#Cinrecomendación: La forma del Agua

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“Si te contará sobre ella, la princesa sin voz. ¿Qué diría?” Son las palabras que nos adentran a la historia dibujaba por Guillermo del Toro, en su nueva cinta “La forma del agua” (The shape of water). Lo que se narra es por demás peculiar, si bien puede catalogarse como una historia de amor, está completamente alejada de lo que últimamente se ha producido en Hollywood.

Esta película se desarrolla en Estados Unidos, durante la Guerra Fría y narra la historia de Elisa (Sally Hawkins), una chica muda que trabaja en un laboratorio como personal de limpieza, pero que no imagina lo que está a punto de vivir, cuando una criatura extraordinaria arriba al laboratorio, proveniente del Amazonas.

Al ser un monstruo, los investigadores y quien está al mando, el Coronel Richard Strickland (Michael Shannon), hombre conservador y estricto, lo conceptualizan como una amenaza y buscan estudiarlo para poder estar a la vanguardia, manteniendo el poderío estadunidense sobre Rusia, sin embargo lo que nadie espera es la conexión entre Elisa y la criatura enigmática

Desde la primera aparición de Elisa en la pantalla salta a la vista la similitud con el personaje de Amelie (cinta francesa de 2001); su departamento, su vestimenta y objetos  (incluso su vecino) logran darle un aire, pero conservan al máximo  la esencia de esta princesa sin voz. Por otro lado, Elisa se muestra como una persona rutinaria, que vive un día tras otro sin más alteración, pero lo mágico radica en la perspectiva que nos da de un mundo sin voz, donde el lenguaje se configura de diferente forma y la vida adquiere otro matiz.

Esta capacidad, que para los demás podría parecer desventaja, es justamente la que le permite formar un nuevo mundo con el “monstruo”; su curiosidad lo lleva a él pero sin duda es este lenguaje, el que da sentido a aquello que Elisa busca compartir. Dentro de las confidenciales reuniones que tienen ella le comparte un poco de su desayuno, le muestra música Jazz que logra mantener una chispa entre ambos, todo esto hace que Elisa se sienta una mujer completa.

Así mismo en Elisa y en general durante gran parte de la película, se encuentra un espacio para compartir el erotismo, “La forma del agua” es una fotografía de dos amantes que logran fluir y ser uno mismo, pese a los estancamientos que pudieran llegar a presentarse. Todo el tiempo la película logra sumergirte en este concepto y más aún en los momentos íntimos de Elisa y el monstruo.

Por otra parte esta película, al igual que muchas otras han tratado, busca hacer un eco sobre las minorías de nuestra sociedad ( posiblemente esto se debe a la nacionalidad mexicana de Guillermo del Toro) al incluir a personajes como: Giles (Richard Jenkins), vecino de Elisa, quien era homosexual o  Zelda (Octavia Spencer), amiga y compañera de trabajo que era una mujer negra laborando rodeada de gente blanca. Mientras que en referencia a la vida estadounidense, la película hace una crítica al cuento  del “el sueño americano” a través de la familia prototípica de Richard Strickland: con un auto Cadillac, casa, esposa bonita y correcta y finalmente marido inteligente y poderoso.

En lo que se refiere al aspecto visual, la paleta de color de la película en tonos verdosos y azulados, pese a ser tonalidades frías, logra consagrar el misticismo del monstruo y el amor de ambos. Asimismo estos colores se vuelven en un recurso simbólico a lo largo de la cinta, donde lo podemos ver en diferentes elementos: El verde aceituna del Cadillac, los dulces de Strickland, la gelatina verde que dibuja Giles, entre otros.  En cuestión de banda sonora, completa adecuadamente lo gráfico de la película y añade un aspecto juguetón al ser parte del juego que Elisa realiza al zapatear o bailar (sin bailar) con Giles.

Finalmente, cabe mencionar que hay quien señala que esta película puede caer en una serie de predisposiciones, que el villano no es lo suficientemente fuerte o que no se compara con trabajos anteriores del mexicano, sin embargo esta película le valió a Guillermo del Toro el premio a mejor director en los Golden Globes y se espera se repita este hecho en los próximos Premios Óscar.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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