Jorge Girón, el investigador preocupado por salvar vidas

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  • Autor de más de 80 artículos publicados en revistas indizadas de alto impacto

Jorge Alberto Girón Ortiz, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, es autor de más de 80 artículos publicados en revistas indizadas de alto impacto, como Science, Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos), Molecular Microbiology e Infection and Immunity. Su trabajo se centra en el estudio de los mecanismos de adherencia de bacterias patógenas.

En pleno siglo XXI, la muerte de infantes por diarrea aguda es un problema de salud pública en el mundo: con 525 mil defunciones al año, es la segunda causa de fallecimientos en niños menores de cinco años. Las bacterias causantes de esta infección están en constante evolución, produciendo nuevas toxinas o incluso híbridos mutantes, para adaptarse a las condiciones del organismo hospedero. Estos factores complican el desarrollo de vacunas y constituyen un desafío para el investigador del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, Jorge Alberto Girón Ortiz.

          El académico indaga en los mecanismos de adherencia de bacterias patógenas, en especial de Escherichia coli. Estos microbios tienen pilis o fimbrias, hebras largas de proteínas que les permiten adherirse a la mucosa intestinal para producir enfermedad a través de citotoxinas y otros mecanismos.

          Su mente y corazón confluyen en sus proyectos actuales: el estudio de la bacteria Escherichia coli enteroagregativa que causa diarrea persistente en niños y que afecta su crecimiento y desarrollo mental. “Estas bacterias tienen afinidad por el moco que cubre el intestino, en el cual producen biopelículas (comunidades bacterianas), y son difíciles de erradicar”.

          El académico, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, originario de la Ciudad de México, asegura que tras conocer las características y virulencia de esta bacteria, así como los factores ambientales intrínsecos del intestino, tales como temperatura, pH, sales, fuentes de carbono y nitrógeno, se podrán buscar medicamentos eficaces para bloquear su capacidad de causar enfermedades, principalmente en infantes.

          Asimismo, analiza la bacteria denominada Stenotrophomonas maltophilia, ampliamente difundida en el ambiente, de fácil adquisición y resistente a los antibióticos. En el caso de pacientes inmunocomprometidos, como cáncer y fibrosis quística, se aprovecha de la debilidad del sistema inmune infectando a la persona.

Proteger a los niños de enfermedades

– ¿Por qué estudiar los organismos unicelulares?

– Para entender cómo una bacteria causa enfermedad y plantear estrategias de prevención y tratamiento de ciertos padecimientos. Tan solo las causantes de infecciones intestinales representan un problema para la población infantil, llegando a provocar la muerte. El interés principal es entender cómo los microorganismos causan enfermedades y así desarrollar vacunas que protejan a los niños.

Las enfermedades diarreicas son la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años, con 525 mil defunciones cada año y mil 700 millones de casos de infección en todo el mundo, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud.  En el Laboratorio de Patogénesis Bacteriana, el doctor Jorge Girón y su equipo de trabajo estudian la formación de biopelículas por bacterias, qué estructuras de los microorganismos son importantes para la formación de estas biopelículas y la adherencia a células.

          “Para mí, la ciencia es pasión y no un trabajo”, afirma el también integrante del Cuerpo Académico Enfermedades Emergentes e Infecciosas, quien considera que el país que invierte en ciencia progresa.

         “Cada cosa que tocamos tiene algo que ver con la ciencia, como el teléfono celular, las computadoras, equipo médico, satélites… El avance de la ciencia es importante para un país porque lo saca de la oscuridad y tiene un impacto en su economía, medicina, agricultura, industria, en diferentes ambientes. El país que invierte en ciencia es un país que progresa”.

           Es científico, docente, padre y deportista (corredor y karateka). Además,  un fiel creyente de que la universidad pública forma a los futuros profesionistas.

– ¿Cuál es la importancia de la universidad pública en un país como el nuestro?

– La universidad pública permite a mucha gente, con o sin recursos, adquirir una educación y una capacitación para enfrentar los problemas nacionales. Ahí se generan los nuevos ingenieros, científicos, profesores, profesionistas que contribuirán al desarrollo de un país.

El camino de la investigación

¿Cómo están formadas las bacterias?, ¿cuáles son los componentes que le permiten interaccionar con otros microbios y células del hospedero?, entre otras dudas surgidas en los últimos semestres de la Licenciatura en Química y Farmacia en la UNAM, dieron pie a que Jorge Girón cursara el Doctorado en Microbiología en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional, bajo la asesoría de Silvia Jones, en 1983.

          Posteriormente, solicitó una beca para una estancia de investigación en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, durante la cual adquirió práctica en este campo de estudio, durante dos años. Más tarde, en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, terminó sus estudios de posgrado y realizó descubrimientos referentes a los mecanismos de adherencia de Escherichia coli enteropatogénica.

          En aquella época –relata emocionado- no se sabía cómo esta bacteria interactuaba con las células. “Después de varios años de investigación descubrimos que producen unas estructuras filamentosas llamadas pili, las cuales bautizamos como pilis formadores de bucles (BFP, por sus siglas en inglés). Estas estructuras BFP resultaron ser importantes para causar enfermedad, porque sin ellas la bacteria no se adhiere eficientemente”.

          Una vez inmerso en la investigación, continuó con una estancia de cuatro años en la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, en el laboratorio del doctor James Kaper, para estudiar otros patotipos de E. coli y organismos enteropatógenos.

          Después hizo una estancia corta en la Universidad de Texas. En 1995 se incorporó a la planta docente de la BUAP y por cuestiones familiares retornó a Estados Unidos en 2002. En las universidades de Arizona y Florida siguió indagando sobre los mecanismos de adherencia de bacterias. En 2015 regresó a la Máxima Casa de Estudios en Puebla; ese mismo año ingresó al nivel III del Sistema Nacional de Investigadores.

          El doctor Jorge Alberto Girón ha realizado investigaciones con científicos reconocidos mundialmente. Actualmente colabora con los doctores María Dolores Alcántar Curiel, de la Facultad de Medicina de la UNAM; Miguel A. De la Cruz, del IMSS; Fernando E. Navarro García, del Cinvestav; Lilia Cedillo y Jorge A. Yáñez, de la BUAP. Así también, con Valerio Monteiro, del Centro Universitario de Maranhao, en Brasil; James Nataro, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos; y Roberto M. Vidal Álvarez y Mauricio Farfán, de la Universidad de Chile.

         Como científico, “al final del día uno aspira a mejorar la salud de las personas, porque mis proyectos de investigación están enfocados a conocer y entender las bacterias causantes de enfermedades en los niños, con la idea de encontrar nuevas drogas y desarrollar vacunas que los protejan”, señala.

         “Creemos que lo que hacemos de alguna manera contribuye a ese fin, al diagnóstico de enfermedades, tratamiento y prevención de enfermedades. Entonces, ¿por qué hago ciencia? Es algo que me apasiona, por descubrir y entender los procesos biológicos”.

Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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