¿Pacto con el Diablo?

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¿Alguna vez has intentado vender tu alma?, ¿o siquiera lo has pensado?, este ejercicio mucho más que verlo como una actividad pagana o incluso satánica, tiene su historia de un relato que envuelve a Roma con San Agustín y que fue adoptada por la mitología alemana, en donde la herencia tradicional nos ha inculcado que es posible conseguir lo que uno quiera, sin siquiera trabajar.

Por supuesto que en la cultura existen varios personajes que históricamente vendieron su alma al diablo, y se cree esto porque lograron hacer cosas gigantescas en vida (a veces en muerte) y salirse con la suya o simplemente lograron librarse de la muerte en muchas ocasiones, los casos más reconocidos son: Hitler, el líder nazi que salió victorioso en más de una ocasión y que todos los intentos por exterminarlo fallaron milagrosamente. Otro es Rasputín, el hombre al que intentaron envenenar, que le dispararon seis veces y arrojaron al mar, para enterarse que realmente había muerto de hipotermia y no por las razones anteriores… Paganini el famoso violinista que se dice que soñó alguna vez al diablo, quien le tocaba una canción hermosa y que este cedió el alma con tal de manipular el instrumento hábilmente y que tras despertar era  diestro y que jamás nadie lo pudo igualar, incluso hasta nuestros días. personajes que han traspasado la historia hay muchos, entre poder, dinero, amor o talento… La historia literaria más tradicional y más famosa es Fausto, el hombre que vendió su alma por poseer todo el conocimiento existente sobre el mundo y universo.

Ojo, el pacto fáustico como siempre se nos señala ya sea por el cine o la literatura siempre tiene un costo, el sacrificio siempre golpea al alma mortal que aunque no se tiene definido que es, porque no se sabe que nos espera cuando la muerte nos alcance, siempre es una preocupación extrema para el personaje; pero la mayoría de las historias cuentan con un final feliz y una clase de listado que se debe cumplir para no perecer frente a ello. Casi siempre es el arrepentimiento o el amor puro de una Santa; pero quien sabe, tal vez todo sea como se nos mostró en Los Simpson, cuando Homero vende su alma por una rosquilla y al terminar en el infierno consigue TODAS las rosquillas que pueda comer, pues lejos de ser una tortura resulta ser su deseo más anhelado, tal vez la clave está en pedir algo que no sea de ninguna manera una tortura, porque efectivamente Mefistófeles es un ser de engaño que hará todo para que nuestro deseo se desfigure y resulte más una pesadilla. Ahí está su regocijo de querer hacer el mal, pero siempre se nos muestra que en el “contrato” existen ciertos huecos legales que permiten la redención, habrá que acudir con un abogado, pues son personas lúcidas en encontrar soluciones en encontrar lo que sea para que su cliente logre vencedor.

En el arte y en la naturaleza humana, siempre existirá alguna clase de misticismo, de soluciones complicadas que parecen ser las más directas y rápidas, pues finalmente la línea en la que se mueve este pacto va en dirección a un anhelo, por lo que se coloca la pregunta: ¿habrá algún ser humano que tenga todo aquello que desee?, ¿habrá alguien que cumpla todas sus metas?, el espacio en donde este contrato se desenvuelve es un plano tan humano, pues las pasiones humanas son tan infinitas y particulares que quien sabe cuántas personas lo han intentado o hecho hasta el día de hoy, independientemente de sus creencias religiosas.

Si tienes curiosidad, te invito a googlear “¿cómo vender tu alma al diablo?, la infinidad de entradas sobre el tema es sorprendente, tutoriales y advertencias plagan internet donde cada quien expone su punto de vista e incluso experiencias, pero como ya lo he mencionado antes: hacerlo es bajo tu responsabilidad, yo me quedo con las enseñanzas que los cuatro Faustos literarios me han enseñado, y es que aunque todos pintan al demonio Mefistófeles (el demonio que es responsable de cerrar los tratos de esta índole) como un ser divertido, sarcástico e incluso como una buena compañía, la verdad prefiero tener a mis pequeños demonios en el hombro izquierdo, que a la maldad misma que quien sabe que artimañas sacará para que su voluntad se haga en la tierra.


Referencias:

del Solar, Juan José (2004). Historia del doctor Johann Fausto. Traducción Juan José del Solar. Madrid: Siruela

Goethe, (2003). Fausto. Traducido por Jose María Valverde. Barcelona: Editorial Planeta.

Laines, Jean Carlo (2014). La otra cara del Diablo. E-book.

1 Comment

  • Responder marzo 19, 2018

    Nidia Ruiz

    Tus columnas me encantan💓

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