#Recomendación Ready Player One (2018) y otros ambiciosos eventos de cossover en la historia

Compartir

La más reciente película del mítico director estadounidense Steven Spielberg, Ready Player One (2018) es una cinta que pasará a formar parte del estante de obras cuyo motor principal es la añoranza por el pasado, pues se sirve de la nostalgia para presentar una experiencia visual muy interesante pero sobrecargada de melancolía.

La trama del filme es sencilla: cuando el creador de un complejo sistema de realidad virtual muere, se crea un concurso para heredar su fortuna y el poder total de la plataforma (tal como en Charlie y la Fábrica de Chocolates) compuesto por pruebas donde los personajes aplican sus conocimientos de cultura pop para hallar “Easter eggs” (referencias ocultas en películas o videojuegos de otras obras) esencialmente de producciones estrenadas durante 1970 y 1980. Ganará el personaje que más referencias entienda.

Si se hace un breve ejercicio de memoria, se nota que Ready Player One no es el primer proyecto que ambiciona con reunir a tantos personajes icónicos en una sola pantalla: existen antecedentes -a mi parecer mejor logrados- que también se basan en una aglomeración masiva de referencias pop y se salen con la suya al contar una historia mejor construida.

Como en Ralph el demoledor (2012) donde aparecen fugazmente personajes de franquicias de videojuegos como Pac-Man, Sonic, Street Fighter y Mario Bros quienes le dejan el reflector a nuevos personajes como Ralph y compañía durante sus conflictos existenciales y su debate entre ser malo, bueno o ser él mismo mientras pone de cabeza el mundo de los videojuegos.

Y en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) la acción transita entre el mundo de las humanos y el de las caricaturas donde éstas son conscientes de su propia fama y se crea un homenaje al Hollywood de los 50. En el filme un detective privado que odia a los dibujos animados ayuda al conejo Roger a probar su inocencia después de ser acusado de homicidio y la cinta explora al mismo tiempo temas complejos con un humor negro que contrasta con los míticos personajes de Walt Disney y de Warner Brothers que confluyen en la cinta: los icónicos amigos de Mickey Mouse y de Bugs Bunny como el Pato Donald, el Pato Lucas, Goofy, Minnie Mouse y Piolín así como Pinocho, Bambi, Dumbo y un amplio etcétera.

 

Las deficiencias de Ready Player One resultan ser las fortalezas de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) y de Ralph, el demoledor (2012):

  • mientras que los filmes de Roger y de Ralph se centran en desarrollar a sus protagonistas mediante viajes de descubrimiento personal, en Ready se eclipsa la evolución de sus protagonistas por dar prioridad a la búsqueda de referencias pop.
  • Tanto en Ralph como en Roger los personajes populares sólo sirven para ambientar la historia y sus realizadores no intentan sustentar toda la carga argumental en ellos, tal como sucede en Ready.

La cinta de Spielberg intenta -y logra- construir una sensación donde el espectador se encuentra jugando un videojuego mientras es tentado con la increíble posibilidad de convivir con sus personajes favoritos haciendo y siendo lo que él quiera en el mundo digital que plantea, sin embargo falla en crear su propia identidad como filme porque es incapaz de erguirse lejos de las referencias llenas de nostalgia que sustenta a la película.

Considero que la nostalgia no es tan mala, pues puede ofrecernos una perspectiva interesante del presente comparándose con el pasado y las “buenos tiempos”, pero es sencillo perderse en ella. Ready Player One concluye por ser una muestra de una tendencia creada por la industria del entretenimiento que se encarga de reducir el contenido actual en nostalgia que se vende y se compra pero no aporta: nostalgia que nos provoca pensar que lo hecho antes fue lo mejor de lo mejor y que debemos traer de vuelta la mayor cantidad posible de referencias del pasado a la vida, porque es más sencillo que crear nuevas.

Este pensamiento produce que se renueven masivamente a “los clásicos” al relanzar películas ya existentes con caras nuevas (como Mary Poppins (2018) con nuevos rostros a más de 50 años después del estreno de la original) así como crear historias derivadas de obras previas para “complementar” franquicias existentes (Solo: A Star Wars Story (2018) pretende ampliar a La Guerra de las Galaxias) y todo esto no hace más que mantener una visión nostálgica y hasta idealizada del pasado que impide crear nuevas voces e historias en el cine que se conviertan en los nuevos clásicos producidos hoy.

Director: Steven Spielberg

Reparto:  Tye SheridanOlivia CookeBen Mendelsohn

Guión: Zak Penn y Ernest Cline

Más al respecto aquí.

Por las mañanas estudio Lingüística y Literatura Hispánica; por las noches le juego al cinéfilo y también salvo al mundo un tweet a la vez.

Be first to comment