El ocio y su necesidad en nuestro día a día

Compartir

La tecnología nace frente a la respuesta del ser humano por querer economizar esfuerzos y tiempo, de allí a la pregunta que hoy nos trae aquí: ¿qué hacer con ese tiempo?, se podría pensar en lo ideal de esforzarse en alguna otra tarea que permita el crecimiento de la sociedad. Sin embargo en una cultura en donde estamos acostumbrados al trabajo (herencia de la revolución industrial y el capitalismo), el ser humano contemporáneo busca pequeños lapsos de despreocupación para dedicarse al ocio.

Pero, ¿qué es el ocio?, inicialmente se le concedió a ese lapso de tiempo en que uno despreocupadamente se podía colocar a realizar algunas actividades de hobbies o recreativas, la palabra tiene origen Alemán, donde se le consideraba un espacio en el tiempo donde el hombre se encontraba consigo mismo, reflexionaba y se preparaba para convertirse en un hombre reflexivo; sin embargo, la problemática de este siglo es que este término ya se asoció al término de la pereza o desinterés,  claro desde una perspectiva pragmática, pues ahora la sociedad lo categoriza como un entendido de ineficiencia; en otras palabras, entendemos al ocio como un momento pasivo, en donde el último lugar que ocupa la lista es el trabajo.

Imagen relacionada

¿Te han dicho alguna vez que dejes de estar de ocioso?, a eso me refiero, la palabra ya carga una connotación tan negativa que trae consigo el pensamiento de que si te encuentras no realizando alguna actividad productiva estas mal gastando el tiempo. Y es que el problema no yace en lo que las personas digan o no, sino que las artes se han visto encerradas en este término. Resulta muy recurrente que cuando desempeñas un tiempo, ya sea en la lectura, escuchar música o visitar un museo, por lo general las personas pensaran que tuviste un tiempo de ocio que decidiste “ocupar” en ello. Piénsalo ahora si es que te dedicas a una rama artística; no es gratuito que siempre lo vean con ojos de “eso no sirve”, “te morirás de hambre”, “no hay trabajo”; pues realmente esto no tiene su problemática con la falta de oportunidades, sino con el pensamiento de las personas que se dedican a ver estas manifestaciones como simple “ocio”. También piensa que los padres de ahora, se mueren si descubren que sus hijos tienen un poco de tiempo libre, por ello en los últimos años los cursos de verano, segundas clases, cursos de música o deportes incrementaron en los últimos años. Siempre estamos en búsqueda de extinguir ese tiempo.

Es por ello que es importante señalar que durante el año no cultivamos realmente el ocio, sino que lo utilizamos como un medio para adquirir otra cosa. Y cuando esa otra cosa falta, es decir el trabajo, caemos en la náusea existencial de la que hablaba Sartre. Y las series de televisión y las redes sociales nos salen al auxilio cual narcóticos camuflados. “Dime lo que haces en tu tiempo libre y te diré quién eres” sería un buen aforismo para sintetizar esta conexión entre ocio e intensidad vital, y permitir marcar mejor este punto: LA OCIEDAD ES NECESARIA.

Resultado de imagen para jugando videojuegos en películas

Una de las curiosidades que más enmarca a este tiempo y palabra viene de la mano con otra, pues  la palabra negociación proviene del latín negotium, que significa: negación del ocio. Es decir que se vincula con el mundo de la acción y de la eficiencia; con la disciplina aplicada a las cosas prácticas y útiles, pues no debemos olvidar que hoy en día vivimos en una sociedad capitalista donde importa un producto físico, mucho más que una idea o una simple actividad abstracta o una idea (pero ojo, esto sólo es un espejo, pues las ideas son quienes siempre nos permiten una evolución como seres humanos). En este sentido el origen etimológico de la palabra atenta contra su esencia profunda. Lejos de ser una máquina productiva de hacer, convencer y hablar, un gran productor de ideas es alguien que forja relaciones de confianza gracias a mostrarse tal como es; sin aparentar ni procurar impresionar a los demás; capacidad que se logra únicamente con el ocio.

Finalmente el autor francés Baudelaire menciono que la capacidad de asombro y la espontaneidad son los dos atributos nucleares de todo artista, por ello estoy a favor del ocio, que no busca más que un encuentro consigo mismo, para presentar la cabida de un ser humano completo, pues difícilmente podemos desarrollar estas dos cualidades si no recuperamos la concepción original del ocio; ese espacio cotidiano destinado al autoconocimiento y a la reflexión desinteresada sobre la propia existencia. Fácil de decir, pero ¡qué difícil ser en un mundo donde no importa lo esencial!

¿Y tú en que ocupas tu ocio?

Be first to comment