El nacimiento de Huitzilopochtli

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Se cuenta que hace muchos, muchos años, en el cerro de Coatepec(1), Coatlicue(2), madre de Coyolxauhqui(3) y de los Centzon Huitznáhuac(4), barría, como una forma de penitencia, de arrepentimiento. Entonces, sucedió un día que una especie de bola de plumas descendió del cielo. Ella, intrigada, la atrapó e inmediatamente la colocó en su regazo. Continuó con su faena y, al finalizarla, recordó el incidente; por lo anterior, buscó y buscó, no obstante, nada percibió. La consecuencia: un repentino embarazo.

Sus hijos, al enterarse de tal increíble suceso, toda su sorpresa se transformó en ira. No lograban comprenderlo; experimentaron turbación, cólera. En ese momento, Coyolxauhqui no perdió tiempo, tomó la palabra e incitó a sus hermanos a pelear contra aquel deshonor.

Cuando la noticia llegó a los oídos de Coatlicue, la angustia y el desconsuelo se apoderaron de ella; sabía perfectamente que nada podía hacer, que el destino ya estaba marcado. De pronto, una dulce voz emanó de sus entrañas tranquilizándola. Era su hijo que aseguraba que nada malo ocurriría, que siempre la protegería. Al oírlo, se serenó.

Mientras tanto, los hermanos, enardecidos e instigados por su hermana, establecieron un plan: dar muerte a su madre. Sin demora, alistaron su cabello, su ropa de papel, sus brazaletes, sus oyohualli(5) para el fatídico encuentro. Si bien, todos se encontraban enfurecidos, uno de ellos, Cuahuitlíac, no. Él, por su parte, informaba a Huitzilopochtli acerca de los objetivos de sus allegados.

Posteriormente, dirigidos por Coyolxauhqui, se trasladaron para cumplir su propósito. Rápidamente, Cuahuitlíac se encaminó al sitio donde reposaba la futura madre y prontamente le indicó a Huitzilopochtli los territorios por los cuales pasaban los “belicosos”: Tzompantitlan(6), Coaxalpan(7), por la pendiente del cerro… Estando ya en la cima, la divinidad del Sol nació y sus características se hicieron presentes: la cara teñida de tiras diagonales, los brazos y piernas con tonos azules, la cabeza ataviada con plumas, sus orejeras, su lanzadardos turquesa, un tipo de broquel con plumas de águila, dardos, en la mano, la nombrada Xiuhcóatl(8). Y así inició la batalla. Primero comenzó con su hermana, a la cual laceró con ayuda de la serpiente de fuego; su cabeza fue fragmentada, al igual que todo su cuerpo; las partes del último cayeron cuesta abajo. Terminada tal hazaña, su atención se enfocó en los 400 Surianos. Todos corrían y huían de él. Algunos escaparon, otros no hallaron salida; sin demora, la gran deidad los mató y tomó algunos de sus ornamentos y los hizo suyos, como símbolos como distintivos.

Huitzilopochtli, un milagro para los mexicas, era respetado, era honrado con ofrendas y sacrificios. De igual manera, él premiaba a los individuos que así cumplían. La población mexica pregonaba con orgullo la llegada de este ser, su colosal victoria. El origen del mismo como alusión al triunfo del día contra la noche, al magnánimo imperio que surgía. El mito conjugaba parte de la realidad.


(1) Coatepec: un total misterio. Sin embargo, se conjetura que existe gran posibilidad de situarlo; es decir, aquel lugar no quedaría en el mito, lo ubicaríamos en el Valle del Mezquital (cerro de Hualtepec o Astillero) en Hidalgo.

(2) Coatlicue: diosa de la fertilidad, la vida y la muerte.

(3) Coyolxauhqui: la que se ornamenta las mejillas con cascabeles.

(4) Centzon Huitznáhuac: los 400 del sur, dioses de las estrellas meridionales.

(5) Oyohualli, asimismo nominados coyolli: cascabeles y campanillas.

(6) Tzompantitlán: del náhuatl, Tzompantli: “árbol de colorín” y Titlan: “entre los colorines”, haciendo referencia a la inmensa cantidad de árboles de este tipo.

(7) Coaxalpan: Sobre el piso arenoso de las serpientes.

(8) Xiuhcóatl: la serpiente de fuego, lagarto de turquesa; alegoría al fuego solar.

Referencias

Ainur. (2009). Coyolli – Cascabel Metálico Prehispánico. Recuperado de: http://ubicandoelpasado.blogspot.mx/2009/10/descubrimiento-de-un-cascabel-metalico.html

INAH. (2008). Coyolxauhqui, recipiente sagrado. Recuperado de: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/2213-coyolxauhqui-recipiente-sagrado

INAH. (2008). El mito del nacimiento de Huitzilopochtli. Recuperado de: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/2205-el-mito-del-nacimiento-de-huitzilopochtli

INAH. (2015). El piso con relieves de la Plaza Gamio, vinculado al mito del nacimiento de Huitzilopochtli. Recuperado de: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/4954-el-piso-con-relieves-de-la-plaza-gamio-vinculado-al-mito-del-nacimiento-de-huitzilopochtli

INAH. (2014). Ubican el mítico cerro Coatepec en el estado de Hidalgo. Recuperado de: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/2376-ubican-el-mitico-cerro-coatepec-en-el-estado-de-hidalgo

López, A. (1996). Coatlicue. Recuperado de: http://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/coatlicue

Señor Leyenda. (2017). La Leyenda de Los Centzon Huitznáhuac y los Centzon Mimixcoa. Recuperado de: http://www.mexicolindoyquerido.com.mx/mexico2/sport/24-cricket/1207-la-leyenda-de-los-centzon-huitznahuac-y-los-centzon-mimixcoa

Tres museos. (s.f.). Xiuhcóatl, serpiente de fuego. Recuperado de: http://www.3museos.com/?pieza=xiuhcoatl-serpiente-de-fuego

Zumpahuacán. (s.f.). Toponimia. Recuperado de: http://zumpahuacan.gob.mx/web/Contenido.php?seccion=2

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