#BreveResumenDe: El amaranto

Compartir

Personas que lo venden recorren las calles de nuestro centro histórico. Buscan una esquina. La encuentran. Depositan su cargamento en el suelo, ahí, cerca de ellos. Lo vigilan y, conforme avanza el día, te lo ofrecen. ‘Lleve su alegría, su palanqueta, joven’, ‘Señorita, alegrías a buen precio’. La venta de amaranto en nuestra bella ciudad de Puebla está al alcance de todos, durante toda la semana, a lo largo de una jornada.

Sin embargo, ¿de dónde surge el consumo de amaranto?, ¿es una tradición antigua?, ¿qué tanto tiempo lleva en nuestro imaginario popular? Bueno, pues la doctora Isaura García tuvo las mismas incógnitas que nosotros y, en el De eso se trata, comentó algunas de las respuestas que encontró en su investigación.

Me nacieron preguntas y comencé a bosquejar posibles respuestas, comentó en su intervención. Pero decidí investigar más a fondo y encontré algunos datos curiosos que bien pueden o no conocer.

Los pueblos indígenas, antes de la conquista española, consumían amaranto, dijo. No obstante, con la llegada y subsecuente colonización de éstos, prohibieron el amaranto. Trataron de erradicarlo de las comidas que tenían las tribus. Tenemos escritos a la mano en torno a este tema, mencionó.

Ahí nos comentan que los españoles asociaban directamente el consumo de amaranto con los sacrificios humanos, cosa que, bien se sabe, desde el principio repudiaron. Por ejemplo, prosiguió, Hernán Cortés vedó su cultivo y todo aquél que lo hiciera sufría el castigo de cortarles las manos.

Durante largo rato, según comentó la doctora, el amaranto dejó de consumirse o bien se consumía fuera del ojo público, a hurtadillas. Hubo pruebas de que algunos frailes españoles se mantenían en contra de dicha ley. Un ejemplo fue Fray Martín de Valencia que, por ahí de 1534, ayudó a los habitantes del pueblo prehispánico a cultivar amaranto. Como parte de su contribución, el fray les proporcionó miel, la que subsecuentemente se combinó con el amaranto. La alegría de los indígenas por el apoyo y la adición de ese nuevo elemento los llevó a festejar con una danza, una danza a la alegría, de la cual partió el otro nombre con el que conocemos al amaranto: alegría.

Cabe resaltar, como bien lo mencionó la doctora, que el amaranto y el huauzontle guardan muchas similitudes. Son plantas que se asemejan y que, debido a ello, tuvieron un peso muy grande en la cultura prehispánica. De hecho, el huauzontle era de la cuarta planta más importantes de la época, tan sólo detrás del amaranto.

Entre las propiedades que tiene el amaranto, comentó, y que traen beneficios al organismo, se encuentran la proteína y el calcio. Si se ingiere después de la comida, podría ayudar demasiado a los procesos digestivos y de energía en el cuerpo humano.

Por último, la doctora instó a la audiencia de consumir, a la par del amaranto, el huauzontle, de encontrar maneras distintas de combinarlo con otras comidas, pues su sabor es exquisito.

Para conocer a profundidad el tema, escuchen el podcast completo aquí.

Me gusta mucho Kendrick Lamar. :)

Be first to comment