La mujer, el amor y la riqueza, según Gabriela Mistral.

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En las letras latinoamericanas la mujer ha luchado mucho por ser escuchada. Victoria Santa Cruz, María Luisa Bombal, Carmen Ollé, Elena Poniatowksa, Antonia Palacios, son algunos de los pocos ejemplos de eruditas que no se limitaron al machismo de su época. Pero si tuviéramos que elegir el estandarte de la literatura, en nuestra región, la poetisa Gabriela Mistral sale avante. “Su obra lírica, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”, es el discurso con el cuál se le fue entregado el único Premio Nobel de Literatura en 1985, para una mujer latina.

Hace 61 años que partió y su esencia aún permanece. En una época en la que aún permanecen los estragos del machismo y la discriminación, sus versos son bellos refugios de inspiración. Hoy compartimos con ustedes,en tre poemas, parte de la visión que la poeta chilena, construyó sobre la mujer, el amor y la riqueza.

 

LA MUJER FUERTE

Me acuerdo de tu rostro que se fijó en mis días,
mujer de saya azul y de tostada frente, 
que en mi niñez y sobre mi tierra de ambrosía 
vi abrir el surco negro en un abril ardiente.

Alzaba en la taberna, honda, la copa impura 
el que te apegó un hijo al pecho de azucena, 
y bajo ese recuerdo, que te era quemadura, 
caía la simiente de tu mano, serena.

Segar te vi en enero los trigos de tu hijo, 
y sin comprender tuve en ti los ojos fijos, 
agrandados al par, de maravilla y llanto.

Y el lodo de tus pies todavía besara,
porque entre cien mundanas no he encontrado tu cara
¡y aun te sigo en los surcos la sombra con mi canto!

AMOR, AMOR

Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡lo tendrás que escuchar!

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de amar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!

Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!

Te echa venda de lino; tú la venda toleras;
te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir!

RIQUEZA

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa, 
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno 
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida….

 

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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