Hans Christian Andersen: sin cuento de hadas

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Si alguien realmente tuvo una vida difícil y compleja  fue el escritor Hans Christian Andersen, quien nació un 2 de Abril de 1895 en Odense, Dinamarca. Sus padres no tenían mucho que ofrecerle al pequeño Hans. Algunos biógrafos señalan que su padre ejercía violencia y prostituía a su madre, quien embarazada decide huir y posteriormente casarse con el señor Andersen.

Jackie Wullschlager, biógrafa de este escritor, señala que nacería en una cama hecha con trozos de un ataúd en uno de los barrios más marginados. Su madre iletrada se dedicó posteriormente al oficio de lavandera y pasaba gran parte de su tiempo tomando alcohol, por lo que posteriormente le dedicaría a ella el cuento de “La pequeña Cerillera”.

En cambio su padre, el señor Andersen de oficio zapatero era un hombre en busca de conocimiento que disfrutaba de la lectura. En su autobiografía “El cuento de hadas de mi vida” Hans Christian Andersen se refiere a su padre e infancia de la siguiente forma: “Mi padre me leía mucho y me daba libros que yo devoraba. Nunca jugué con otros niños, siempre estaba solo”. Esto marcaría considerablemente gran parte de su posterior muestra literaria.

Posteriormente a los 14 años, Hans decide incursionar como como cantante y bailarín en Copenhague, donde inmediatamente se hizo notar por su hermosa voz de soprano. Aunque esos días de gloria rápido se esfumaron debido a su cambio de voz lo que  obligó al danés a sentarse a escribir obras para el mismo teatro, poemas y narraciones cortas que posteriormente publicó.

Los momentos de su vida que lo hicieron cercano a la música también provocaron en el joven Andersen un acercamiento Edvard Collin, un muchacho aristócrata hijo del director del Royal Theatre, que lo rechazó para posteriormente contraer nupcias con una de sus amigas. Después de estos acontecimientos escribiría y le dedicaría el famoso cuento de “La Sirenita”.

De igual forma sucedió con la soprano Jenny Lind, quien lo rechazó, haciéndole notar que lo apreciaba solamente como un hermano, por lo que con su pasión desbordada comienza a escribir “El ruiseñor” en honor a esta soprano a la que posteriormente llamaron La ruiseñor sueca .

Muchos historiadores y biógrafos de este escritor señalan que Hans presentó infinidad de dificultades para entablar relaciones amorosas en general así mismo se encontró con diversas decepciones amorosas, tal como también sucedió con Riborg Voigt, a quien planeaba robar, pero termino casándose con un boticario.  Gran parte de sus fracasos amorosos se debían a que era consdierado como alguien no agraciado, de tal forma que podríamos señalar su cuento “El Patito Feo” como una narración hacía él mismo, ya que en dicha obra plasma diversos aspectos autobiográficos.

Realmente Hans Christian Andersen nunca tuvo un final feliz con una princesa o algo por el estilo, sin embargo los cuentos y narraciones que dejó se ha convertido en legado y referencia, pese a lo trágico que pudieran representar; por lo que vale siempre la pena sentarse a leer alguna de sus narraciones.

 

 

Referencias

Soler, J. (2005) El cuentista feo. El País. Recuperado de https://elpais.com/diario/2005/04/03/eps/1112509614_850215.html

Bárcena Sobrino, E. (2005). La vida después de un trauma emocional. Acta Pediátrica de México, 26 (4), 201-205.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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