El despertar de la tierra

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Nuestra divulgadora invitada, Ángeles Nolasco, nos habla de la tierra.

¡Burbuja de cristal! ¡Aerodinámica, impermeable, resistente a sismos, tsunamis, erupciones volcánicas y todos aquellos fenómenos naturales al alcance del ser humano! (Incluye oxígeno y protector de rayos uv).

¡Wow! Exclamó Paquito al leer toda la información de la burbuja de cristal. No se cansaba de mirarla y tocarla. Sí, justamente era la burbuja de sus sueños, tal cual la había imaginado, hasta parecía que fue diseñada especialmente para él. Su corazón latía con gran emoción. Estaba feliz de que la ciencia hubiera podido inventar lo que salvaría al ser humano de la destrucción inminente.

En el primer cuarto del siglo XXI hemos sido testigos de cambios importantes en la naturaleza: ya no entran las estaciones en los meses señalados y las lluvias, el frío y el calor no son predecibles como antes, como cuando lo platicaban los abuelos.

La mayor parte del planeta ha vivido fenómenos naturales de gran impacto para él y sus habitantes: lluvias intensas e inundaciones, granizo, nieve, deshielos, sequías, incendios forestales, erupciones volcánicas, extinción de especies vegetales y animales, temperaturas extremas desde altas a muy bajas, entre otros.

No se puede cerrar los ojos y decir ¡no pasa nada! No se pueden buscar culpables fuera del entorno. Todos y cada uno de los seres vivos que hemos existido y pisado la tierra vamos dejando a nuestro paso la huella ecológica, con poca o más profundidad, y todos aportamos un grano de arena al deterioro de los recursos naturales. La realidad nos ha alcanzado y no es más que una reacción de la naturaleza ante el trato y cuidado que los seres humanos hemos dado a los recursos  que el planeta  ofrecía.

Deforestación, tala inmoderada, quema de bosques, cambio de suelo, explotación, contaminación del agua, quema de combustibles, extinción de especies… Sin duda alguna los problemas que vivimos no son más que el resultado de una pérdida en el equilibrio del planeta. Nuestra casa está reaccionando ante toda esta destrucción, los gases de efecto invernadero y el cambio climático son tan solo algunas señales leves del Despertar de la Tierra.

Sin duda alguna, esta situación ha puesto en alerta y ha motivado a todos aquellos seres sensibles hacia la naturaleza a buscar alternativas de solución y/o mitigación de estas problemáticas, que si las comparamos con enfermedades humanas, se podría decir que son crónicas degenerativas y altamente contagiosas, por no querer compararlas con aquellas que simplemente son mortales.

No es momento aún de decir que el planeta está en fase terminal, pues esto implicaría aceptar que no hay esperanza. Sin embargo, a pesar de la gravedad de los hechos, de los síntomas y consecuencias aún puede aspirarse a encontrar una cura.

El estudio de fenómenos naturales y sus consecuencias en las últimas décadas ha despertado el interés de gobiernos y naciones enteras, convirtiéndose en un tema de relevante importancia a nivel internacional y ocupando en las agendas lugares primordiales para su discusión. Sin embargo no es un secreto el que países poderosos económicamente se han negado a firmar y a realizar acciones de cuidado y protección, siendo éstos quienes más provecho le sacan a los recursos naturales y los miran con ojos utilitaristas, y que apelan al lema del progreso.

Otros países se han enriquecido con la explotación de sus recursos. Sin embargo años después pagarán el precio ecológico por ello. Hombres y mujeres de diferentes nacionalidades, disciplinas, creencias, niveles económicos y ocupaciones, han unido esfuerzos para promover la trascendencia y necesidad de cambiar el rumbo de las acciones, que perjudican o intensifican los problemas ambientales.

La ciencia ha tomado también cartas en el tema. Hombres de ciencias de diferentes partes del mundo han dedicado su tiempo a estudiar y ofrecer alternativas para una posible cura del planeta. Pero estas acciones sólo podrán ser exitosas si el resto de los seres humanos que lo habitamos tomamos conciencia, nos sensibilizamos ante la situación de las diversas problemáticas y sus consecuencias, y empezamos a construir una cultura del medio ambiente en adultos, jóvenes y niños. Entonces, habrá esperanzas de cambio y de transformación. Tendríamos que dejar de ser sujetos mínimos: “mínimo en su capacidad de pensar, mínimo en su capacidad de sentir, mínimo en su capacidad de ejercer voluntad y por lo tanto cada vez más pasivo, sin embargo, cada vez más informado” (Zelmelman, 1999, p. 21)

Con la firme convicción de que la divulgación científica encaminada a tratar temas relacionados con el medio ambiente es un sendero digno de recorrer, puede ofrecer la oportunidad de comunicar y mostrar al mundo los avances científicos e información relevante al alcance de todos, que puede ser utilizada como una estrategia pedagógica de educación en el tema.

Recordemos que la educación juega un papel importante y primordial en la formación de las conductas del ser humano. La educación debe ir más allá de la transmisión de conocimientos y valores, la educación deber  ser praxis y emancipar el pensamiento, convirtiéndonos en seres críticos y capaces de transformar  (Freire 1992).

Se necesita transformar mentes, conductas y realidades, promover y crear nuevas formas de vida, de convivencia de equilibrio, sin olvidar aquellas que los antepasados tenían, como el respeto por la Madre Tierra, por todo lo que ella ofrecía, respeto por los elementos naturales como el agua, sol y aire, elementos esenciales de vida.

Y así, Paquito no soñaría con comprarse una burbuja de cristal que lo protegiera del mundo en el que vive…


Fuentes de información:

http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/109/cambio-climatico-que-sigue

Freire, P. (1969). La educación como práctica de la libertad. México: Siglo XXI.

Zemelman, H (1999) Conferencia magistral. Tercer encuentro Regional de Investigación Educativa. Pachuca, UPN Hidalgo. 23 de noviembre de 1999

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Ángeles Nolasco es licenciada en Trabajo Social por la UNAM, Maestra en Educación por la UPN.

Ha desarrollado trabajo de grupos principalmente dentro del ámbito de la educación no formal en temas como Derechos Humanos, Educación ambiental entre otros. Gusta del teatro y la literatura así como el crear historias principalmente para niños.

Actualmente se desempeña como docente en el Complejo Regional Sur de la BUAP, en la carrera de Comunicación donde ha desarrollado el gusto por la Ciencia y su divulgación.

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Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

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Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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