=es

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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