Rituales funerarios

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Tiene pocos días que hubo una baja fuerte sobre un miembro de mi familia, por lo que me percate de muchos más aspectos que en aquella lejana última vez. Los rituales funerarios que cada familia realiza depende de sus creencias y cercanía con alguna religión, también del sitio geográfico, si es un ambiente rural o urbano, nivel económico, tradiciones, cultura, etc. Finalmente el mexicano es caracterizado mundialmente de manera un tanto macabra. Existe una celebración que justamente festeja a la muerte, pero cuando comienza el velatorio, es cuando verdaderamente se pone frente a frente el mexicano con ella y para sorpresa de muchos, no es una bella calaca vestida con chillantes colores y una sonrisa, es la cara inerte de un ser querido que hace reflexionar sobre la vida, los buenos o malos momentos, el hubiera y la finitud que todos poseemos.

Evidentemente me percate de ciertos objetos que eran colocados y por lo tanto me atreví a preguntar todo el tiempo ¿para qué?, ¿por qué?, pues finalmente aquellos momentos donde la familia se une, reflexione que era importante rescatar muchas de las tradiciones, porque para bien mío, la muerte no se presenta tan recurrentemente en mi casa, pero por aquello, es mejor conocer; por ello he resumido algunas tradiciones que mi familia reproduce y que según ellos lo aprendieron de sus antepasados, sin embargo soy consciente que muchas de estas tal vez sólo se reproduzcan en el Estado de México, o quizá sean totalmente privadas, por aquello que ya mencione que depende mucho de varios factores.

Cubrir todos los espejos u objetos que sean capaces de reflejar, es el primer paso que se realiza, pues la vida y muerte conviven mediante la conceptualización del “ente espiritual”, es decir que el cuerpo es sólo el cascaron y que lo interno es lo conocido como “alma” y que ante la muerte es liberado.  A nivel simbólico, la pérdida de la vida implica el rompimiento de la caja del cuerpo viviente y el ente espiritual es capaz de viajar hacia su última morada cercana a Dios y a los ya fallecidos, por lo que la familia al hacer esto protege el alma, pues se cree que los espejos tienen la capacidad de capturar las almas.

Se coloca una cruz en el suelo con cal, sal y romero con la creencia de que el alma recorre todos los espacios que en vida visitó para darle la oportunidad de enmendar errores, recordar y así poder ir al reino del cielo en paz, la cruz que suele colocarse en todos esos espacios es una señal de que el alma no tiene nada que enmendar en ese hogar u espacio y que puede descansar en paz. También se colocan dos mitades de un chayote, pues la creencia es que cuando el cuerpo llegue a ese sitio para su velación, este cuerpo expedirá cierto frío que es capaz de causar malestar a los vivos durante el luto, por ello el cayote se le adjudica la capacidad de absorber aquello.

La presencia de una gran roca, también es colocada antes de que el cuerpo llegue a la casa, con ello se propone que el difunto gane indulgencias frente a posibles pecados que pudo cometer en vida, y llegue a la presencia de Dios, pues se concibe la posibilidad de convivencia entre los seres espirituales en “el otro mundo”, el reencuentro con familiares fallecidos quienes reciben y guían al recién llegado, sin embargo el recién muerto pasa por un proceso de transición durante el cual puede no decidirse entre dejar sus raíces afianzadas a la tierra o aceptar su vivencia en el mundo espiritual.

Finalmente dentro del féretro, se coloca una moneda para que en el transcurso pueda pagarle al barquero y pueda cruzar el otro lado del río (está tradición bien conozco que viene de la cultura griega, y que aquel barquero es Caronte, es curioso porque es un indicio que muestra que finalmente todos estos rituales tienen un origen o razón de ser y la conexión que existe entre culturas que solo se van adaptando). Se coloca una gran raíz de rosa de castilla, pues será el arma que le permitirá defenderse de ciertas criaturas, un rosario, un pan, algún objeto que haya apreciado mucho en vida y finalmente se colocan cien cruces que se hacen con la palma del Día de Ramos de la semana Santa, pues es un objeto que está bendito.

La velación ocurre durante toda una madrugada, en la cual el incienso debe estar toda la noche pues se cree que cuando el humo sube, lleva las oraciones al cielo. Durante la media noche y las tres de la mañana, se realiza un rosario en el cual cuatro personas se colocan en cada esquina sujetando una vela a lo que llaman “hacer guardia” pues se considera que durante esas horas, el “alma” puede que pierda su camino o que alguna fuerza maligna la arrebate y hacerlo es una forma de evitar que eso ocurra.

La regla formal refiere a que todas las fotografías que se colocaron para que antes de partir el alma del ser querido se llevara buenos recuerdos, deben ser estrictamente retiradas, pues de lo contrario significa que todas las personas que aparecen en ellas, se desea su próxima llegada al panteón.

Definitivamente, es interesante percatarse de todo ello, pues la oralidad y la reproducción de estas acciones representan una tradición que seguramente con el paso de los años se han adoptado u olvidado y que está ocasión me di a la tarea de recuperar, y más importante me hizo sentir esperanzada pues aún se desconoce qué es lo que ocurre cuando cruzamos el más allá.

1 Comment

  • Responder abril 11, 2018

    Spider

    Excelente referencia cultural!

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