Fotografía, memoria y reflexión.

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De las relaciones de la fotografía y la memoria histórica nos habla nuestra divulgadora invitada Ernestina Torres Gómez.

Cuando tratamos de entender nuestro pasado o presente, iniciamos con una búsqueda de información para comprender la historia. Sin duda en esa búsqueda podríamos encontrar contenidos textuales capaces de darnos referencias. Sin embargo, comprender la información resulta más sencillo cuando existe una imagen que nos ilustre o nos ayude a imaginar como sucedió ese acontecimiento. Podría pensarse que sólo cuando somos niños aprendemos mediante imágenes, pero en realidad los seres humanos entendemos el mundo no solo por lo que leemos o hablamos sino también por lo que vemos: contar con referencias visuales capaces de reforzar la comprensión del mundo nos permite fortalecer el entendimiento de nuestro alrededor. Es por eso que la fotografía, como extensión latente de la imagen, se convierte en el medio configurador de acercamiento visual con nuestro pasado y presente.

El testimonio oral acompañado de imágenes fotográficas sustentaran un relato histórico cualitativamente significativo que nos permite abordar la realidad social y las relaciones de los actores sociales en el tiempo. (Del Valle, Del Valle, 2015).

Es necesario precisar que si tratamos de estudiar la historia mediante las imágenes, debemos sensibilizar a las personas en la idea de que comprender los mensajes a través de ellas puede resultar ser un medio útil, no solo para entenderla, sino para imaginarla y, posiblemente, formular otra percepción teórica de esa información. Las personas buscan entenderse y situarse en un momento para poder comprender de donde vienen, que los define y como se identifican en su entorno, para producir y significar su existencia, “a través de las narrativas se constituyen nuestras identidades sociales” (Somers, 1994).

Estas narrativas nos cuentan historias para lograr comprender espacios temporales donde los sucesos configuran una realidad.

Cuantos de nosotros hemos acompañado una tarde de familia observando fotografías, y al mismo tiempo añadiendo historias alrededor de cada una de ellas. Cuantas veces tratamos de entender imágenes en una visita al museo donde obras plasmadas por grandes maestros trataban de contarnos algo.

La relevancia de la compresión de nuestro mundo tiene gran injerencia en lo que miramos, por tanto, la fotografía se convierte en un recurso que captura y congela esos momentos que vivimos.

¿Qué está pasando con la fotografía? Si la fotografía es ese documento histórico que nos permitirá volver a revivir y conocer el pasado, entonces el “hacer foto, se nos antoja como una mera exteriorización de las emociones”. Si bien es lo que siempre busca cada captura, lo que vemos en ocasiones se vuelve tan simple y efímero por la temporalidad de la éstas.

La fotografía nos plantea preguntarnos que esta pasando y cómo estas historias visuales se convierten en imágenes susceptibles en el tiempo. La fotografía como documento social sin duda requiere de medios de conservación capaces de permitirle ser valorada y evaluada con el paso de los años, décadas o tal vez miles de años y hacernos viajar en el tiempo, teniendo la sensación de que podemos transportarnos a cierta época y casi poder tocarla.

Es la sensación de ser transportado en el tiempo por un simple golpe de vista gracias a un instante que ha quedado detenido en el tiempo, pero que nos engancha como si acabara de suceder o como si el protagonista de la foto estuviera hablando con nosotros. (Diaz, 2012).

Aprender a mirar de una nueva forma, es el planteamiento que nos manifiesta la fotografía continuamente en su composición; puesto que los momentos que captura son espacios en el tiempo que serán irrepetibles y no podrán ser reconstruidos, mediante una búsqueda de la interpretación de la emoción, el sentimiento de lo ocurrido o el mensaje de los referentes como sujeto de la interpretación y la apelación de la relación sujeto-imagen-momento en un espacio de tiempo.

Las imágenes visuales se seleccionan para exagerar o aislar elementos que den un sentido u otro a la acción, se manipula el tiempo y el espacio, y se crea la ambigüedad suficiente o necesaria para que las imágenes se lean, inquieten y persuadan de muchas maneras e incluso que, en situaciones de contacto cultural y cambio social, se adecúen o modifiquen según las condiciones de existencia. (Buxó, 1999).

Cuando se cuenta la historia mediante la imagen, la memoria captura el estimulo, y recrea la historia, para así entenderla. Es decir, la imagen posibilita la comprensión de los momentos que se sucedieron, en búsqueda de una interpretación, mediante una imagen formada a través de dos transiciones importantes, la imagen-movimiento y la imagen-tiempo en donde la primera es el componente de la imagen del aquí y ahora y el segundo representa el afuera de la imagen. El movimiento remite a elementos inteligibles, formas o ideas que son ellas mismas eternas e inmóviles (Deleuze ,1984).

Por lo tanto deberíamos replantearnos el origen de la fotografía, su objetivo y trascendencia en “un mirar atrás”, no tan sólo como la búsqueda de fotografías en nuestros celulares sino contar con medios de conservación menos frágiles al tiempo, y en donde su uso como documento histórico replantee su relevancia e importancia en la sociedad a nivel narrativo y compositivo.


Referencias:

Del Valle Ferrer, R., & Del Valle Olivares, C. (2015). La fotografía como fuente histórica en la construcción de las historias locales. Culturas, 0(8), 81-96. doi:http://dx.doi.org/10.14409/culturas.v0i8.4779

Somers, Margaret R. (1994). The Narrative Constitution of Identity: A Relational and Network Ap- proach. Thor and Soviet, 23(5).

Buxó, Rey María Jesús (1999) Tecnopaisajes, identidades y diseño culturales. Barcelona, España. Edición de la Universidad de Barcelona

Diaz, Mario. La imagen en el tiempo: el uso de fuentes visuales en historia. Extramadura, España. HAO, Núm. 29 (Otoño, 2012), 141-162. 2012.

Deleuze, Gilles (1983) La imagen-movimiento. Estudios sobre cine 1 (Paidós, Barcelona/Buenos Aires/México, 1984).

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Ernestina Torres Gómez, diseñadora por elección y vocación, interesada en descubrir el impacto y trascendencia de las imágenes como medios de fortalecimiento y pertenencia de nuestra historia. Docente de la licenciatura en Diseño Gráfico.

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Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

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Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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