10 razones para ser científico

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Tiene algunos años que leí el libro titulado “10 razones para ser científico” de Ruy Pérez Tamayo un reconocido investigador en el área de Biomedicina que también se ha dedicado en fomentar las vocaciones científicas. En primera instancia él cuenta que las ciencias lo rodearon siempre y en todo momento; cuando nació, sus padres se hicieron grandes amigos de él médico que atendió a su madre. Tiempo después se volvió en un visitante frecuente dentro de su hogar pues quería aprender a hacer versos, cosa que al papá del Dr. Ruy Pérez Tamayo se le daba como don al ser músico. Durante toda su vida él y sus hermanos habían pensado en la grandiosa idea de continuar el camino de su padre, no obstante él y su madre se opuso y les propusieron la vida de la medicina.

Gracioso es que ante esto, Pérez Tamayo aceptó porque tenía ya los libros de su hermano mayor quien había ingresado antes los cuales eran muy costosos, él menciona que nunca fue su intención ser médico, más bien quería ser como su hermano mayor. Ese mismo año de ingreso se encuentra con un compañero proveniente de Yucatán Raúl Hernández Peón, quien tenía bastante claro que quería convertirse en médico investigador, al ver y estudiar con su padre. Este chico tenía un pequeño laboratorio, donde incluso hacia experimentos con gatos, lo que llevó a López Tamayo a maravillarse con el mundo de la investigación.

Por eso te compartimos sus 10 razones y porque las amamos:

  1. Para hacer siempre lo que me gusta

El doctor Pérez Tamayo señala que “nosotros no hacemos bien lo que nos gusta, sino todo lo contrario, a nosotros nos gusta lo que hacemos bien” y así es, la ciencia es un juego con intención y a absolutamente todos les gusta jugar, lo más increíble es que al hacer investigación tienes la libertad de enfocarte en aquello que te gusta. Si bien hay episodios no tan gratos donde hay un total desconcierto es el mismo desconcierto lo que añade adrenalina ante lo complejo que puede llegar a ser un fenómeno. Sin duda es completamente grato descubrir algo por más simple que parezca, en lugar de que te den la receta de cómo hacerlo, por tanto para ser curioso y amar la curiosidad… para eso es la ciencia.

  1. Para no tener jefe en el trabajo

Probablemente es las razones favoritas de varios y no, no se refiere a la ausencia absoluta de un superior ¿Por qué de que serviría tu investigación si no hay alguien a quien comunicársela?. Este punto se refiere a la autonomía y creatividad que se puede experimentar durante la  elección del tema a investigar, elaboración de los experimentos o instrumentos de medición, aquello que le intriga y busca una respuesta en fin. Esta libertad le permite una mayor comodidad puesto que no se limita el hacer intelectual o científico.

  1. Para no tener horario de trabajo

Este punto puede ser discutible para muchas personas, los científicos mejor que nadie saben que el deber de la investigación nunca termina ni existen límites como tal, no obstante cabe decir que existen momentos en que se debe esperar el curso de la propia investigación para que los resultados sean objetivos, por lo que también les da una especie de libertad. En el caso de México cabría señalar que es importante realmente darle importancia al papel del científico, no solo basta con hacerlo de tiempo completo sino de tiempo exclusivo, enfocado sólo en su quehacer. Aunque este punto puede ser preferencia de cada quien.

¿A qué horas empieza a trabajar el científico? La pregunta más bien debería ser: ¿a qué horas no trabaja el científico? … una parte muy importante de la ciencia es pensar, darle vueltas al asunto, imaginarse cómo podría ser la solución al problema que quiere resolverse, pensar y pensar. Y para eso no hay horario, no hay reloj checador, no se empieza a las 08:00 a.m. y se termina a las 17:00 p.m.

  1. Para no aburrirme en el trabajo

Es innegable que todos queremos un trabajo que nos apasione, pero también uno que no nos mate del aburrimiento, cosa que las ciencias pueden ofrecernos. La actividad científica esta una caja de sorpresas, donde una cosa ya resolviste pero surgen otros 5 misterios por resolver. Reiteramos nuevamente que en muchas ocasiones será agotador y frustrante encontrar el camino hacia los resultados, pero como el Dr. Pérez Tamayo  considera “la ciencia es lo más divertido del mundo”. Uno de los puntos porque es divertida además de que nunca sabes con que te encontrarás es que definitivamente la heterogeneidad de las ciencias, permite ir desde algo propio de las ciencias sociales hasta ciencias exactas, tomando diferentes matices.

Algo importante de señalar en este quehacer científico es la existencia de  algunas reglas o “reglas del juego” como el Dr. Ruy Pérez Tamayo las llama: no decir mentiras, no ocultar verdades, no apartarse de la realidad, cultivar la consistencia interna, no rebasar el conocimiento y aprender de los errores.

  1. Para usar mejor mi cerebro

No existen aún pruebas de que al hacer ciencia se esté haciendo una mala inversión de nuestras capacidades cognitivas. El buen uso del cerebro Pérez Tamayo lo señala como indispensable para formular ideas y ponerlas en marcha, a lo largo de nuestra experiencia dentro del mundo de la investigación nos será más provechoso pues impulsará la conexión de información ya existente creando nueva que pueda ser creativa e innovadora.

  1. Para que no me tomen el pelo

Probablemente sea sólo yo (¿o tal vez todo México?), pero considero que la investigación puede salvarnos de muchos problemas creados por falsas ideas. Para cualquier científico siempre una demostración clara y objetiva se convierte en esencial para considerar algo creíble. Esta actitud crítica  que analiza y evalúa, no debe verse tergiversada por intereses ideológicos, políticos o comerciales, sino servir para la creación de conocimiento que nos permitan tener un mejor entendimiento dentro de lo racional y objetivo.

  1. Para hablar con otros científicos

La ciencia puede ser un lenguaje común sin importar si hablan el mismo idioma, además como se señala en el libro el escepticismo y el espíritu de crítica de otro marco de referencia sociocultural puede ser muy enriquecedor, para tu investigación y otras posteriores. Muchas veces las personas en su día a día no se detienen a pensar como suceden las pláticas entre científicos o cómo son sus revisiones; muchas veces después de organizar tus resultados, tu investigación es enviada ante un equipo de expertos que lo evalúan, en el caso de que presentara demasiadas inconsistencias o problemas es devuelto con las mejoras que pudieran ser necesarias, así hasta que pueda ser aceptado para su publicación.

De igual forma los congresos y  las reuniones académicas son vitales para la presentación de  trabajos que los investigadores están llevando a cabo y actualizaciones, donde  esperan una retroalimentación basada precisamente en el valor científico

  1. Para aumentar el número de científicos en México

Esta es mi punto favorito: México necesita investigadores de todas las áreas, la ciencia es el motor que lleva a las sociedades a evolucionar en muchos aspectos Pérez Tamayo menciona que algo similar a lo que sucede en México sucedía en la Edad Media, cuando nadie hacía uso de la ciencia y por eso sucedieron tantas cosas sin sentido. No obstante pasada esa etapa el conocimiento permitió un mejoramiento en la calidad de vida de las personas.

Si bien es cierto que los recursos destinados a investigación y educación en general son muy pocos cabe señalar que vale la pena convertirse investigador. A su vez aquellos que ya lo son deberíamos agradecerles y reconocerles, puesto que la figura del investigador en nuestra sociedad mexicana se ve constantemente desvalorizada.

  1. Para estar siempre bien contento

Esta es una cuestión muy personal, no obstante nunca nadie quieres estar enojado o disgustado en su trabajo, hacer lo que te gusta y estar en constante reto siempre motiva y por tanto puede generarte felicidad.

Yo he vivido siempre bien contento como investigador científico porque nunca me interesó hacer mucho dinero… Siendo muy joven me encontré con la investigación científica, me encantó y he trabajado en ella toda mi larga vida. Mi trabajo es estimulante, divertido, muy variable, siempre hago lo que me gusta, no tengo jefe ni horario de trabajo, nunca he estado aburrido en mi laboratorio, hago el mejor uso que puedo de mi cerebro, no de dejo que me tomen el pelo ni los comerciantes ni los políticos, casi todos mis amigos son científicos y hablo con ellos en su mismo lenguaje, y he sido profesor de muchos científicos, no sólo mexicanos sino de otros países. Y por eso es por lo que siempre estoy bien contento.

  1. Para no envejecer

¿Curioso, no? Este punto está relacionado con el apartado 5, no obstante Ruy Pérez Tamayo, no se le ocurrió completamente esta idea a él sino más bien a su hijo quien señala que a través de la investigación científica se puede encontrar la eterna juventud, si bien el tiempo no perdona pero la ciencia no permite envejecer. Además de que tu contribución como científico será completamente eterna.

 

 

Referencias

Pérez Tamayo, R. (2013). Diez razones para ser científico. México: Fondo de Cultura Económica.

Domínguez Gutiérrez, S. (2015). Diez razones para ser científico. Comunicación y sociedad, (24), 303-309. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-252X2015000200013&lng=es&tlng=es.

 

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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