Iván Illich y la educación desescolarizada

Compartir

Al inicio de los años setenta diversos pensadores lanzaron críticas contundentes contra las instituciones escolares con el fin de cuestionar sus acciones y acabar con las prácticas que limitaban el acceso a la educación. Entre ellos se encontraba el austriaco Iván Illich.

Su premisa era que  las instituciones educativas no siempre eran instancias que podrían ayudar a conducir al cambio social o la regeneración cultural, sino que en ocasiones contribuían en ser un obstáculo.

En 1971 se publica su libro “La Sociedad Desescolarizada” donde señala diversos puntos de una corriente pedagógica que pretendió articular una respuesta radical a un contexto determinado como lo fue el de principios de los años setenta. Cabe mencionar que debido las traducciones realizadas se ha perdido de vista lo que Illich realmente proponía pues no se trata como tal de eliminar la escuela sino de la desinstitucionalización de la sociedad.

Desde la visión de Illich podemos concebir a la escuela como la institución que inicia a las personas, desde pequeñas, a demandar servicios y a creer que no hay otra alternativa posible. En sus propias palabras:

la escuela es la agencia de publicidad que le hace a uno creer que necesita a la sociedad tal como está.

Su  propuesta era propiciar en los individuos un aprendizaje abierto, basado en sus intereses y no confinado al espacio de un centro educativo, de ahí que tampoco para Illich la educación deba limitarse a un currículum hecho por otras personas. Para él era importante tener en cuenta a la tecnología y consideró a las computadoras fundamentales para crear redes con otras personas con similares intereses educativos para compartir y acrecentar el conocimiento.

De acuerdo a su teoría de Mallas del Aprendizaje, la educación entonces se convierte en un proceso social comunitario, de tal forma que deja de lado la relación maestro-alumno para posicionarlos a un mismo nivel, donde todos tienen algo que aprender. Dentro de este proceso los conocimientos son aquellos que se encuentran inmersos en la cultura y al alcance de todo aquel que quiera aprender “algo”, por ejemplo aprender carpintería, robótica o cocinar.

Gran parte de sus propuestas se desarrollaron en nuestro país, en la  ciudad de Cuernavaca donde inició sus actividades el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC), un lugar con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico y generar propuestas que mejorarán la labor de las instituciones de forma eficaz. El CIDOC se convirtió en un centro importante de creación de pensamiento radical donde convergieron figuras destacadas como Erich Fromm, André Gorz, Peter Berger, Michael Maccoby, John Womack, Enrique Dussel, Jean­Pierre Dupuy, Susan Sontang, Gabriel Zaid o Ramón Xirau.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

Be first to comment