Hablemos del Marqués de Sade y moral

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Hablar del Marqués de Sade, es entrar en polémicas y juicios que nos lleva a pensar que sus obras carecen de erotismo, pero lo que cabe resaltar de sus obras es el lenguaje y el extenso vocabulario que poseía.  En este ensayo trataremos de abarcar dos de sus obras Justine y Julieta, con el fin de responder a la hipótesis sobre una de las posturas del escritor.

En las obras de Sade, la perversión es un acto altamente presente en cada una de sus partes y claro está que todo acto de perversión es posible en un acto de discurso, nótese que la obra sadiana se vale mucho del sarcasmo, de este humor negro, que se articula en el caso de Justine, la cual sufre de forma consistente el abuso de sus verdugos, y que al lograr librarse de todos los pecados, al final de la obra, cuando todo parece colmarla de felicidad, un rayo la mata.

La hipótesis no es mucho más que lo obvio, pues los infortunios de la virtud, trata justamente de las desgracias que debe pasar Justine por proteger su “virtud” y como por obrar bien esta la pierde de todas formas, y es que en la obra Sade, denota su característica como  un pensador notable, que utilizaba la ironía y el sarcasmo con estilo, solo hay que ver como al comienzo de “Justine” indica que todo lo hace para que se vean las fronteras de la virtud y hasta dónde puede llegar ésta, a Justine le pasa lo que le pasa por… Ser virtuosa. Y reflexiona sobre la moral, para luego tratar temas de ética.

Mientras que su hermana Julieta, en el libro con este título, explica que ella tenía un deseo, pero que por retenciones de sus padres y la escuela no había sido capaz de ser libre, pero al ser libre, le ofrece a Justine el camino pecaminoso pues era la tentativa más conveniente, es así como Julieta inicia su vida. Una vida que desde la perspectiva de Sade, es mucho menos transigida que su pobre hermana Justine.

Quizá la función conativa no es la principal dentro de estos libros, pero es importante hacer mención porque hablan de Dios, de la iglesia y de la religión de una manera muy irrespetuosa y de la cual pudo haber una reacción por parte del lector, pues a fin de cuentas Julieta escoge directamente la vía rápida a la obtención de poder mientras que la aparente inocente de Justine permite paladear una tras otra, suavemente, con tiempo, sin precipitación, todas las fases de su iniciación en unos misterios que le llevaran a alcanzar el placer.

El análisis de los dos personajes protagónicos de la obra, nos percata de la situación que ocurre para ambas hermanas.

Pues desde mi punto de vista Justine es desde muy joven, una mujer que busca dentro de sí misma el valor para ser firme con sus ideas, las cual eran servir a Dios conservar su virtud,  para así llegar al lado de Dos en el momento de su muerte. Ella a mi parecer fue demasiado inocente por lo que siempre le tocaba vivir los infortunios de una vida.

Su motivación era íntima pues su propósito era hacer el bien y no cometer pecados, solo ir con el camino que la iglesia marca, pero esto se pudo haber convertido en algún momento en miedo u obsesión ya que era tanta su necesidad de asegurar su lugar con Dios que nunca disfruto de la vida, es por eso que su motivación era homeostática ya que nunca quiso sentir el gozo o el amor.

Mientras que   Julieta y Justina tuvieron la misma educación, Julieta tomo esta educación como una pérdida de tiempo, por lo que no tenía valores morales y solo se interesaba por lo físico y económico, y logro salir victoriosa, con dinero y placeres, pero todo lo que hizo, siempre tenía presente esos pensamientos, pues a mí consideración se justificaba con el pensamiento de que el fin justifica los medios.

Creo que su motivación era casual, ya que hasta los homicidios que cometió fue por dinero pues necesitaba constantemente satisfacerse más y más.

Como pequeña conclusión, considero que Sade creó con Julieta la antítesis (lo contrario) de Justine y prácticamente convierte la historia de la “virtuosa” hermana menor en una  obra que adquiere tonos desesperantes que elevan aún más el trabajo que hizo con Julieta. Ambas novelas ofrecen importantes cuestionamientos de orden moral, filosófico y hasta religioso, pues el sistema de Sade es un artificio de goce, pues los ambientes en ambas novelas parecen relatarse con sintonía, entre ellos el más común  es religioso,  pues hay una fuerte presencia de la blasfemia  hacia los símbolos cristianos. Es interesante analizar los discursos del Marqués de Sade, porque aún existen muchos tabúes en el tema del sadismo, y aun en la actualidad pocas personas se atreven a hablar abiertamente de las relaciones sexuales, y la hermeticidad aumenta cuando a éste tema se agrega el uso de estimulantes dolorosos para el aumento del placer; considero que eso tiene de redituable las obras de Sade, pues su lenguaje fue el principal recurso que le atribuye quizás su fama.

 

 

 

 

 

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