Leonora Carrington: Entre el aburrimiento y la vergüenza de pertenecer a un animal tan salvaje como el ser humano

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Leonora Carrington fue una escritora y pintora surrealista mexicana nacida en Inglaterra (tal como decía Chavela Vargas: “los mexicanos nacemos donde se nos da la rechingada gana”. Leonora arriba a nuestro país en diciembre de 1941 con Benjamin Péret y junto con Frida Khalo y Remedios Varo llenaron de una nueva ola artística a los movimientos culturales en México.

En 1936 ingresó en la academia Ozenfant de arte, en la ciudad de Londres y un año después conoció al pintor alemán Max Ernst, gracias a sus amigos húngaros Ursula y Ernö Goldfinger. Sin embargo si le preguntan sobre Max para ella se trata de una pregunta un tanto gastada e incluso molesta, la razón tal vez no pese sobre la relación misma, sino sobre la injusticia de la guerra al considerar a Ernst un “enemigo foráneo”.

“Yo ya sabía quién era Max, porque mi madre, y esto es un detalle muy curioso, me había regalado el libro sobre el surrealismo de Herbert Read por Navidad. En este libro Deux enfants menacés par un rossignol me causó una enorme impresión.”

Los estragos de la guerra estuvieron en lo más profundo de su ser; varios de sus escritos podrían ser considerados como Diarios Surrealistas tal es el caso de En bas. 

“Esperaba desviar mi sufrimiento con estos espasmos que me sacudían el estómago como terremotos”

Su obra pictórica también refleja ese halo de misticismo que acompañó a la pintora a través de su viaje y estancia en México donde estableció lazos entrañables con personajes como Remedios Varo, Luis Buñuel y Octiavio Paz.

La mujer del tarot

Leonora se convierte en una narradora  de sucesos mágicos y personajes místicos en cada una de sus obra. Su conocimiento sobre astrología, budismo tibetano, leyendas celtas y mitología la llevan a no definirse, más bien a estar en una constante transformación de salvajismo.

Ella ha mencionado que si pudiera ponerle título a su vida sería “Entre el aburrimiento y la vergüenza de pertenecer a un animal tan salvaje como el ser humano”, un tanto en referencia a esa pasividad que se encuentra fuera del surrealismo y por otro lado a la inherente necesidad de volverse salvaje ante la guerra misma

Fiel a sí misma y entre diosas, símbolos de muerte y nacimiento, las fases de la luna, criaturas mitológicas, mundos fantásticos, astrología, microcosmos y macrocosmos… se vuelve un sueño palpable la memoria de la guerra en cada una de sus pinturas. Leonora Carrington fue nuestra última surrealista.

Autorretrato

Referencias

Aridjis, H. (2011) Una visita a Leonora Carrington. Letras Libres. Recuperado de:http://www.letraslibres.com/sites/default/files/files6/files/pdfs_articulos/pdf_art_15541_13352.pdf

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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