#RecomiendoLeer ‘Ninguna eternidad como la mía’ – Ángeles Mastretta.

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Es ley bailar de amores, embriagarse, ir al cielo con zapatos y sin futuro, no tener miedo de morir ni de estar vivo

Ninguna eternidad como la mía.

Romperse el corazón y estamparse contra el suelo. Ser sombra y también luz. No huir pero si sufrir y como no, también reír. Al final eso es vivir. Un tanto de todo esto es lo que albergan las páginas de Ninguna eternidad como la mía, un relato breve de solo 68 páginas de la autora poblana, Ángeles Mastretta.

Su fecha de publicación original es de 1998 y los géneros que se considera que abarca son ficción, narrativa y obviamente novela histórica. Un relato rápido, fácil y con lección. El relato está ambientado en el México del siglo XX, específicamente en el año de 1921 entre tiendas asombrosas llenas de antigüedades, un paisaje memorable y toda la adrenalina por vivir que nace en el interior de Isabel Arango, pues deja a su familia y todo lo que conoce hasta entonces para mudarse a la ciudad de México a estudiar danza para alcanzar sus sueños y así convertirse en bailarina profesional, la intensidad con la que ama a Javier Corzas, un telegrafista, que se enreda en sus propios poemas escritos en servilleta que guarda en una caja.

Con el tiempo la relación se intensifica y los principales objetivos de Isabel van quedando en segundo plano, para después estrellarse con la realidad. Un relato que sin importar que este ambientado en la segunda década del siglo XX, es una realidad que se ve día a día. Es un relato de amor, pero sobretodo, de la importancia de seguir adelante pese a las adversidades y la importancia del amor propio y las convicciones , porque es imposible no sufrir, sin embargo siempre se debe seguir, y no temer, sino enfrentar la vida como venga y vivir cada cosa con fuerza e intensidad. Al final de eso se trata.

“Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días” – Ninguna eternidad como la mía.

Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la BUAP. Tengo 20 años y disfruto muchísimo leer, escribir y ver películas.

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