Las pesadillas no son sueños

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Los sueños ocupan 20% de nuestro tiempo mientras estamos dormidos, gracias a las neurociencias tenemos la certeza de que los sueños ayudan a organizar los pensamientos. Durante los sueños el cerebro modifica su funcionamiento y por tanto la conciencia cambia; los sueños se convierten en una especie de alucinación sana.

En el caso de las personas que sufren insomnio, ven modificado sus estilos de  vida debido a su imposibilidad a conciliar el sueño; sufren problemas con la memoria a corto plazo y la percepción, su sistema de alerta disminuye, se nota el cansancio y por tanto muestran irritabilidad

Las personas con narcolepsia por otro lado, no pueden mantener niveles adecuados de su sistema de alerta debido a un sueño nocturno con múltiples interrupciones y un sueño REM fragmentado y de corta duración, por lo que durante el día están evitando la sobre carga de información.  Durante el día pueden presentar alucinaciones transitorias relacionadas con lo que están viviendo.

Dormir es fundamental para el ser humano, ya que nos permite conservar energía, recuperarnos de algún tipo de daño en el cuerpo, sincronizar el ritmo biológico, de igual forma se vuelve indispensable para regular nuestro estado de ánimo y organizar las experiencias vividas durante el día.

En los sueños la incongruencia y discontinuidad es algo esencial de su extrañeza, esto se debe a que la conciencia y otros elementos intrapsiquicas desaparecen debido a la química de ese estado cerebral.

La Acetilcolina, mientras dormimos es liberada en forma diferente, ya que  llega en mayores cantidades activa las neuronas y  llega al proscencéfalo; mientras la norepinefrina y la serotonina (relacionadas con la conciencia y estado de ánimo) durante el estado REM, ven disminuidos sus niveles. Cabe señalar que son estas dos últimas las que se encargan de inhibir a la acetilcolina.

Durante el sueño hay diferentes cambios fisiológicos: el sistema límbico, encargado de las emociones, aumenta su actividad, mientras que la corteza prefrontal, encargada de aspectos lógicos, ve reducida su actividad.

Es así como los sueños parten básicamente de la fisiología en particular de las emociones, por lo que carecen de coherencia en la espacialidad, temporalidad y de las personas que son participes. En otras palabras las alucinaciones se deben al desequilibrio bioquímico; donde hay una activación de las áreas motoras y visuales pero de igual forma, una inhibición de los nervios espinales, que a su vez evita que se produzcan conductas. por otro lado las aminas relacionadas con el aprendizaje, también se ven disminuidas.

Además cabe resaltar que en los sueños no hay sentido del olfato o gusto; y su característica principal es la presencia del movimiento, el cual podría ser indicador de organización producida por el lóbulo frontal (memoria y emociones).

Aún no se sabe cómo el cerebro almacena o desecha los recuerdos, sin embargo se sabe que la información nueva se transfiere desde el hipocampo hasta la corteza cerebral (aquella que controla la información) durante el sueño, entrando a la memoria a largo plazo.

Los sueños están vinculados con las emociones

Eduard Estivil menciona que hay tres niveles de sueño: sueño superficial, sueño profundo y sueño REM. Para estudiar el sueño se utiliza la polisomnografía, a partir de aparatos que registran actividad del cerebro, movimientos oculares y movimientos corporales, sin embargo en los fetos se hace uso de la ecografía tridimensional a partir de la semana 23 el cristalino tiene un movimiento rítmico y el feto tiene periodos de sueño muy diferente al de la madre

Cuando nace un bebe se duermen demasiadas horas, pero en periodos cortos, es decir tienen lapsos de vigilia-sueño de 3-4 horas, esto se debe a que el núcleo supraquiasmático de hipotálamo (reloj biológico) aún no está maduro, logrando esto a partir de los 5 meses aproximadamente.

Por lo que durante las primeras etapas de la vida humana es fundamental hacer del sueño un hábito, ya que durante este tiempo se segregan múltiples hormonas; el cerebro está demasiado activo, es decir utiliza más más glucosa.

Durante la etapa adulta la fase REM dura el 25 % del sueño mientras que en un recién nacido dura el 50% y en un feto de 27 semanas dura el 80%, por tanto es la fase REM, la que contribuye a nuestro desarrollo.

La mayoría de las emociones en los sueños son negativas como la ira, pese a esto las pesadillas no son sueños. Las pesadillas se caracterizan por una sensación de opresión en el pecho, el sistema nervioso autónomo se activa, la tensión arterial aumenta y puede haber sudoración. Las pesadillas no están asociadas con sueños porque suceden fuera de la fase REM, en especial la fase 4, la cual disminuye a partir de los 30  años.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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