¿Por qué somos adictos al amor?

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¿Cómo funciona nuestro sistema nervioso cuando estamos enamorados? A partir del siglo XX se inició el estudio del  funcionamiento del sistema nervioso a partir de las neurociencias para esclarecer los fenómenos cognitivos dentro del proceso de enamoramiento.

El amor está relacionada con ciertas funciones del sistema Nervioso Central que han permitido nuestra supervivencia y evolución a lo largo de los años; existen núcleos y neurotransmisores encargados de dos principales funciones el apego de la pareja para la reproducción y posteriormente el apego para el cuidado de las crías. Aunado a esto el amor es crucial para la motivación de las personas, debido a la activación del sistema de recompensa cerebral.

Una de las investigadoras más importantes sobre esta temática es Helen Fisher, quien menciona que existen neurotransmisores específicos para cada una de los procesos relacionados con el amor. En primera instancia el deseo sexual  requiere de la participación de los estrógenos y andrógenos, mientras que en el amor romántico los protagonistas son la norepinefrina y la dopamina, sustancias que se ven elevadas significativamente, mientras que  la serotonina sufre una drástica disminución, Por otro lado para el apego de la pareja actúan la oxitocina y la vasopresina.

Dato curioso: Después de una ruptura es común que recuerdes a tu pareja por el olor, debido a que este fenómeno es similar a los bebés con las madres. Durante el proceso de gestación, el primer sentido en desarrollarse y el más primitivo es el olfato, por lo que a través de este el bebé recibe información proporcionada por la oxcitocina de que está seguro con ese ser querido, es decir su madre.

El enamoramiento sin duda produce placer y por tanto motivación, es decir la generación de experiencias satisfactorias y disminución de estímulos aversivos. Cuando nos enamoramos, dentro del sistema meso-cortico-límbico, la actividad de la dopamina en el núcleo accumbensla(NAc)  aumenta durante la fase anticipatorio y
de conducta motivada. Esto es importante porque está relacionada con el centro del placer en nuestro cerebro: el área ventral tegmental(VTA).

De acuerdo a Palmero la activación del NAc por la liberación de dopamina del VTA ocurre ante la presencia de reforzadores naturales (comida, agua y sexo) y artificiales (drogas). De ahí que sucedan procesos similares en el amor y las adicciones de drogas.

En ambos la recompensa ocasiona aprendizajes que van modulando las preferencias y comportamientos de los individuos. La dopamina ocasiona en ambos casos centrar la atención en una sola cosa: el ser amado o las drogas, además de que provocan euforia, pérdida de apetito, cambios de humos, aceleración del ritmo cardiaco. Y si por alguna razón en ambos casos deja de existir esa atención (ruptura o dejar el consumo de sustancias), se presentan conductas características de dependencia.

Esta dependencia se da principalmente por dos razones por el grado de familiaridad y adaptación que teníamos a la persona amada y por la dependencia psíquica, aquí la Norepirefrina se hace presente porque se encarga de enfocarse simplemente en las cuestiones positivas de la pareja, lo cual aunando a la Dopamia genera un estado de bienestar. ¿Interesante, no?

Referencias:

Mureira Cid, F. (2011). Neurobiología del amor romántico y la fidelidad.  Psiquiatría Universitaria, 7 (1), 59-61 .Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/271328315_Neurobiologia_del_amor_romantico_y_la_fidelida

Maureira Cid, F. (2009). Amor y adicción: comparación de las características neurales y conductuales. Revista Chilena de Neuropsicología, (2), 84-90. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/1793/179314913002.pdf

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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