2001 cumple 50

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El 4 de abril de 1968 se estrenaba una de las películas de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos, 2001 Odisea del espacio. Festejémosla hablando un poco de ella. En nuestra tercera entrega de este blog ya mencionábamos la mancuerna de Arthur C. Clark con el director de la película Stanley Kubrick. De hecho la película y la novela se fueron escribiendo casi a la par, de modo que saldrían casi simultáneamente.

Sin embargo, ya había un antecedente de la historia en el cuento El centinela de Clarke. Si no lo has leído puedes escucharlo en audiolibro:

Esta mancuerna no solo es afortunada sino que ha producido una obra de arte que además es de ciencia ficción dura. Esto significa que como película se puede apreciar en su dimensión estética, pero que a su vez puedes estar seguro de que los elementos científicos serán correctos.

El propio Kubrick nos dice lo que pretendía con este film:

Intenté hacer una película que fuera una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente al subconsciente, con una carga emotiva y filosófica. Quise que fuese una experiencia subjetiva vivida intensamente y que llevase al espectador a un nivel interno de conciencia, del mismo modo que logra hacer la música.

Y lo logra.

Pero no es una película fácil de ver. Y es posible que muchos presuman de haberla visto sin enterarse completamente de lo que trata.

Así inicia la película, con una música monumental que no te deja lugar a dudas de que algo importante viene. Pero no es cualquier obra, es Así habló Zaratutra de Richard Strauss, que está inspirada en la hobra homónima de Nietsche, que habla de que el hombre no es mas que un escalón intermedio entre el simio y el superhombre, que es prácticamente el tema de la película, o uno de ellos al menos.

Escucha de nuevo la música con Dudamel, no olvides subir el volumen. Generalmente solo se suele poner el segmento inicial, pero en este video puedes conocer la obra completa.

Al inicio de la película casi todos se duermen. Hay que aceptarlo, solo ves monos que andan haciendo travesuras e inventan la guerra. Pero al final aparece un elemento extraño que nos provoca molestia: el monolito. Hay que entender algo importante aquí. La coescritura de Clarke y la asesoría de Carl Sagan marcan el modo en cómo se va a mostrar la presencia extraterrestre: sin definirlos expresamente. De ahí que la cinta redefiniera la ciencia ficción en el cine. Antes de ella las películas del espacio eran más bien películas clase B con monstruos de ojos saltones. Mucho de ello lo hereda y lo mantiene el Dr. Who, por ejemplo. Pero en 2001 los extraterrestres no se muestran y no permiten esa caricaturización.

Eso y los efectos especiales que aún hoy se pueden disfrutar, efectos hechos sin computadora y que sorprenden como la escena donde el astronauta trota en la nave espacial, o camina en gravedad cero o en la superficie lunar. La asesoría de ingenieros permite también dar un ambiente en el que lo único pasado de moda es la ropa, ya que las naves y las instalaciones espaciales se ven idénticas hoy en día.

Es memorable la escena del trasbordador espacial, justo al terminar la historia del amanecer del hombre, con música de otro Straus, El Danubio azul.

Esa es la genialidad del director, poder generar la emoción con los elementos adecuados. A mí me sorprendió esta secuencia la primera vez que vi la película. Hicieron esta visión del espacio un año antes de que el hombre pisara la luna. La hicieron tan perfecta que aún en estos días hay cospiranoides que dicen que el hombre no ha pisado la luna, que todo fue un montaje hecho con Kubrick.

Viene entonces la parte que cualquiera puede disfrutar más fácilmente. El descubrimiento de un monolito en la luna y la misión a Júpiter para ver con qué o quién se está comunicando. Aquí aparece uno de los personajes más recordados: HAL 900.  Una inteligencia artificial que pierde un tornillo con tal de seguir la misión. Me ha causado terror el que solo puedas asociar a HAL con una lente roja, como un solo ojo carmesí, debido a que está embebido en la nave. Es una parte terrorífica y seguramente lo que inspiró a Riddley Scott para su Alien.

Nominada a cuatro oscares solo ganó la estatuilla de efectos especiales. Sin embargo, ha inspirado muchas obras y secuelas. Como 2001: La novela de Odisea Espacial por Arthur C. Clarke (1968), 2001: serie de cómics Odisea Espacial (1976-1977), 2010: Odisea Dos novela de Arthur C. Clarke (1982), 2010: El año que hacemos contacto película de (1984), 2061: Odisea tres, novela de Arthur C. Clarke (1987), 3001: Odisea La novela de Final por Arthur C. Clarke (1997).

Ha sido incluida en el salón de la fama de fantasía y ciencia ficción en el 2016 reconocida porque:

La película explora los temas de la evolución humana y la posible divinidad en un estilo fresco y temperamental que es diferente a la mayoría de las películas de ciencia ficción creadas antes o después. Los visuales espaciales son bastante realistas y científicamente precisos, mientras que el final es un panorama psicodélico que se esfuerza por transmitir la trascendencia en términos puramente visuales.

Escribía esta entrada cuando empezó la master class de Guillermo del Toro, en ella menciona brevemente a Kubrick, pero la clase en sí nos explica como piensa un director y como se prepara para hacer una película. Lo cual nos hace apreciar mejor el trabajo en 2001. Lo comparto aquí por si no la viste:

SI ves 2001 te propongo que me digas ¿en que escena aparece un iPad?

Nos despedimos con una frase:

Si algo se puede imaginar, yo lo puedo filmar. – Stanley Kubrick.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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