La fascinante relación cerebro-lenguaje

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Nuestra divulgadora invitada, Olivia Castillo nos cuenta cómo estén relacionados el cerebro y el lenguaje.

¿Cómo se relacionan el cerebro y el lenguaje? Se trata de un área de conocimiento en la que se trabaja de manera constante. Sin embargo, las primeras aproximaciones a estos estudios iniciaron con lo que hoy llamaríamos una pseudociencia: la frenología, que pretendía dar cuenta de las características mentales de los individuos a partir de la palpación de protuberancias craneales. La frenología surgió a mediados del siglo XIX y a su favor podemos decir que iniciaron con un estudio sistemático que contribuyó con estudios que posteriormente se convirtieron en antecedentes para la ciencia.

Dos científicos aportaron información relevante a través de metodologías distintas: Josef Gall y Paul Broca. A Gall le interesaba detectar problemas en el sistema nervioso central a partir de palpar el cráneo de un paciente, y a partir de estas palpaciones se determinaba el tipo de patología que padecía la persona examinada. Por el otro lado, Broca se concentró en estudios post-mortem de pacientes que habían manifestado diversos problemas mentales, especialmente en personas que presentaban problemas en el lenguaje.

En estos estudios Broca localizó áreas que estaban involucradas con el lenguaje: en su honor existe un área en el cerebro que se llama “área de Broca” y que ésta relacionado con el lenguaje.

La asignación de distintas enfermedades ligadas de manera paralela al cerebro se llamó posteriormente localizacionismo y que fue iniciada por Gall. Le dieron seguimiento sus colegas Bouillaud y Auburtin. Es en esta época que surge la idea de la dominancia hemisférica que ha prevalecido hasta nuestros días.

Hoy es muy frecuente escuchar que el lenguaje se encuentra localizado en el hemisferio izquierdo del cerebro. Sin embargo, estudios más recientes han mostrado que el hemisferio derecho juega un papel preponderante en lenguas tonales, por ejemplo el chino, el zapoteca y el ngigua. Y no ocurre únicamente en estas lenguas, también hay evidencia de que temas tan importantes para el lenguaje hablado como la prosodia, el ritmo y la actuación pragmática tienen un papel preponderante en el hemisferio derecho.

La prosodia es la entonación que hacemos al hablar, así podemos distinguir una pregunta de una orden. El ritmo: no hablamos sin cierta melodía al comunicarnos, en caso de no tener ritmo hablaríamos como un robot de los años 70’s del siglo XX. La actuación pragmática se observa en actividades como comprar, responder en un salón de clases, entender un chiste o una ironía. Sumado a esto, las lenguas con escrituras ideográficas, así como los poliglotas y los analfabetas hacen un amplio uso del hemisferio derecho.

Resulta importante mencionar que estudiar la relación entre cerebro y lenguaje también se ha visibilizado gracias a algunas patologías que involucran a estas dos áreas. De manera particular podemos pensar en los síndromes afásicos que se desencadenan después de un traumatismo o de un evento cerebro vascular. En estos casos la evidencia se puede observar en la pérdida de algunas habilidades del lenguaje.

Entre los síndromes afásicos se ha descrito a la afasia anómica. Este síndrome tiene la particularidad de los hablantes tienen problemas para acceder especialmente a los sustantivos. Pensemos en el fenómeno de la punta de la lengua: ¿alguna vez te han preguntado algo y juras que tienes la respuesta, pero simplemente no puedes acceder a un nombre? Eso es lo que les ocurre a las personas que padecen este tipo de síndrome, pero de una manera constante con importantes afectaciones a su vida cotidiana.

Por la naturaleza de estas patologías, las áreas de conocimiento involucradas son diversas y van desde la neurología, la lingüística, la terapia del lenguaje, entre otras. Cada caso es particular, porque no hay lesiones similares.

Las investigaciones contemporáneas sugieren que la noción de una única vía de fibra, como el soporte anatómico de la función del lenguaje, debe ser considerado obsoleto. En este sentido, se consideran insuficientes las dos vías en los fascículos unciforme y arqueado propuestos por Wernicke. Las modernas perspectivas de la conectividad del lenguaje debe considerar un conjunto de vías de asociación: fronto-temporal, parieto-temporal, occito-temporal y conexiones fronto-frontales como en las radiaciones tálamicas y loops  cortico-subcorticales conectados al córtex del ganglio basal, cerebelo, mesencéfalo y núcleos del puente, así como las vías de fibras que apoyan al lenguaje y al discurso: más allá del fascículo arqueado ( Tremblay y Dick, 2016).

La crítica central de Tremblay y Dick, es que el modelo clásico no muestra una precisión anatómica o un modelo neurobiológico del lenguaje, y que mantener artificialmente la terminología del modelo clásico, legítima al propio modelo. A pesar de los impresionantes avances en las últimas décadas en el campo de la neurología, sobre todo en las técnicas como las de neuroimagen y neuroestimulación, superar la terminología del modelo clásico podría ser una catalizador para el avance teórico adicional (Tremblay & Dick, 2016)

Los avances tecnológicos han permitido dar cuenta de temas que estaban antes resueltos con claridad, los estudios que se realizan en nuestro país contribuyen a comprender esta fascinante relación entre el cerebro y el lenguaje.

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Fuentes de información

Bergounioux, G. (1998). “La langue et le cerveau: Esquisse d´une histoire de l´aphasiologie        d´ un point de vue linguistique (XIXe-XXe siècle)” en Cahiers Ferdinand de Saussure, No.51 pp. 165-184

Tremblay, P.; Dick, A. (2016). Broca and Wernicke are dead, or moving past the classic model of language neurobiology  en Brain and Language. Volume 162, pp. 60-71 doi.org/10.1016/j.bandl.2016.08.004

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Olivia Castillo Castillo. Viajera,  interesada en temas del lenguaje y la comunicación. Respetuosa del pensamiento del otro y siempre dispuesta a aprender.

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Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

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Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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