Peor que enemigos, amistades tóxicas

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Un amigo es un acompañante de vida que ayuda a mejorar nuestros niveles de felicidad, sabe de nuestros gustos, nos acompaña en momentos difíciles, nos conoce mejor que nadie e incluso podríamos hacer las cosas más ingeniosas por nuestro bienestar. No obstante el otro lado de la balanza cuenta una historia muy diferente, existen amistades tóxicas disfrazadas de afecto que dañan en silencio.

Una amistad tóxica es aquella relación en la cual los miembros han establecido comportamientos que repercuten en las bases de lo que integra una verdadera amistad. No se trata de que alguna de las personas dentro de la relación sea mala, más bien se trata de la forma en cómo se han ido estableciendo los hábitos, actitudes y comportamientos de dicha amistad.

Pese a que aún no se han enfocado las investigaciones sobre las consecuencias negativas de tener una amistad tóxica, se reconocen ciertas consecuencias que se muestran como significativas dentro de este problema. De acuerdo al psicólogo Berverly Fher la amistad juega un papel muy importante en el desarrollo personal de los individuos; al formarse esta relación se crean lazos de confianza que en el caso de verse rotos por alguna traición pueden ser tan perjudiciales que incluso pueden llevar a la gente a experimentar enfermedades físicas, depresión o ansiedad.

Signos de una amistad tóxica

Vivir en una constante competencia: En cualquier aspecto puede ser saludable una competencia, no obstante en las relaciones tóxicas generalmente hay una comparación  extrema y se utilizan recursos para descalificar a la persona, lo que a largo plazo puede resultar en efectos negativos en la autoestima y el auto concepto.

Viven en una queja constante: Probablemente tu amigo sea una buena persona siempre te escucha  y han logrado lazos de confianza muy íntimos, pero el es quien constantemente vive manifestando sus quejas y comentando cualquier aspecto negativo que encuentra en su camino, sin intentar cambiar algo. Esta carga de pensamientos pesimistas pueden llegar a ser perjudiciales para tu salud mental e incluso física.

No hay una comunicación real: Para que exista comunicación más allá de un receptor-emisor y un mensaje, los canales siempre deben de estar disponibles; esto quiere decir que es necesario mostrarse empático en aquello que la otra persona nos comparte. Un ejemplo clásico de esto, sucede cuando tu amigo te cuenta lo que le ha sucedido en el día pero cuando quieres platicarle lo que te ocurrió, simplemente dice no tener tiempo.

Hay una crítica constante: No importa que acción tomes, que tanto te esfuerces por alcanzar algo; tu amigo encontrará algún fallo o incluso catastrofizará tus iniciativas. Lo interesante es que no se trata solo de decir groserías, sino de mandar mensajes que descalifiquen a la persona; por ejemplo una mirada de desaprobación. El sociólogo Yan Yager encontró en su última encuesta que el abuso emocional es menos notable pero tiene mayor incidencia.

No hay seguridad emocional: En algunos casos dicho amigo puede desaparecer en momentos de crisis, donde son más necesarias las redes de apoyo; nunca te escucha o toma una actitud distante. En otros casos puede que tengas un amigo dependiente que no te deja avanzar hacia lo que tu has planeado, más bien se ha convertido en un obstáculo a nivel emocional.

¿Cómo dejarlo ir?

Si es difícil terminar una relación resulta en ocasiones más complejo terminar una amistad por las repercusiones y lo incomodo que puede resultar. Primero tienes que analizar si realmente no te aporta nada esa amistad o si simplemente estas en un momento de enojo donde te has dejado llevar por los defectos del otro.

Posteriormente es conveniente tomar distancias, puedes comenzar por tomar actividades que sean diferentes de las que ambos compartían. Por ejemplo si antes ambos tomaban el mismo autobús para ir a casa, ahora pude ser que tomes otra ruta. Si realmente existe la suficiente confianza puedes hablarlo abiertamente, pero recuerda que es conveniente practicar lo que le dirás a esa persona para clarificar lo que pasa por tu mente y evitar expresar algún ataque contra su persona.

Una vez tomado este paso evita culpar a la otra persona, ambos deben hacerse responsable de sus decisiones y recordar que no existen los absolutos en las personalidades de los seres humanos puesto que en ocasiones accionamos de acuerdo a las circunstancias, por lo que culpabilizar o dañar no resolvera nada en su relación de amistad.

Referencias

Isserow, J. (2017). On having bad persons as friends. Philosophical studies. https://doi.org/10.1007/s11098-017-0996-0

Levine, S. (2013). How to Gently Let Go of A Toxic Friend.Psychology Today. Recuperado de https://www.psychologytoday.com/blog/the-friendship-doctor/201307/how-gently-let-go-toxic-friend

Duenwald, M. (2002). Some Friends, Indeed, Do More Harm Than Good. New York Times. Recuperado dehttp://www.nytimes.com/2002/09/10/health/some-friends-indeed-do-more-harm-than-good.html

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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