#Crónica Un evento ‘ceremónico’ para el recuerdo

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I

Nunca había viajado a Toluca. Y menos asistido a un evento de tal magnitud. De hecho es la primera vez que me tocaba salir de Puebla rumbo a un festival de música. Aún recuerdo cuando publicaron el cartel de esta, la 6ta edición del Ceremonia. Se lo envié a una amiga y nos asombramos por la inclusión de algunos artistas que ambos compartíamos como gusto. A falta de sonar ‘poser’, mi expectación estaba alta, en mayor medida, por la inclusión del ‘güero’ consentido. Además de Beck; King Krule, St. Vincent, Wet Baes, Mint Field y Rae Sremmud, fueron de los que también acrecentaron mis ganas de disfrutar de un sábado, en la capital mexiquense.

Salimos muy temprano. Para estar más seguros, nos decantamos por ir con una de esas compañías que te llevan directo al evento y te regresan a Puebla. El viaje comenzó por eso de las 8:00 am. En el autobús, por parte de Radio BUAP, me acompañaron Israel Angulo (fotógrafo) y Eduardo Reséndiz (Ruido de Fondo); además de ellos, unos amigos también compartieron asiento con nosotros. Tardamos un poco en llegar debido a un accidente que sufrió un motocilista, en plena carretera.

A las 13:00 horas llegamos al Foro Pegaso. En cuanto bajamos del autobús, buscamos el stand de medios, con el fin de acreditarnos y conocer la zona, lo más pronto posible. Cuando ubicamos el lugar para recibir las pulseras de prensa, notamos que no éramos los primeros en llegar. Justo delante nuestro, vimos a varios sujetos (cito a Eduardo) con la apariencia de Caloncho. Güeros, altos, delgados y bigote bien cortado. Me llamó mucho la atención del equipo que llevaban. Era un set práctico (pero muy profesional) de televisión. Se portaron muy amables y cotorreamos con ellos. Tiempo después nos dimos cuenta de que era el staff de MTV. No tardamos mucho en pasar. Tomamos unos mililitros de agua y nos alistamos para la primer presentación.

El Festival Ceremonia se divide en 4 escenarios: Ceremonia, Corona, Mont Roswell y Traición. el Evento abrió en el Corona, con las jóvenes de Mint Field. Estrella y Amor vienen de tocar en Coachella y el SXSW, tal vez por eso se notaron bastante sueltas. Todo su repertorio fue predecible, cinco rolas de su joyita de álbum debut, Pasar de Luces (2018). Su dream pop con saturación de shoegaze fueron los indicados para comenzar esta emocionante jornada. Ojos en el carro fue la más vitoreada y como no, si es inevitable perderse en esos largos y melancólicos estribillos. Salimos volados al escenario Ceremonia, para poder disfrutar de un par de canciones de Wet Baes. Andrés Jaime ha ido escalando peldaños en la escena y no es para menos. Su proyecto combina de manera interesante el rock pop e indie pop desde Michael Jackson hasta Phoenix. Muchos artistas cambian con sus presentaciones en vivo. Cuando sus canciones son muy complejas, se decantan por reducir la instrumentación y tocarla de manera más sencilla. Esto no fue su caso, trajo a todo un sequito de músicos acompañándolo con violín, chelo, trompeta, percusiones y más. No alcancé a indentificar unas canciones, pero la que sí y lo disfrute mucho fue Midnight Caller, una bella balada en la que navegas entre funky y música disco, adornada por unos enérgico sinths.

De ahí no nos movimos. Tocaba la presentación de uno de los más esperados por la comunidad indie: Cuco. Mis expectación era alta debido al enorme bombardeo que he recibido en los últimos meses. Se pone al chicano como una nueva promesa mexico-americana; pero, por lo menos en el Ceremonia, no lo note así. Sólo fueron 6 canciones y no lo vi muy animado por interpretarlas. Se notó apagado y flojo. Era su primera presentación en el centro del país y uno esperaría que se decantara más por interpretar sus hits, que por promocionar nuevas rolas aún sabiendo que lleva un disco de larga duración (sacado en 2017) y un EP; pero así fue. Complació al público con Lo que siento y Lover Is a Day y en el trayecto final promocionó sus dos nuevas composiciones. La primera la terminó dos días antes y la cantó por primera vez en este importante festival (eso sí, sin decir el nombre); y la segunda fue su último sencillo, CR-V, que formará parte de un EP del mismo nombre (que por cierto, son un intento de publicidad de Honda muy mal gusto.)

II

Paseé por el enorme Dínamico Pegaso y me encontramos con cosas interesante. Lo que más me agrado, fuera de los conciertos, fue la silence party. Un pequeño espacio para dos DJ sets en el que elegías a quien a escuchar, mediante unos audífonos. No había un género en específico para alguno, ambos cambiaban de ritmos constantemente; lo hacían de forma fluida y natural; no se sentía forzado. Rotaban entre el pop, la electrónica, el reaggae, la samba y el reggaeton.  Además, pasamos al foro Traición, en el que los beats de Audri Nix nos mantuvieron unos minutos bailando. Bastante agradables ambas propuestas.

III

El cartel indicaba que era hora de volver al escenario principal a moverse un poco con Bomba Estéreo. Estos colombianos viven su momento más alto. En cada antro a la que vas, escuchas el remix (o, en algunos la original) que Tainy hizo de una de sus nuevas canciones: ‘To My Love’. Esto les ha abierto la puerta a recibir más escuchas. Como era posible, cuando la interpretaron lograron conectar con mucha más gente; sin embargo, su show van más allá de las rolas que interpreten. Rescatando las palabras con las que arrancó Li Saumet (frontman), estos chicos de barranquilla buscan mantener vivo “el ritual humano más antiguo, el baile”. Eso fue la presentación de los autores de ‘Soy yo’, una hora para mover las caderas y cantar con goce.

El atardecer se ponía y hacía agradable la espera para el que, a mi parecer, es de los mejores artistas que ha salido en los últimos 5 años en Inglaterra. King Krule es una de las maravillas de la época en la que vivimos. Su música navega por colores grisáceos y azules, en los que combina ondas de indie pop, jazz, post-punk, (por momentos) hip hop; en fin, su material es versátil y maravilloso. Archy (su verdadero nombre) se dejó ir entre la calidez del cielo y nubes naranjas; y la brillantez y brumosa de la noche noche. Fue una hora de estruendo. Rescato unas palabras que me me compartí alguien a quien conocí en el cierre del Festival: “ese hombre parece un jovencito de 1ero de preparatoria, pero tiene voz devorador de almas”. Fueron trece canciones en las que cupieron momentos de improvisación, como en el puente de Easy Easy, en el que buscó lucirse acompañado de su bajo.

IV

Ya con las estrellas haciéndonos compañía (bueno, las pocas estrellas que se pueden ver en el centro del país), dio la hora para disfrutar de los headliners de este mango evento.

En días previos, tuve la dicha de poder asistir al concierto de The Killers, en el Foro Sol. Sorpresivamente, a la banda de Las Vegas le abrió St. Vincent. Fue una insípida presentación en la que pocos la tomaron enserio. Tocó 8 canciones, de las que recuerdo fueron MASSEDUCTION, New York (mi favorita) y Pills. Sólo mencionó, después de la tercera rola, que le agradaba estar en la capital mexicana; al final se fue sin despedirse. Quedó a deber y mucho, pero se redimió en el Ceremonia (con la gente que realmente disfrutaría de sus bellas composiciones).

Al igual que el pasado 5 de abril, abrió con uno de los cortes de su nuevo (y sobervio) material, Sugarboy. La seducción arrancó y no hubo oportunidad de detenerla. Checando el setlist, te das cuenta que Annie (su verdadero nombre) se ha decantado por volver esto un espectáculo y prefiere interpretar melodías para introducirse en las mentes de los asistentes. Voló entre composiciones de su reciente álbum, MASSEDUCTION (2017), el homónimo del 2015, Strange Mercy (2011) y (apenas una de) Actor (2008).

Destaco mucho la forma en la que viene presentándose. Tanto en The Killers, como en el Ceremonia, se coloca a la orilla del escenario y les da lugar en el primer plano a los demás instrumentistas. Todos se visten en un traje desde la planta de los pies hasta los hombres, que pinta entre blanco y rosa (simulando su color de piel). Annie luce unas botas largas y transparentes, y un collar de un tono más fuerte; mientras que el tecladista y el baterista, llevan el rostro tapado, por una máscara del mismo color que el traje.

De las canciones más destacadas estuvo Digital Witness, la cual era la obligada para cantar con la masa. Al igual que con The Killers, New York fue una demostración del potencial vocal de St. Vincent y la fuerza con la que puede detonar las lágrimas de la multitud. Nos susurró al oído “Mexico isn’t Mexico without you love”. Después de eso darling, Annie, me daría el lujo de perder a un héroe, a un amigo, pero no de correr para volver a verte en tu regreso a nuestro país. Y no lo digo nada más por dicha composición, lo digo por la explosividad de cada intepretación, denotando su virtuosismo con sus intercambiables guitarras Gibson. Además de ello, me sorprendió la potencia de la bajista y la versatilidad del tecladista.

Se aventó un encore de dos canciones sola (sin más músicos en el escenario). Ambas con el toque deprimente que sólo la estadounidense le puede dar.

VII

No quise alargarme tanto, por lo que hubo detalles que ya no pude comentarles. Omitiendo la presentación de Beck (porque creo que da para una crónica de 3 cuartillas, que sacaré en la semana), esta fue mi experiencia en el Ceremonia. Me faltó por escuchar a los venezolanos de Arca y al rapero Rae Sremmud, pero, a pesar de ello, fue majestuoso. Un evento bien armado, de acorde a las tendendencias y que va para un público muy selecto. Espero seguir volviendo al Dinámico Pegaso y poder tener más catarsis más en el que, para mí, es el mejor festival del país.

 

 

 

Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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