¿Gen guerrero?

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La personalidad es parte inherente de los seres humanos, es un complejo que integra factores ambientales (carácter)  y heredados (temperamento). Dentro de los factores heredados, sin duda nuestro ADN toma un papel relevante. El ADN o Acido desoxirribonucleico, es un conjunto de polímeros de nucleótidos encargados de trasmitir la información genética, mientras que los genes son unidades de este ADN, que tienen información sobre el funcionamiento de nuestras células.

Muchas investigaciones relacionadas con el ADN, giran en torno a explicar cómo los genes nos diferencian de los demás, de igual manera buscan determinar su función ante la ausencia de alguno de ellos o algún tipo de mutación.

Fue así como Hans Brunner en 1993, comienza a estudiar la secuencia de ADN de un grupo de hombres provenientes de una familia en Ámsterdam, que manifestaban una predisposición a la agresividad; mostraban mayor impulsividad, episodios violentos de forma continua y eran más propensos a estar en situaciones de riesgo. Brunner encontró que todos portaban MAOA-L una variante del gen Monoamina Oxidasa A (MAO-A),  que se localiza en el cromosoma X, por lo que se transmite por vía materna.

¿Qué es la Monoamina Oxidasa A?

MAO-A es una enzima encargada de regular el catabolismo de neurotransmisores monoamina, incluida la serotonina, dopamina, norepinefrina y adrenalina, responsables de nuestro estado de ánimo y que en consecuencia influyen en nuestra personalidad.

Generalmente el gen MAO-A se presenta en dos formas: una versión larga con altos niveles de esta enzima y una versión breve que produce niveles bajos, de ahí que la degradación de neurotransmisores sea más lenta; los niveles de absorción  dopamina bajan, por tanto las conductas violentas aumentan.

A partir de ese momento y ante la impresión de saber que había un gen que podría propiciar conductas agresivas, esta variación se comenzó denominar como “Gen guerrero”.

Posterior a este experimento surgió la necesidad de detectar este fenómeno en otros individuos, el resultado fue la presencia de esta mutación en diversas poblaciones.

Sin embargo no se debe asumir que conductas violentas o rasgos agresivos son consecuencia exclusivamente de esta mutación. Más bien debemos comprender la complejidad de la genética en la personalidad, responsable en gran medida de quien somos.

 

Referencias:

Frazzetto, G. (2014) Cómo sentimos. Barcelona: Editorial Anagrama

McDermott, R., Tingley, D., Cowden, J., Frazzetto, G., Johnson, D. P., & Gadagkar, R. (2009). Monoamine Oxidase a Gene (MAOA) Predicts Behavioral Aggression Following Provocation. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, (7). 2118.

De la fuente, R.(1992) Psicología Médica. México: Fondo de Cultura Económica.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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