Disonancia cognitiva: verdades dolorosas

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Leo Festinger  fue un psicólogo encargado de estudiar la disonancia cognitiva, él explicaba que su motivación surgió después de observar que las personas se exponen de forma voluntaria a información que va de acuerdo a sus creencias, estilo de vida y conducta, sin embargo lo que le resultó más interesante fue que evitamos aquella información que pudiera cuestionar nuestra forma de actuar o de pensar.

Sus investigaciones acerca del rumor fueron el eje central de su nueva teoría, ya que partía de la premisa “las personas necesitan una justificación de sus creencias y conductas”. Los seres humanos estamos en una búsqueda constante de equilibrio, es decir, procuramos lograr que nuestra conducta sea coherente con nuestras creencias.

La verdad siempre duele por eso cuando por alguna extraña razón existe alguna inconsistencia en nuestras vidas tratamos de justificar nuestro accionar, por ejemplo una persona que sufre violencia de pareja tratará de justificar las actitudes y conductas propias y de su pareja, tratando de hacer encuadrar todo lo que para dicha persona no es coherente –“el me pega porque me ama”, “ella dice eso porque soy muy torpe”. A esto llamamos racionalizar inconsistencias.

Esta racionalización lo único que busca es hacernos sentir cómodos; justificar y reacomodar las ideas y acciones reducen considerablemente la tensión que pueda presentarse, sin embargo al final del día  lo único que logra es autoengañarnos y acrecentar el problema.

 

¿Pero qué pasa cuando nos exponemos a aquello que no queremos ver?

 

Regresemos al ejemplo de la persona que sufre violencia de pareja, imaginemos que algún amigo o familiar se lo hacer notar y le explica lo que ha observado, en ese momento la persona entrará en disonancia cognitiva, es decir, comienza un proceso incomodo donde se presentan información que no es congruente con sus creencias (inconsistencia en las cogniciones). Posterior a esto la persona tratara de reducir aquella inconsistencia.

Otro claro ejemplo podría ser las personas que apoyan algún movimiento de cualquier tipo religioso, político, cultural o económico y cuando se les presenta información que no apoya o no justifica sus acciones provoca una inconsistencia en las estructuras mentales de las personas.

Tener disonancias cognitivas es completamente normal y es muy útil, ya que nos permite entender distintos puntos de vista, pero también es verdad que puede llegar a ser un poco conflictivo, por eso es recomendable comparar y analizar la información nueva con la que es parte de nuestras creencias, con el fin de aumentar la importancia  las cogniciones consonantes.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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