Ramona y su video Ojitos Soñados: calidad por sobretodas las cosas

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Uno se pone a pensar sobre la importancia de los vídeos, en el ámbito musical, ¿se han vuelto triviales o poco trascendentes? Hace unos años, (casi una década) si una banda/artista se decidía a lanzar un sencillo en formato audiovisual, MTV era lo máximo por alcanzar. Toda una semana promocionaban en la cadena que iba a ser EL medio que publicaría LA exclusiva. Sin embargo, en el más reciente lustro, este canal, al igual que otros medios que “hablan de música” (Telehit, Vhr, etc), se han visto rebasados por la poca afluencia de gente delante suyos y se han visto en la necesidad se sexualizar sus contenidos, con el fin de obtener visitas.

Es evidente que los vídeos han perdido un poco de relevancia en la música independiente. Sí, Despacito tendrá las visitas que quiera, pero eso sólo los mantiene en decadencia. Pocas son las agrupaciones que se avientan la carga de armar un corto musical, que realmente exprese lo que la melodía quiere decir.  Vemos muchos que terminan en ‘en vivo’ o simples materiales en donde el artista se expone ante la cámara.

Recientemente vimos un extraordinario vídeo de Zoé, Azul, con el que anunciaron su nueva placa. Es fácil saber que cualquier cosa que haga la banda de Larregui será consumida en masa; y sí, los autores de Luna tienen su mérito por tantos años de trabajo. Sin embargo, justo el día de ayer nos encontramos con una joyita audiovisual de una banda que ha ido creciendo en base a su calidad.

Ramona, una joven agrupación de Tijuana, que en el 2015 debutaron La Segunda Luz del Díabajo el sello Pan Dulce Productions y Cósmica Records. En esa primera entrega vimos a unos tijuanenses algo atados, dejándonos interesados, pero no del todo satisfechos. Un lento pop de guitarras con letras románticas, tendiéndose a las baladas. Pegaron con rolas como Tristes Ojos y Vete con Él, ganaron un lugar e hicieron pedir aclamos de algunos escuchas, por un segundo compendio. De hecho, hace poco hicimos una reseña de su segundo disco, Cérès, la cual les invitamos a checar.

Sacada de dicho compendio, Ojitos Soñados es una muestra de que aún podemos rescatar y darle importancia a los vídeos, más como un todo y no sólo como la presentación de un sencillo más. Esta historia es dirigida por Jossue Glezzmed; un roadtrip melancólico, arriba de lo que parece ser un Chrysler Valiant (si me equivoco, por favor díganmelo). A manera de homenaje, nos muestran a Mario Almada (interpretado por Meyer de la Mora), un hombre legendario en el cine mexicano, en una profunda y reflexiva soledad. Mario llevó al amor al punto de obsesión y, durante los cuatro minutos que dura el vídeo, lo vemos viajando al pasado para visualizar sus esa mirada cautivadora que por algún momento pasó por su vivir.

Lo hicieron en el pasado con Tristes Ojos y hoy lo repiten, añorando por más materiales así es como nos deja Ramona. En una escena dispersa y poco congruente, hay agrupaciones que mantienen una congruencia con su música y su actuar. Más allá de levantar un ente, es alzar la mano y decirle a toda la escena que la calidad es algo que se de debe buscar en todo. Aplausos para los de Tijuana, que bien merecido (esperemos sea más) tienen el reconocimiento del público.

 

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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