Impacto de la tecnología en la salud de las mujeres

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La tecnología ha sido de suma importancia para todas las personas, pero hoy exploraremos el impacto que ha tenido en la mujer y en el entendimiento de su cuerpo, comparando las acciones de nuestros antepasados con las actuales. Hoy en día, es muy sencillo ir a la farmacia y conseguir una prueba de embarazo, basta con la primera orina, para que está con un 70% de eficacia nos indique si es que existe un embarazo o sólo es un retraso, pero esto no fue siempre así.

En el antiguo Egipto las mujeres orinaban sobre el trigo y la cebada, esperaban entre una semana o un mes y si este germinaba era prueba de que se estaba embarazada, pero además, si la cebada era la que germinaba antes que el trigo, significaba que el hijo sería varón, a lo contrario, si germinaba el trigo, se esperaba una mujer.

En Grecia, por ejemplo, Hipócrates decía que la mujer debía introducirse una cebolla en su vagina por la noche, y que sí al despertar esta producía  aliento del vegetal  era la prueba irrefutable de que no había un embarazo. La creencia indicaba que cuando se está embarazada el vientre se cierra y eso evita la propagación del aroma.

En el siglo XX, Carlos Galli, un científico argentino experimento con anfibios, a lo que sus conjeturas concluyeron en crear un test de orina con ranas, menciona que el proceso describía que la mujer debía orinar encima del animal y que al cabo de 18 horas la rana ovulaba era un resultado positivo. Lo macabro de este test es que fue usado hasta la década de los 60’s siendo más popular en Latinoamérica.

¿Te imaginas, entonces cuales eran los métodos anticonceptivos para las mujeres de aquellas épocas?

No mejora la cosa, pues desde excremento de cocodrilos que se insertaban en la vagina; el jugo de limón y la cascara de este introducido; exponerse a picaduras de abejas o estornudar; hacer ejercicio y ponerse en cuclillas después de la relación sexual para evitar el embarazo;  saltar hacía atrás en luna llena; tomar infusiones de plantas venenosas o cargar amuletos en el muslo con testículos de un animal como toro o comadrejas;habría que agradecer entonces la existencia del condón que ahora es de latex. Las pastillas que aunque con efectos secundarios no provienen del excremento de un animal y por supuesto por la gran gama de cirugías o implantes cutáneos que nos permiten tomar responsabilidad de nuestros actos y que seguramente la tecnología ira mejorando para ofrecernos más opciones de las ya existentes.

En cuanto al cuidado del cuerpo, la mujer no exenta en ninguna época el consumo de sustancias para la belleza, y aunque la mayoría de los productos que se comercializan hoy en día deben pasar por una serie de pruebas que elimine  posibles reacciones alérgicas o peligros inminentes, lo cierto, es que antes no se tenía un control completo de los productos en el mercado, desde maquillajes a base de metales pesados como el plomo, hasta azufre para lograr teñirse el cabello, fajas  que desfiguraban completamente la silueta y que oprimía los pulmones por el material rígido con el que eran construidas (en su mayoría fibras de madera delgadas) o azafrán y polvo de cobre para conseguir una piel sin manchas y más clara.

En cuanto a cambios más radicales por el cuidado del aspecto físico, ahora existe la tan aclamada cirugía plástica, la cual consiste en implantes de solución de silicona o salina; pero es que el tamaño del busto no es un mal que aqueja a la actualidad, pues el registro más antiguo viene de Grecia, donde las mujeres aplicaban tópicos o cremas caseras sobre la piel para hacerlos un poco más grandes, la primer cirugía mamaría reconstructiva fue realizada en 1895 por Vincent Czerny, en esta operación el médico debía retirar un tumor y dadas las circunstancias convenía realizar una reconstrucción para que el cuerpo de su paciente no tuviera secuelas,  por lo que después de la extracción, introdujo hule molido logrando así que desde entonces se emplearan implantes de cristal, marfil, caucho, entre otras y que evidentemente al transcurrir del tiempo, problemas de infecciones, malestares físicos y la muerte aquejara a las mujeres de ese siglo.

Finalmente existen muchas otras tecnologías que facilitan la vida actual y que nos protegen de posibles factores de daño, pues la importancia del cuerpo humano ha tomado un carácter más fuerte en este siglo, ya que está presente el culto al cuerpo, donde la apariencia refleja mucho sobre la salud.

 


Referencias:

  • AA. (2005). Historia de las mujeres en España y América Latina. coordinadora: Isabel Morant. Cuatro tomos. Madrid: Editorial Cátedra.
  • Bryant Robey, Shea O. Rustein y Leo Morris, The fertility decline in developing countries, en Scientific American, 269 (6), diciembre de 1993, pág. 60.
  • Del Bravo, María Antonia (1998).  La mujer a lo largo de la historia. Ediciones encuentro, Madrid.
  • La tercera revolución de la modernidad. La revolución reproductiva. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis) N.º 122, 2008, pp. 89-118, pág. 109-114.

 

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