Las causas de la inteligencia: librar los retos individualmente permitió la evolución del cerebro humano

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Francisco Guerra Martínez

Los cerebros humanos son seis veces más grandes con respecto a los cerebros de otros mamíferos nacidos a través de la placenta y de tamaño similar al humano. La razón de este hecho continúa bajo la lupa de la comunidad científica. Un reciente artículo publicado en Nature por los investigadores Mauricio González-Forero y Andy Gardner, de la Universidad de St Andrews, Reino Unido, plantea que los retos ecológicos que el Homo sapiens experimentó durante su evolución han sido la causa de este crecimiento desproporcionado del cerebro. Mediante un modelo que busca las causas, los investigadores han determinado que la evolución del tamaño del cerebro y el cuerpo adulto del Homo sapiens son resultado en un 60% de desafíos ecológicos (interacción entre un individuo y el ambiente natural), mientras que un 30% de la expansión cerebral ha sido promovida por un ambiente de cooperativismo entre los individuos de la especie contra el ambiente natural que les rodea; finalmente, solo el 10% del tamaño cerebral actual fue incentivado por desafíos competitivos entre grupos. La investigación destaca que la competencia entre individuos no ha sido importante para la evolución del tamaño del cerebro humano.

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Entre todos los tipos de relaciones que el ser humano como especie ha mantenido con otros seres vivos (ver figura), la investigación indica que la expansión cerebral en Homo fue impulsada por los desafíos ecológicos en lugar de los retos sociales. La “inteligencia ecológica” permitió al individuo relacionarse en un entorno no social que le estimuló su sentido de encontrar, guardar y procesar alimentos; mientras que la “inteligencia social” le permitió la planeación en su entorno social, lo que involucró la cooperación con sus congéneres para la extracción de recursos, la manipulación de otros individuos, la evasión de la manipulación y las alianzas para vencer a otros. Entonces, el entorno social probablemente desempeñó un papel más limitado en la expansión del tamaño del cerebro humano de lo que comúnmente se piensa.

El éxito en un desafío ecológico depende del nivel de habilidad de cada individuo, mientras que el éxito en un desafío social depende de su nivel de habilidad y el de sus interlocutores sociales; es decir, los retos individuales frente a la naturaleza han promovido el desarrollo cerebral mucho más que los retos sociales.

Al parecer, estimular la independencia de cada individuo, en lugar de la protección grupal, permite desarrollar habilidades más competitivas para sobrevivir. Entonces, ahora que cumplí 35, es momento de salir de casa.

 


Referencia

González-Forero, M. y Gardner, A. (2018) ‘Inference of ecological and social drivers of human brain-size evolution’, Nature, 557(7706), pp. 554–557. doi: 10.1038/s41586-018-0127-x.

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