La felicidad es aprender a fluir

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¿Se puede aprender a ser feliz? A lo largo de la historia los hombres han tratado de dar respuesta a la búsqueda de la felicidad; aunque los tiempos han cambiado y nos descubrimos con una esperanza de vida más prolongada, que nos da más tiempo para intentar cosas nuevas, pese a esto podemos darnos cuenta que no sabemos cómo hacer de ese tiempo una experiencia valiosa que nos aporte felicidad.

Si bien la felicidad puede ser muy subjetiva y la búsqueda de ella se puede volver muy abrumadora, sobre todo por el bombardeo masivo de los medios de comunicación que suelen vender una idea de felicidad.  Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo húngaro, ha tratado de dar respuesta de forma sencilla a esa cuestión a través de la Teoría del Flujo.

Para Csikszentmihalyi, los seres humanos pasamos un tercio de la vida en actividades productivas, por ejemplo ir al trabajo o asistir a la universidad, otro tercio lo destinamos a actividades de mantenimiento,como: comer, dormir o hacer ejercicio y lo restante esta destinado al placer; en la antigua Grecia se utilizaba el término “escoleia” que significa tiempo libre, de este mismo término deriva la palabra  escuela, puesto que ellos consideraban que era en el tiempo libre cuando se debía aprender y mejorar.

Csikszentmihalyi de igual forma menciona que cada uno de nosotros debe poseer pequeñas obsesiones en lo productivo y recreativo, que nos motiven a continuar y continuar hasta lograr un estado de flujo, es decir, la movilización de energía en función de objetivos que valen la pena ser alcanzados, disfrutando cada minuto de dicha experiencia.

Estas experiencias deben de ser congruentes con lo que queremos para lograr la felicidad, de esta forma no hay espacio para preocupaciones o disgustos. Sin embargo para conseguir estas experiencias es necesario el trabajo, Csikszentmihalyi entrevistó a artistas, científicos, deportistas entre otros y encontró que todos referirían el mismo estado psicológico de espontaneidad y fluidez.

Lo que encontró fue increíble, todos ellos mostraban una pasión por lo que hacían y además poseían las capacidades y habilidades que les permitían enfrentar los diferentes retos que se podían presentar.

No obstante tener un estado de fluidez implica hacer las cosas muy diferentes al promedio, si observas el gráfico en el punto medio se encuentra el control que se queda un poco corto al estado de fluidez.

En ejemplo claro de fluidez puede una chica que durante su tiempo libre toca batería de manera magistral y sin tener noción del tiempo, se siente feliz y esa felicidad le hace continuar, o por otro lado un biólogo que dedica todas sus tardes a la investigación de nuevos modelos explicativos; sólo existen él y su laboratorio, nadie más.

A pesar de esto también nos encontramos con la carencia de habilidades ante desafíos que tienen altas exigencias, los cuales provocan en los individuos estados de preocupación y ansiedad,mientras que en el caso de la apatía se muestra esta carencia en la exigencia de la experiencia  y nuestras habilidades tampoco son las óptimas.

De igual forma, cuando no contamos con las habilidades y ese desafío realmente no nos reta o se vuelve rutinario caemos en un estado de aburrimiento, que seguro alguna vez has experimentado.

Así que vale la pena ponernos en contacto de más experiencias que nos reten y motiven para seguir mejorando nuestras habilidades, pues esta es la forma en que Csikszentmihalyi ha descubierto que podemos acercarnos a la felicidad. No queda más que preguntarte ¿Y tú fluyes?

 

Referencias:

Pascale, P. (2005). ¿Dónde está la creatividad? Una aproximación al modelo de sistemas de Mihaly Csikszentmihalyi. Arte, Individuo y Sociedad, 17 , 63-86.

Mesurado, B. (2009). Actividad estructurada vs. actividad desestructurada, realizadas en solitario vs. en compañía de otros y la experiencia óptima. Anales de Psicología, 25 (2), 308-315.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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