Posada y la Catrina que le dio vida

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La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera.

José Guadalupe Posada

El 20 de Enero de 1913, México perdía a José Guadalupe Posada, quien entonces murió sin un total reconocimiento, no obstante tiempo después este  grabador, sería reconocido como un hito para la cultura mexicana. José Guadalupe Posada nació en 1852 en el Estado de Aguascalientes. Fue el sexto de 8 hijos y estudió en la Academia Municipal de Dibujo en dicho estado, donde logró acreditarse como pintor de oficio en el año 1867.

Para el 1870 ingresó al taller de José Trinidad Pedroza, donde desarrolló la producción de grabados. Posteriormente comenzó a ilustrar en el periódico El Jicote en 1871. Además de esta labor Posada se dedicaba a la ilustración de cajetillas de cigarros, viñetas y cualquier tipo de aplicación publicitaria que era requerida sobre todo por gente del mercado y que participaban en actividades religiosas, quienes estaban en busca de la impresión de diversas advocaciones.

Sin embargo con su llegada a la Ciudad de México en 1887, Posada se ve en la necesidad de implementar algunas adecuaciones en sus primeras colaboraciones con la Revista La Patria Ilustrada y con la gaceta Callejera.

Es durante esta transición que Posadas se consolida e implementa una crítica a las diferentes esferas de la sociedad mexicana. Su pensamiento progresista transformó su crítica social y política en un elemento accesible para los mexicanos; gracias a la transformación de aquellos personajes públicos (principalmente políticos) en pequeñas caricaturas, así se plasmaba las injusticias diarias. Por lo que José Guadalupe Posadas, se volvió un referente durante la época revolucionaria e inclusive su labor, le valió el pisar la cárcel en múltiples ocasiones.

No obstante su obra La Catrina, se ha convertido en un referente a nivel mundial que le otorgó vida después de la muerte a este artista mexicano. Este grabado se imprimió en el taller de Antonio Vanegas Arroyo, ubicada en la calle Penitenciaría No. 27, el 13 de enero de 1981. Lo curioso de esta imagen radica en que Posada no la bautizó como Catrina, si no como “La calavera Garbancera”, refiriéndose a la gente de descendencia indígena que vendía garbanzos y se sentía europea. El término Catrina, lo determina Diego Rivera tiempo después.

Finalmente José Guadalupe Posadas muere en 1913, sin el reconocimiento del mundo artístico y cultural en México, aunque tiempo después Diego Rivera y Clemente Orozco lo rescatan y se convierte en precursor del movimiento Nacionalista: Posada se convierte en influencia temática y pictórica, lo que deriva en una consolidación de la identidad nacional.

Referencias:

Hellion, D. (2013). Facetas del grabador José Guadalupe Posada. Antropología, 96, 1-10. Recuperado de https://revistas.inah.gob.mx/index.php/antropologia/article/view/3607

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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