Discursos de la historia

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La importancia del lenguaje se deja ver en medida de las personas con las que nos rodeamos, con esa idea es fácil identificar que el discurso que nosotros empleamos, definirá en total medida muchas de nuestras metas o finales. No es gratuito que en la historia los grandes líderes siempre se vean identificados como una de las personas mejor preparadas para convencer a otros, por medio de las palabras, pues como Albus Dumbledore alguna vez lo menciono: Las palabras, en mí no tan humilde opinión, son capaces de producir daño, como de remediarlo. Es por ello que hoy te enseñaré algunos de los discursos más importantes de la historia, desde los que produjeron genocidios, guerras y quienes han inspirado al ser humano:

Uno de los grandes escándalos del siglo XX fue el asesinato de Sharon Tate, actriz estadounidense quien en esos momentos se encontraba embarazada, lo siniestro del caso es que pese a que el autor intelectual fue Charles Manson, el acto se llevó acabo por su secta llamada “la familia Manson”, quienes fueron conducidos por ese camino con instrucciones. ¿Lo curioso de todo esto?, es que cuando se les pregunto por qué habían asesinado a la esposa del director Roman Polanski, ninguno de los miembros supo responder, pues se encontraban en una hipnosis que tras varias semanas de cuestionamiento, todos coincidían en que el señor Manson, usaba un discurso que les cambiaba completamente la percepción entre lo bueno y lo malo, además de que según ellos era capaz de usar las palabras de un modo, que cualquier cosa pudiese cobrar sentido, además de que incluso a varios les hizo dudar sobre su origen, tomándolo firmemente como padre de todos, sin cuestionar ninguna cosa que este dijera; es por ello que es casi imposible imaginar la capacidad de este hombre para poder lograr tal grado de convencimiento Y digo casi imposible porque existe un nombre que hace temblar a la sociedad guatemalteca, hablo de José Efraín Ríos Montt, el hombre que con sus palabras logro uno de los genocidios más grandes del mundo, no fue sólo un grupo de personas, fueron familias enteras que lo siguieron completamente sus instrucciones.

Quizá aquí se podría mencionar de largo a Hitler, pues de igual manera este hombre consiguió el apoyo no sólo de su ejército, sino de otras naciones aliadas para hacer frente a una de las guerras más destructivas que el mundo ha presenciado… Y por su contra parte, Stalin quien habló con su ejército para inspirar el valor en ellos, cuando el ejército nazi se aproximaba a su territorio, es así, que es fácil reconocer que atrás de un gran líder, abanderan las palabras.

Pero dejando de lado la maldad, los discursos también han fungido como una herramienta directa de motivación, de allí que al presidente Lincoln se le siga abanderando como el presidente de la libertad, no sólo por sus acciones en su proyecto de nación, sino por los grandes discursos que reflejaban el sentir de su población, o en México la vital importancia que todos los Planes que se firmaron durante la Revolución Mexicana, pues no es improcedente que Zapata sea hasta hoy en día, bandera de muchas personas por todo lo que alguna vez proclamo… Y algunos dudan todavía del poder de las palabras.

Otro ejemplo es Patrick Henry, con su discurso “Give me liberty or give me death” (dame la libertad o dame la muerte) que marcó un antes y un después en toda la cultura, no es en vano que se le considere uno de los padres de la nación norteamericana, pues su discurso fue presenciado por Thomas Jefferson y George Washington quienes serían en algunos años, presidentes… Pero como suele pasar, los asistentes que tuvieron la oportunidad de escuchar este discurso, también fueron incapaces de recordar de qué diablos estaba hablando, sin embargo genero un impacto mayor de sentimiento por la patria y que por el simple título y contexto en donde se desarrolló, se le puede adjudicar a los esclavos cautivos en Estados Unidos, que después de una gran lucha encontraron la libertad.

Las palabras, entonces contienen una magia irreconocible, parece ser que nos llevan como barcos frente a un oleaje que muchas veces puede ser pacifico como tenaz, pues finalmente son el puente que el ser humano tiene para conectarse con el mundo interior de sí mismo y con el que se encuentra a su alrededor, finalmente un buen discurso es capaz de cambiar el rumbo de la historia, y vaya que muchos personajes nos lo han demostrado.


Referencias:

  1. Foucault (1977). Discipline and Punish. New York: Pantheon.
  2. McHoul & W. Grace (1993). A Foucault primer: Discourse, power, and the subject. Melbourne: Melbourne University Press.
  3. Mullaly (1997). Structural social work: Ideology, theory, and practice (2nd ed.) New York: Oxford University Press

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