¿Los políticos prestan atención a los resultados de investigación?

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Hace unos días me di una vuelta por el Parque de la Constancia que se encuentra ubicado en Francisco Villa, No 4 en la Colonia las Fuentes. Ahí me he detenido en el denominado “Paseo de Gigantes” donde se encuentra una serie de maquetas de los principales monumentos del mundo. En particular me detuve en la del Capitolio de los Estados Unidos. Con mi visión de bibliotecario la vi incompleta. Sucede que no se ha considerado en su diseño a la Biblioteca del Congreso que se encuentra conectada al Capitolio por la parte posterior y que se considera una de las más importantes del mundo por su amplísimo acervo.

Una de las razones que le dieron origen a esta biblioteca a principios del siglo XIX fue la de atender las necesidades de información de los congresistas de los EE. UU. Este hecho evidencia claramente la importancia que los congresistas deseaban darles a los contenidos académicos, que de ser considerados en la toma de decisiones sobre las cuestiones públicas podrían augurar resultados favorables.

En este sentido me di a la tarea de buscar información reciente sobre el uso de los resultados científicos en la práctica de la administración pública y con agrado encontré una gran cantidad de documentos que evidencian cómo persiste una clara distancia entre lo que se evidencia científicamente como la solución a un problema, y lo que se resuelve por la vía de los hechos con las decisiones de los políticos.

Para acortar esta distancia ha surgido una figura peculiar, la del “agente del conocimiento” Sobre este tema la revista Evidence & Policy dedica el fascículo 3 de su volumen 9 al análisis de este tipo de agentes, es decir, al estudio de aquellas personas o empresas cuyas actividades profesionales se concentran en establecer puentes de entendimiento entre quienes toman las decisiones en el gobierno y los investigadores. El fin de su función es facilitar la interacción entre ambas entidades y generar un mejor entendimiento para el alcance de sus respectivos objetivos profesionales. Para ello los agentes parten de ubicar y dar a conocer los resultados de la ciencia aplicada y trasladarlos a los espacios de debate para su análisis.

La tarea de ninguna manera se perfila fácil, por el contrario. Para considerar seriamente los resultados que demuestran funcionalidad en el papel deben ser analizados por los diferentes actores quienes típicamente deben atender a presiones políticas y sociales. Por tanto, estos intermediarios deben considerar tales impedimentos para sobreponerse a ellos y sin caer en excesos tecnocráticos en los que no se contemple la realidad social.

En el artículo de esta revista que se refiere a la práctica profesional de los intermediarios en el gobierno nos plantea el ejercicio de al menos tres funciones:

  • Gestión del conocimiento para hacer que los resultados científicos estén disponibles para los políticos y para el público en general.
  • Facilitar el trabajo colaborativo para la solución de problemas
  • Desarrollo de habilidades de aquellos involucrados en el proceso de investigación, como puede ser la comunicación de resultados.

Quizá en el corto plazo sea poco probable que en los organigramas de los congresos estatales o federales aparezca el perfil de un intermediario de información. Sin embargo, sí que me parece oportuno prestarle atención a los resultados de investigación que, desde diferentes metodologías, han analizado la complejidad de los problemas sociales.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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