Descubrir el ADN

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Tarde o temprano tenía que suceder este hecho que revolucionó gran parte del conocimiento que poseemos hasta hoy. Para la historia detrás de este hecho podríamos partir desde los Griegos, quienes tenían un interés genuino por aquello que nos formaba, así mismo tenemos que mencionar el aporte de Charles Darwin hacia la biología en su obra “El origen de las especies” y las Leyes de Mendel aportaciones indispensables en la genética.

Sin embargo para adentrarnos más tendremos que acércanos hacia el siglo XX. En 1909 el cientifico ruso Phoebus Aaron Levene identificó  la desoxirribosa, que a diferencia de la ribosa, en su estructura carece de un átomo de oxígeno. Para el año 1929  estaba clara la existencia de dos tipos de ácidos nucleicos el ARN y el ADN), siendo este último el que contenían los cromosomas.

A partir de sus investigaciones Levene creía  que las cuatro bases nitrogenadas se hallaban en proporciones exactamente iguales y propuso para el ADN la hipótesis del tetranucleótido, fomentando la errada teoría de asignar a las proteínas el papel que le correspondía al ADN.

Para 1952 el experimento de Hershey y Chase demostraba de manera irrefutable que el ADN era la molécula portadora de la información genética, la base material de la herencia.

Sin embargo Francis Crick y James D. Watson  son considerados los protagonistas de esta hazaña. Francis Crick nació en Northampton, Inglaterra, en 1916 y se licenció como físico en el University College de Londres, no obstante sus estudios de posgrado se vieron truncados por la Guerra. Antes de conocer a  Watson mostró poco del ADN, pero en 1946 a partir de lectura del libro de Erwin Schrödinger ¿Qué es la vida?  se orienta hacia la interfase de la física y la biología.

Watson y Crick estaban plenamente convencidos de que el ADN era la molécula portadora de la herencia; sin embargo aún no había certeza sobre la estructura molecular que explicara el mecanismo de la multiplicación de los genes.

Watson y Crick propusieron una estructura por demás simple y elegante que las demás alternativas y, dada la naturaleza química de las bases nitrogenadas. Su teoría explicaba la estructura helicoidal de las proteínas con base en las imágenes de difracción de rayos X; esta teoría fue la base para intentar determinar el número de cadenas polinucleotídicas del ADN.

Fueron varias las disciplinas científicas, con sus especialistas, quienes contribuyeron al éxito del modelo. publicado en la revista
Nature, número 4356 de abril 25 de 1953 con el título Molecular
Structure of Nucleic Acids. Allí declaran inicialmente que la estructura por ellos propuesta “tiene características originales, las cuales son de considerable interés biológico”.

Sostienen que la molécula de ADN está formada por dos cadenas helicoidales, estructura cuya peculiaridad se basa en “la manera en que las dos cadenas se sostienen juntas por las bases purinas y pirimidinas”, lo que supone el apareamiento específico de las bases nitrogenadas: “En otras palabras, si una adenina forma uno de los miembros de un par, en una cualquiera de las cadenas, entonces el otro miembro debe ser la timina; similarmente sucede con guanina y citosina”.

De la estructura propuesta, ambos autores plantean al final
de su comunicación que “el apareamiento específico que hemos postulado sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copia del material genético”

En un principio la comunidad científica no mostró inicialmente gran interés por la estructura propuesta, sin embargo poco a poco más científicos comenzaron a interesarse por este modelo del cual hemos seguido descubriendo cosas fascinantes.

Referencia:

Guevara Pardo, G. (2004). ADN: historia de un éxito científico. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia, (11), 9-40.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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