#RecomiendoLeer ‘Niebla’ – Miguel Unamuno

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¿Has pensado que en diciembre uno se pone a pensar más?, para ello vengo a recomendarte un libro: Niebla, se publicó en el año 1914 pero resulta ser un libro que a lo largo de toda la historia no deja de sorprender ni cuestionar al lector.

La obra comienza con un prólogo alertándonos que el libro está relatando una lamentable historia verdadera que ocurrió y es que todo gira en torno al personaje protagonista Augusto, quien tras la primera descripción el lector queda enamorado, una persona que pareciera que vive rutinariamente y que sorprende por su ligereza; sin embargo todo cambia cuando la fuerza del amor lo golpea y comienza una fuerte guerra entre sus acciones, su razonamiento y sus palabras. La falta de comunicación cuando corteja a Eugenia, la intromisión de su familia, su posición social, la rebeldía de un feminismo hipócrita, el enamoramiento de Eugenia por otro hombre, el anarquismo místico, crean situaciones cómicas y  alarmantes en toda la trama, que se convierten en problemas tan modernos que no se podrá colocar un distanciamiento, pues está novela de tan sólo 140 páginas esta estructura y dispuesta para que el lector se apropie completamente de ella, por ello el autor Miguel de Unamuno la nombra nivola en lugar de novela, ya que es un mundo creado para que el lector participe, sea cómplice y víctima y no se pueda categorizar como una de las tantas que existen.

El amor, es explorado tan humanamente y con palabras tan comunes que no se puede dudar en correr y abrazar el libro, no peca de romántico ni mucho menos de cursi, pues pese a que tiene muchos cuestionamientos, se pueden sentir al leer las verdades que intenta señalar cruelmente, pues a lo largo de la historia existen tres mujeres que rondan la vida de Augusto, una que gobierna la cabeza, el estómago y el corazón:

“Eugenia, que me habla a la imaginación a la cabeza; Rosario, que me habla al corazón, y Liduvina, mi cocinera, que me habla al estómago. Y cabeza, corazón y estómago son las tres facultades del alma que otros llaman inteligencia, sentimiento y voluntad. Se piensa con la cabeza, se siente con el corazón y se quiere con el estómago” (1914:98).

Es una lectura ideal, no es pesada ni rigurosa, capaz de transmitir y adentrar, un escenario que enfoca a un pequeño Hamlet, y que contiene absolutamente muchas situaciones comunes de la actualidad, pues aunque el amor es el tema central, los amigos, el matrimonio, el amor por los animales, los experimentos, el lenguaje, la filosofía, la familia, el engaño y el interés económico son de igual manera temas que se cuestionan a forma divertida o totalmente amargos.

Esta novela cuenta con tantos monólogos y soliloquios que el lector puede apropiarse de ellos como si fuesen propios, creando así una conexión directa con Augusto. Cuando todo se acaba para él, parece que es el final, sin embargo la novela es todo menos predecible, cambiando el camino de la historia y redirigiendo la vida de Augusto, pues finalmente este se enfrenta al personaje más poderoso que se puede leer, y sí  gana o pierde, eso ya es tarea de cada lector.

¿Qué es lo que vuelve está novela especial?, la respuesta es simple y para no arruinar las sorpresas que está guarda, es que a lo largo de toda la obra el lector se encuentra con un puente firme que conecta al autor-texto-lector.

Una sola pista que encierra el enigma de Niebla, ¿alguna vez te has puesto a imaginar cómo es el autor frente a su creación?, ¿cómo es el proceso creativo que desempeña?, aquí se encuentran respuestas a esas preguntas que todo lector ha pensado.

Finalmente Niebla es una novela construida tan inteligentemente que al lector le produce una sonrisa durante toda la lectura y roba  lágrimas, enamorándonos de Augusto, definitivamente es una obra que logra introducir la palabra y pensamiento para resaltar cuestionamientos profundos, una historia que enamora y representa la inseguridad del hombre; produce una lectura seductora, pues la “tan lamentable historia” de Augusto queda para la posteridad en una nivola con actitud estatuaria y augusta.

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