#Crónica de una noche triste.

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Fue una semana difícil. Cada que se mencionaban el tema de Lobos, no podía evitar estremecerme. De hecho tuve dos sueños raros con los licántropos. En ambos no veía el partido; en el primero no encontraba, por más que buscara, el marcador; en el segundo, empataban a cero goles. Es complicado querer que algo suceda, pero no poder hacer nada para evitarlo. El sábado llegó y desde el amanecer sólo una cosa pasaba por mi cabeza: a las 19:00 horas no estoy para ninguna persona, sólo para ver a mis Lobos.

Como bien sabrán, este partido contra Monterrey se marcó como vital, tras la derrota de Veracruz ante León. Esto le brindó una nueva oportunidad a Lobos BUAP de depender de sí mismo, para permanecer en la Liga MX. Dos victorias le brindarían la salvación; un empate y una victoria, les haría tener que rezar a los 100 dioses; una simple derrota marcaría el pronto adiós.

Checando la alineación el técnico universitario, Daniel “el borita” Alcantar, se decantó por varios cambios. Mandó a la cancha a Francisco Canales, tras la inseguridad que han transmitido los otros dos porteros (Lucero ´lavarez y Jorge Villalpando); en el medio campo se vieron dos jugadores que supongo se ganaron el lugar en los entrenamientos, porque no ví un motivo seguro para hacerlo: Irving Mauro Zurita y Alfonso Emilio Sánchez, quienes juntos no suman ni 180 minutos juntos, en la temporada; en los demás sectores, la situación es comprensible.

El viaje a la sultana del norte no fue opción, por ello la pantalla chica fue la única forma de poder visualizar el encuentro. El inicio fue trepidante, era evidente que la presión obligaría a los visitantes a ser los protagonistas del juego ofensivo. Borita les indicó presionar en todos los sectores del terreno el poder ofensivo de los rayados. Ello propiciaría la primera oportunidad de peligro universitaria. El arquero local, Hugo González, pifea un sencillo despeje, que rebotaría en la humanidad del goleador licántropo, Julián Quiñones. El esférico se pasearía junto a la portería, creando los primeros suspiros del encuentro.

Omitiré el nombre de la televisora en la que pude obesrvar el juego, al ser evidente cual fue. Pero justo al minuto 26′ mencionaron una frase que retumbó en mi cabeza, “veremos si 90 minutos son pocos o muchos para Lobos BUAP”. 3840 segundos faltaban y cada uno se sentía como gotas de sangre saliendo del corazón. 5 minutos después, Celso Ortíz daría el primer balazo al pecho de los lobeznos. Centro de Dorlan Pavón, cabezazo para recentrar de Cesar Montes y el camiseta número 16 la prende de volea, para vencer a Canales. No llevaba un gol en la temporada, y hoy se atreve a pegarle de dicha manera, para poner el 1-0.

Terminó sin más la primera mitad. Rayados aprovechó la única que tuvo y se puso adelante. Lobos tuvo la posesión, pero no supo que hacer con la misma. De lo más destacado fue Luis Olascoaga, quien voló por la banda, pero sin beneficios para los visitantes. A refrescar la memoria y buscar algo que les ayude a sobrevivir una noche más en la Primera División.

Para la segunda mitad hubo un cambio licántropo. Pedro Aquino salió por Carlos Treviño. Una modificación entendible, pues el peruano se hizo amonestar en el partido, y su historial dicta que estas acciones son comunes para él. Ingresaba un jugador con apenas 100 minutos en el torneo, para darle electrochoques a unos universitarios que los necesitaban.

Uno se pone a pensar en aquella victoria contra Veracruz. Cinco goles cayeron, y los que faltaron. Más de 25 intentos de gol; 15 ocasiones claras a puerta. El estadio se llenó de licántropos. Una de esas fiestas que recordarás por décadas. Los minutos estuvieron demás. Y hoy, uno suplica por que las reglas cambien y el minutaje se amplíe. Pasaron 15′ y lo único que vimos fue un par de cambios más. Los Rayados ingresaron al experimentado, Carlos Sánchez por Jonathan González; por los visitantes, Emilio Sánchez le dió espacio a ex-camotero, Jerónimo Amione.

Al minuto 68 la última oportunidad de revivir llegó. Mano de María Basanta en el área y el árbitro marca penal para Lobos BUAP. La responsabilidad cayó sobre los hombros de Julián Quiñónes. Carlos Sánchez, de Monterrey, se acercó al colombiano y le dió ánimos para marcar el empate. 21 años de edad pesaron en el camiseta 33. Un soso disparo que se quedó en las manos del arquero rayado. Después de eso, la tormenta cayó y las lágrimas fueron el único aliciente para el consuelo.

No pasaron ni dos minutos y en contragolpe regio, Dorlan Pabón se quedó mano a mano frente a Canales; se la cedió a Albertengo, quien hubiera querido empujarla a la red, pero Francisco Rodríguez lo evitó, aún así beneficiando a los locales. El marcador se ponía 2 a 0 y esto no se detuvo. Penal mal marcado a favor de Monterrey y Pabón le hizo de sicario. 3 goles en contra y los universitarios visten de acuerdo a su sentir. Rojo sangriento y sin aliento. Lobos pierde la categoría.

13 minutos faltan y escribir es difícil. Las palabras me faltan y el corazón sólo pide parar. Cayó un cuarto por parte de Albertengo. Hubiera querido no verlo, pero así fué. Gracias por todo, Lobos. En el pasado te apoyé en la victoria y en la derrota; hoy no es la excepción. Nos vemos contra La Franja y después en la Liga de Ascenso.

 


Alineaciones

Lobos BUAP

José Canales, #31; César Cercado, #2; Francisco Rodríguez, #3; Eduardo Tercero, #21; Irving Zurita, #34; Alfonso Sánchez, #16. Pedro Aquino, #18; Juan Medina, #26; Luis Olascoaga, #27;  Diego Jiménez; Julián Quiñones, #33.

Rayados de Monterrey

Hugo González #1; César Montes, #3;  Nicolás Sánchez, #4; Leonel Vangioni, José Basanta, #15; Arturo González, #14; Celso Ortíz, #16; Jonathan González, #25; Dorlan Pabón, #8;  Lucas Albertengo, #9; Jonathan Urretaviscaya, #10.

 

(Fotos por Club Lobos BUAP y Rayados de Monterrey)

 

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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