#Cinrecomendación: Isla de Perros

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Después del éxito en el mundo de la animación con El fantástico Sr. Zorro. Wes Anderson regresa con “Isla de perros” una película de historia ingeniosa, que se vale de la técnica de Stop motion para dejar una profunda reflexión en los espectadores. Dicha cinta fue la encargada de abrir el Festival de Berlín, donde obtuvo el Oso de Plata a Mejor dirección, debido a la maestría de esta fábula social

La historia nos sumerge a un tema por demás conocido en las ciudades: la sobrepoblación de perros y todo lo que conlleva. En este caso Japón se vuelve el centro de atención; el Mayor Kabayashi (quien tiene gran parecido al actor Toshiro Mifune) ordena que los caninos sean exiliados y puestos en cuarentena en la Isla Basura; su argumento para tal acto es una supuesta gripe canina.

Esto sin duda pone en jaque a los perros que van llegando por montones a este territorio. Sin embargo, la historia toma un giro diferente cuando arriba el avión de Atari, este pequeño de 12 años es el sobrino del Mayor Kabayashi, quien tiene la ilusión de rencontrarse con su mejor amigo. Para lograr esto emprenderá toda una aventura en la que serpa acompañado por 5 perros alfa que de igual forma se encuentran atrapados en el exilio.

Esta película deja sobre la mesa, como ya se mencionó anteriormente el problema de la sobrepoblación canina, sin embargo la historia va más allá, una medida un tanto bizarra para resolver este problema. Anderson busca transmitir el desgaste que hemos dado los seres humanos hacia el afecto, la compañía, empatía y claro ¿por qué no? El amor.

La película plantea un mundo donde los lazos afectivos perro-dueño realmente no son relevantes o valiosos al punto de problematizarlo en esta segregación, que los convierte en una minoría con otra voz. Esto es importante porque durante la película los humanos todo el tiempo se expresan en japonés, mientras que los perros se comunican a través del inglés. Todo esto inmediatamente hace pensar en esta fábula como reflejo de la sociedad actual, donde se dejan se ven relevados los lazos afectivos (muchas veces por la tecnología y donde (aún) se pone mayor énfasis en las diferencias siempre desde una perspectiva negativa.

De igual  forma, la manera en que la ironía toma papel en la historia  deja una crítica al sistema actual y las condiciones políticas establecidas; donde resulta más cómodo despersonalizar al otro e imponer soluciones que en muchas ocasiones no toman en cuenta a aquellos implicados en el problema y que terminan resultando un tanto bizarras.

Por otro lado hablando un poco más sobre aspectos técnicos, definitivamente el Stop motion logrado resulta vistoso e impacta a los espectadores, la paleta de colores es cálida, pero da esa sensación de exclusión y exilio y por momentos están presentes ciertos flashbacks que tal vez no son del todo valiosos para esta ficción.

También cabe señalar que en esta obra Wes Andersen busca transmitir parte de la esencia de la cultura japonesa y sobre todo en relación al mundo del cine, por lo que te encontrarás con varias referencias como Los siete samuráis y por supuesto el increíble Hayao Miyazaki.

Si bien aún existen dudas sobre si esta película podrá superar o ponerse a la altura de El fantástico Sr. Zorro, sobre todo por las pausas que llegan a entorpecer el curso de la historia; esta historia vale la pena de ser tomada en cuenta por el ingenio para transmitir un poderoso y profundo mensaje.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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