El mito de ser madre

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El papel de la madre en la vida de las personas es uno de los más importantes, diversos investigadores, relacionados con el desarrollo humano hacen énfasis en esta figura debido a los lazos que se crean no sólo en lo que podemos ver de forma común, sino también en aquello que no, como la oxcitocina (hormona encargada de crear esa relación madre-hijo) y los procesos psicológicos que se desarrollan, pues es la madre o mamá la encargada de que podamos interiorizar e interactuar con el mundo exterior.

Sin embargo algo que resulta curioso es que pareciese que estamos obsesionados con la madre (sobretodo en México),  bien lo señalaba Octavio Paz, Carlos Monsiváis o Heriberto Yépez entre otros. Nuestro lenguaje lo refleja totalmente “pásame esa madre”, “hasta la madre”, “esa madrecita” son frases que reflejan parte de nuestro ser. Pero ¿Cómo hemos ido construyendo esta imagen de madre? Bien, la respuesta esta en nosotros mismos, lo que somos y nuestra cultura, la maternidad es un constructo social.

Heriberto Yépez hace un análisis al respecto en su libro  La increíble hazaña de ser mexicano, donde menciona que tanto hombres como mujeres recibieron y asimilaron cierta información a partir de su género, lo cual ha resultado en una especie de desequilibrio donde se le da mayor énfasis a la “información materna”.

Con el fin de entender el mito de ser madre Marta Lamas señala algo similar, por lo que es imprescindible entender en discurso alrededor de la maternidad. Es común que a las mujeres se les halla inculcado la idea de la maternidad desde muy pequeñas configurando atributos como el  amor incondicional,  la abnegación absoluta y el sacrificio; elevando muchas veces a la mujer a un estado de santidad “mi madrecita santa”. No obstante la maternidad como esencia femenina, no siempre ha sido así, un claro ejemplo de esto es la utilización de nodrizas por parte de muchas mujeres burguesas quienes no sentían conexión hacía las labores de alimentación.

Sin embargo lo sociocultural a partir de las condiciones biológicas propias de la mujer han ocasionado que pocas veces se cuestione la maternidad, es decir, simplemente la mujer asume la maternidad como un único camino de su feminidad. Marta Lamas parafraseando a Simone de Beauvoir señala “No se nace madre, se llega a serlo”. Precisamente este análisis es el que ha constado a muchas mujeres aún, pues si bien la maternidad no tiene nada de malo, siguen presentándose dificultades por parte de las madres ante el reconocimiento de ellas como mujeres y más importante como seres humanos.

Por consiguiente  resulta vital de-construir el mito que hemos construido alrededor de las madres (de las “madrecitas santas”), analizar esos atributos y redefinirlos a partir de un amor propio, como diría Fernando Savater “como inspiración ética que funda un sujeto responsable de sí mismo“. Sólo esto nos permitirá ser capaces a nivel sociocultural de respetar sus derechos y reconocer la figura de la madre sin una obsesión que la condene a lo privado y a nivel institucional de exigir políticas públicas adecuadas para ellas y sus hijos, sin la violación de sus derechos.

 

Referencias

Lamas, M. (1995). Madrecita Santa. En: E. Florescano, ed., Mitos mexicanos. México: Aguilar.

Yépez, H. (2010). La increíble hazaña de ser mexicano. Mexico: Planeta.

Sánchez Rivera, M. (2016). Construcción social de la maternidad: el papel de las mujeres en la sociedad. Opción, 32 (13), 921-953.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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