Los archivos de Hemingway

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Entre los años 1920 y 1924, Ernest Hemingway, reconocido escritor y periodista, escribió columnas para el diario canadiense The Toronto Star, cuyo editor, Michael Cooke, comentó al respecto: increíblemente, hubo un tiempo en el que The Toronto Star pensó que Hemingway «no daría el ancho». Había llegado como escritor independiente a los 20, se volvió corresponsal europeo a los 22 y regreso al personal local a los 24. Ya había viajado por el mundo. Había visto una cosa o dos. Durante este periodo escribió artículos sobre pesca, corridas de toros, bebidas y también sobre la guerra. Además de ser pionero en lo que después se catalogaría como news-you-can-use; artículos que podían ser útiles para la vida cotidiana.

Uno de los redactores, definiría más tarde a Hemingway como «orgulloso, competitivo y muy cerca de ser un soldado canadiense. El periódico también jugó un papel crucial: darle libertad para escribir y deambular con el fin de desarrollar su oficio». Siempre tendría presente el recuerdo de haber sido un corresponsal extranjero para The Toronto Star. Esto también es, probablemente, lo más destacado de su carrera periodística.

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Todas estas columnas serían posteriormente archivadas en The Hemingway Papers. Una recopilación de archivos históricos que incluyen anotaciones de William McGeary, editor que investigó estas columnas para el periódico. Además de una nueva perspectiva y análisis del equipo del diario canadiense especializados en Hemingway.

Pese al tiempo que ha transcurrido desde que estos documentos fueron publicados y aunque estos estén disponibles en línea, resulta un poco extraño no encontrar traducciones al español. Por consiguiente, presentamos aquí la traducción de un artículo que describe la vida de los periodistas y otros empleados ubicados a principios de los años 20. Estos trabajos nos permiten darnos una idea del trabajo de un joven Hemingway y nos muestra el panorama de la vida periodística en ese entonces.

Reporteros

Los bolsillos de los periodistas

No hay peligro de empate comercial porque los hombres llevan demasiado dinero. Gran cantidad de periodistas y otros que nunca llenan sus bolsillos para que el mundo de los negocios no resienta el retiro de dinero.

Un fabricante recientemente hizo un sondeo de sus empleados y encontró que el monto promedio que cada uno cargaba en sus bolsillos era de $ 28.50 dólares. En sus comentarios sobre esto, un escritor editorial nos hizo ver que 10 millones de hombres, cada uno con sólo $20 dólares en sus bolsillos, mantendrán fuera de uso $200 millones en moneda, que bien podrían ser puestos a trabajar.

Dejemos al escritor editorial fuera de preocupación. Aunque los empleados de la fábrica puedan haber tenido $28.50, cada uno, en sus bolsillos, y consideremos al resto de nosotros. Para la comparación, un compuesto de fotografías del contenido de los bolsillos de una cantidad de personas con la misma ocupación se ha obtenido con gran trabajo y gastos.

Revisión

Existen, por ejemplo, diferentes tipos de reporteros. En los bolsillos del periodista promedio (soltero y empedernido) se encuentran los siguientes artículos:

Una elegante cartera de cuero (un regalo)

Tres lápices.

Dos boletos de cortesía para cualquier malogrado show.

Una cantidad de boletos no canjeables para las  carreras de caballos.

Tres cartas de sus mejores chicas (quienes pronto se casaran con alguien con suficiente dinero para mantenerlas).

Una cantidad de boletos de tranvía.

$2. 85 en efectivo.

Reportero de periódico (casado):

Un variado número de pagarés.

Un boleto sencillo para las carreras de caballos. Este periodista jugó con un forastero de la fila que habría pagado 30 a uno por $5, con la oportunidad de prevenir la escasez de carbón. Una mala oportunidad.

Una fotografía de la esposa.

Dinero para el almuerzo.

Los bolsillos de un reportero novato:

Una larga colección de recortes. Estas son historias escritas por el propio reportero quien apareció en un periódico real. Demuestran su espléndida habilidad para manejar historias como la de un negro no identificado que es golpeado por un camión mientras cruzaba Dundas Street. Por lo general, hay una breve historia del reportero describiendo cómo el viento sopla de arriba a abajo en King Street. Esta nota fue incluida en el periódico por el redactor de la ciudad un lunes, siempre y cuando esta fuera corta y también porque una vez él mismo fue un reportero novato.

Cuándo la policía encuentra un cadáver con el bolsillo lleno de recortes, saben que es un reportero novato o un actor. Como los reporteros nunca mueren, siempre es un actor.

Además de estos recortes, los bolsillos de reporteros novatos contienen una cantidad de otras cosas.

Una colección de cartas de sus mejor chica, quien aún no se ha dado cuenta de que se casará con alguien más.

Un directorio.

Una cantidad de estampillas postales, comprados en un momento de abundancia y que ahora no se pueden despegar.

Un recibo de su sastre por diez dólares pagados a cuenta.

Una elegante cigarrera. El reportero novato pensó que era de plata, pero algún prestamista lo desilusionó.

Un comprobante de gastos que planea cobrar para la cena.

El redactor editorial no debería preocuparse. Mientras haya periodistas, vendedores de bonos, vendedores de automóviles, empleados bancarios y ocupaciones similares, habrá una gran faltante de dinero en sus bolsillos para equilibrar el exceso de empleados en la fábrica.

The Toronto Star Weekly, 6 de noviembre de 1920.

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