Apegos afectivos: ¿relaciones que lastiman?

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Cada persona va construyendo relaciones fuertes con personas que son significativas para su vida, de igual forma esto puede suceder con las cosas, lo cual no tiene nada de malo, sino por el contrario es natural y nos ayuda a crecer como personas pero ¿Qué pasa cuando hay una sobrecarga de estas relaciones fuertes? ¿Qué pasa cuando los apegos toman el control de tu vida?

La teoría del Apego surge gracias al psiquiatra y psicoanalista John Bowlby quien postuló que los seres humanos tienden a  establecer vínculos afectivos sólidos con personas determinadas a través de la vida. Para Bowlby la infancia representa un punto clave en la vida de las personas, ya que la experiencia del niño con sus padres tiene un rol fundamental en la capacidad posterior del niño de establecer vínculos afectivos.

La interacción con los padres se convierte en la base de cómo nos relacionamos con las personas; son figuras tan importante porque está en ellos contener y protegernos a lo largo de nuestro desarrollo, además de que nos ayudan a configurar las expectativas y formas en las que estableceremos posteriormente nuestras relaciones.

A partir de las experiencias que nuestros padres o personas a cargo nos ofrecieron las personas vamos internalizando creencias sobre cómo deben ser las cosas, en este caso las relaciones y también como deben ser reguladas nuestras emociones y creencias cuando las expectativas no se cumplen.

Tipos de Apegos Afectivos

Ainsworth desarrolló  investigaciones sobre el apego con bebés en una situación de descubrimiento, donde llegó a clasificar 3 patrones generales de los apegos: seguro, inseguro evitativo y ambivalente.

Las personas con apego seguro presentan conductas de exploración activa, suelen mostrar descontento ante la ausencia de la persona significativa, pero so capaces de autoregularse y mostrar una respuesta positiva. Por ejemplo cuando una pareja se separa por un corto periodo de tiempo, en un principio los miembros de la pareja podrán mostrar descontento, tristeza o nervisismo, sin embargo su respuesta adaptativa suele regresarlos a su vida cotidiana con facilidad.

Sobre las personas inseguras-evitativas  ante la ausencia de la persona significativa presentan conductas de distanciamiento, no lloran o tratan de mostrarse como si no les afectará y prefieren concentrarse en sus actividades con el fin de evitar el contacto cercano.

En el caso de las personas ambivalentes, generalmente reaccionan fuertemente ante la separación, presentan poca autorregulación por lo que es probable que lloren se aferren, muestren rabia y presenten conductas ansiosas. Para este tipo de personas es más complicada regresar a la tranquilidad-normalidad ya que falta algo-alguien

Posteriormente Ainsworth describió el tipo de apego desorganizado donde describió comportamientos contradictorios e inadecuados. Las personas con este tipo de apegos tienen tendencia a las conductas explosivas y a la destrucción, así como grandes dificultades para entenderse con las personas que considera significativas.

Cabe hacer hincapié en que los apegos no sólo se dan en las relaciones interpersonales, sino que también suele suceder con los objetos, por ejemplo tu libro favorito, aquella ropa que amas, tu lugar favorito o incluso tu mascota. Esto se debe a que también en ellos atribuimos nuestras creencias en espera de un resultado (expectativa).

¿Pero qué pasa con aquellos apegos afectivos que no son seguros?

Como antes se mencionó los apegos nos ayudan durante nuestro desarrollo y en realidad no deberían lastimar, pero en las situaciones insegura-evitativa, ambivalente y desorganizadaen  es necesario replantear diversas cuestiones para que no tomen el control de nuestra vida.

En primer lugar es imprescindible señalar a la regulación emocional como pieza clave; es decir las personas debemos ser capaces de iniciar mantener, modular o cambiar según sea el caso la ocurrencia intensidad o duración de los estados afectivos y procesos fisiológicos propios (Thompson, 1994).

Para lograrla es necesario tomar conciencia sobre las experiencias emocionales ¿Qué pasa antes de que haya una ausencia? ¿Qué siento durante la misma? ¿Cuál era el fin de actuar de tal forma ante el suceso?. También es fundamental no buscar relaciones que sean distractores para evitar conocer como nos sentimos en incluso sentirlo.

Por otro lado conviene considerar otros puntos de vista sobre esa relación, es decir buscar nuevas formas de ser, ver y hacer las cosas. La flexibilidad nos permitirá contextualizar nuestras emociones positivas y negativas con el fin de afrontar nuestros miedos de una forma menos hostil.

Así mismo conviene saber que el desapego de aquello que nos causa daño, consiste en aceptar lo que somos y buscar la mejora constante, saber que tenemos, que somos y que hacemos nos permite actuar de forma más libre, con mayor gratitud y estableciendo vínculos más saludables.

Referencias

Garrido-Rojas, L. (2006). Apego, emoción y regulación emocional. Implicaciones para la salud. Revista Latinoamericana de Psicología, 38 (3), 493-507.

Guzmán-González, M., & Carrasco, N., & Figueroa, P., & Trabucco, C., & Vilca, D. (2016). Estilos de Apego y Dificultades de Regulación Emocional en Estudiantes Universitarios. Psykhe, 25 (1), 1-13.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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