La cinematografía mexicana de Gabriel Figueroa

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El cine ha sido capaz de construir un imaginario y establecer lazos tan fuertes con el público. Dicha conexión con el público latinoamericano y sobre todo en México se dio de forma peculiar durante la época de Oro del Cine Mexicano; la infraestructura indispensable para la realización de material cinematográfico era limitada para producciones de calidad, no obstante la pantalla grande se convirtió en un producto cultural para las masas.

Por otro lado el idioma y la identificación con los personajes fueron piezas clave para la limitación de las producciones hollywoodenses dentro de nuestro país. Este último elemento tuvo relación con el fotógrafo: Gabriel Figueroa, maestro y referente obligado para el cine mexicano.

Gabriel logró con maestría hacer de la luz del blanco y negro, la principal herramienta para atrapar al espectador ante sus imágenes reflejo de la realidad social de un país; los protagonistas en el papel de “macho” y la mujer sumisa, la pobreza presente ante la necesidad de un México moderno y demás dicótomas sociales fueron captadas con total maestría. Ante tal contrastante, este fotógrafo convirtió a la luz en una herramienta para la creación de atmósferas y medio para dar expresividad a las cintas de nuestro cine.

“Estoy seguro de que si algún mérito tengo, es saber servirme de mis ojos, que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no sólo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento que es la vida.”

Los valores estéticos en la obra de este autor son comparables con el de artistas como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, contemporáneos de este importante fotógrafo que le sirvieron como inspiración. Un ejemplo de ello, es el grabado de  José Clemente Orozco, “El réquiem” reflejado en una toma de la película Flor Silvestre.

Gabriel Figueroa estaba consciente de las gramáticas visuales de su tiempo. Fue tejedor de un  entramado complejo de alusiones gráficas que mostraron la realidad de un México en desarrollo.

Referencias:

Alcocer Ayala, N. (2013). La cinematografía mexicana: producto cultural que trasciende fronteras. Temas Antropológicos, 35 (1), 197-203.

Peña Rodríguez, D., & Castellanos Cerda, V. (2010). IMITACIÓN ENTRE PINTURA Y CINE EL REQUIEM DE OROZCO RECREADO POR GABRIEL FIGUEROA. Razón y Palabra, 15 (71), 1-13.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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