#Cuentos ‘La esencia del engaño.’ – Amaya Martínez

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Por Blast Mind.

Contradicción:

—Mentir -La clase entera fijó los ojos en mí- Si yo tuviera que definir lo que es mentir, me limitaría a decir que se trata del acto de imposibilitar la verdad -paro un segundo y observo si me prestan atención-, la reducción del término en lo que a mí respecta es un acto de represión, la mentira se conforma con base en un conjunto tan nato de verdades, que si esta clase tratara de explicarle a algún poder divino acreedor de una visión periférica de realidades alternas lo que es una mentira, con la definición que tienen en sus libros, a decir verdad, sería la mejor pretensión de entretenimiento humorístico -percibo caras confundidas entre los estudiantes-, es decir, si yo les dijera en este momento que todas las manzanas sin el sentido del olfato sabrían a naranja… ¿qué responderían?

No hay respuesta. así que prosigo. —Según la OMS gracias a nuestros sentidos podemos percibir gran parte de nuestro entorno como lo hacemos y gracias a que el gusto depende del olfato conocemos el “sabor”, por ende si nos privaran del olfato comeríamos naranjas en lugar de manzanas—.

—Está mintiendo —dice Bruno—. Uno de los mejores estudiantes.

—¿Por qué? —replico—.

—Porque la OMS declaró que sin el sentido del olfato sencillamente no notaríamos el sabor de las cosas, daría lo mismo comer cualquier cosa que una manzana, lo acabo de investigar —recalcó Bruno—.

—Es correcto —Afirmé—.Las caras se tornaron aún más confusas.

—Señor Bruno, usando el ejemplo de la manzana: ¿Usted diría que la definición de “Acto de imposibilitar la verdad” es correcta?

—Bueno… lo es parcialmente —respondió el aludido.

—¿Podría explicarnos?

—Porque al dudar quise corroborar si era cierto y eso significaría que…—.Lo interrumpo justo cuando llegamos a donde quería.

—Que una mentira no imposibilita la verdad —Digo—. Cerrando su frase.

.<<Ya los tengo>> pensé. —Charles Darwin observaba plantas y animales. Los cristianos leían la biblia… Ninguna de estas cosas tiene relación, pero el ser humano se encargó de hacerlo para desvelar verdades, todo gracias a mentiras. A Darwin no le convenció la creación divina y a la iglesia no le convencía Darwin. Uno creó la Teoría de la Evolución y la otra una hermosa como incongruente epopeya. -El silencio en el aula es abismal, tanto que escucho mis latidos- la manzana y la mentira no es más que el mismo efecto a menor escala, una mentira es la verdad hasta que la duda la vuelve su contrario. La campana suena. —Es todo por hoy —les digo—. Los chicos salen un poco más que abrumados, no era para menos. El propósito de la clase era hacerlos pensar. —

Por cierto señor Bruno, el uso de dispositivos electrónicos no está permitido durante mi clase —le suelto a Bruno al salir—. La cara de Bruno se revuelve entre la duda y la risa.—Pero dado que lo usó para fines de investigación, puede irse tranquilo.

—Gracias —dijo amablemente—, antes de dar la espalda y marcharse.

Necedad:

La mentira es verdad hasta que la duda la vuelve su contrario. Lo único que puede mantener una mentira como verdad es la maleabilidad de su defensa. Es como una coartada para un crimen.

El salón de profesores está ubicado en el penúltimo piso de la facultad de Filosofía y Letras. Me encontraba ahí porque necesitaba firmar la libreta de entrada/salida. Comprensible que se usara aquella considerando que era una de esas antiguas Universidades de renombre -Aunque únicamente fuese por el coste extra orbital de la colegiatura-, ya que requerían el mayor “control” posible sobre los sueldos y dicho de paso sobre las almas de los hora-clase como yo.

—Luisa —Me dice uno de los profesores de literatura—¿Quieres un café? —.La invitación era igual a una amenaza. Acepté solo por evitar roces innecesarios que podrían derivar en un complot de profesores viejos bien acomodados que causan el despido de los más jóvenes.

La conversación trataba de evocar un grado de superioridad intelectual que era denso y condensado. Era tedioso cuanto menos, pues solamente buscaban demostrar ideales que ya no podían ser plausibles, aludiendo al tópico de “nueva generación” únicamente para desacreditar cualquier nuevo indicio de brillantez; en pocas palabras era un insulto ser joven. En general criticaban al estudio del bien y el mal que daba matices. Por tanto, si el pobre diablo escritor neonato iba en contra de sus ideas de moralidad, de su inamovible e inequívoco código de rectitud, de un bastardo sin valores no lo bajaban. Pero era erróneo decir que todos los profesores eran así. Gustavo, el profesor que impartía Literatura contemporánea, también relegado -por sus mismos estudios- del circulo aquel de eruditos a pesar de sus cincuenta y tantos encima.Recuerdo perfectamente cuando al venir de una clase de Física –Materia que también daba-, se incorporó a la plática e introdujo a la conversación el comentario de Stephen Hawking, acerca de que el estudio de la Filosofía si bien, en la antigüedad tuvo gran repercusión, en estos tiempos era a grandes rasgos inútil -esto con el fin de debatir-. Yo me entusiasmé sobremanera ya que estaba recién contratada. No conocía que muy por el contrario al darle una reacción positiva para y dar el punto de vista que había desarrollado a base de diversas lecturas del tema – que era la posibilidad de que Hawking estuviera en lo correcto, debido a que, si bien, la base de la filosofía era la Ética, la Estética y la Lógica; esos conocimientos no eran necesarios puesto que el ser humano ya los utilizaba aún sin definirlos-. Este comentario fue la chispa que encendió un cataclismo de censura hacia mí y la materia que daba –Introducción a la Lógica y Filosofía de la ciencia-. Al final, a Gustavo y a mí nos costó una semana de hacer el trabajo de escritorio -retomo esto porque anteriormente mencioné el hecho de que mi contrato es hora-clase. Aunque para cualquier entendido no es sorpresa que de vez en cuando se aprovechen de la necesidad básica de comer-. Por suerte Gustavo y yo pudimos retomar la conversación más tarde ese mismo día en un café lejano a la facultad.

Por desgracia el profesor estaba ausente el día de hoy por lo que tuve que soportar una hora entera de idolatría a Rulfo y Austen al unísono de insultos a Brown y Rowling. Por fortuna mi celular sonó en el perfecto instante para fingir una emergencia y huir de este sermón.

Antítesis:

La mentira es verdad hasta que la duda la vuelve su contrario. Lo único que puede mantener una mentira como verdad es la maleabilidad de su defensa, si se hace bien, generará seguridad y esta a su vez confianza. Para esto la naturalidad es indispensable. Bruno siempre me esperaba en el mismo lugar.

—¿Interrumpo? —Le digo—. Mientras desprende la vista de su portátil. —Oportunamente —Responde el aludido.

Huimos del banco del parque en el que se hallaba. Paseamos por el mercado en el que se “sinfonetizaba” una pieza experimental que iba desde el género urbano hasta el ranchero sin siquiera tocar por asomo el clásico. De paso compramos manzanas y naranjas.

En mi aparta-cuarto. Me deshice sobre el sofá. Me desabotoné mi blusa, quedando solo un escaparate del secreto de Victoria “low cost”. Por último, desanudé mis rizos hipergirados sobre sí mismos. Todo mientras Bruno hacia malabares con los electrodomésticos de mí no-cocina.

—Te preparé un “levanta debates” —dijo—, ofreciéndome un jugo extraño.

—No tiene suficiente alcohol para tanta azúcar — Dije al probarlo—.

—¡Pero si es perfecto! —exclamó—.Me dirijo hacia el vodka e incremento el volumen de alcohol.

—Ahora si es perfecto —mencioné—. Mientras sorbía e imitaba el icónico comercial de refresco — ¡Ah! —.

—Te pasaste de vodka —expresó él, después de probarlo—. Bruno deja el extraño brebaje en la mesa de centro. Se quita la camisa al igual que el resto de vestimenta formal -que era menester llevar para demostrar el “profesionalismo” y la “responsabilidad” que su alma mater le inculcó desde bebé-. Me pongo sobre él. En su desnudez puedo sentir como su ánimo se empieza a alzar.

—Si adivinas de que está hecho el “Levanta debates” te diré cuál es mi platillo favorito —me susurra—.

—Manzanas, naranjas y muy poco vodka, por supuesto —respondo—.

—Y una pizca de mi ingenuidad para engañarte —vuelve a susurrarme—.

—Quiero mi premio —. Exclamo.

Bruno roza mi boca sin tener intensiones de besarla. Desabrocha mi sujetador pasando sus manos junto con su rostro por mis hombros y costados mientras siento como casi no contiene unos pequeños besos. Recuerdo que la misma semana que me contrataron desarrollé una atracción hacia la forma de ser del profesor Gustavo… al mismo tiempo que una intolerancia a su osco, cansado y arrugado físico. Pero en esa misma fecha se llevaba a cabo el festival de la cultura en la universidad. Donde conocí a Bruno mientras ensayaba su participación en éste. Ya lo había visto antes en mi clase, pero no era el tipo de hombre que de buenas a primeras llamara mi atención para volverlo mi amante, aunque quizás eso se debiera a que por reglas no escritas de la enseñanza académico-universitaria -y por normativa moral de la institución- fuera muy normal e incluso necesaria la ausencia de lazos emocionales entre alumnos y profesores. Cuando de repente sin darme cuenta, el ensayo se había acabado, mientras que la noche había caído y Bruno estaba frente a mí. Preguntando el por qué de mi presencia en ese lugar fuera de horas laborales. De una banca con conversación mediamente aceptable pasamos a una cama con astros de neuronas desbordados.

Contemporáneo:

La mentira es verdad hasta que la duda lo vuelve su contrario. Lo único que puede mantener ese estado es una defensa confiablemente segura de moldear. Si se mantiene espontáneo el argumento, en este punto es preciso eliminar lo efímero. Al acabar nuestro perverso, Bruno recibe una llamada. Era Talía, su novia. Me arremolino en una sábana. Me siento en el lugar donde orgasmos antes estaba mi cuerpo y contemplo la ventana, mientras enciendo algo parecido a un cigarro pero libre de nicotina.

—Estaba ocupado… No, no podía contestarte, linda, basta… Talía, por favor no empieces —balbucea Bruno—.

Muy en mis adentros una risa empezaba a hacer eco. Al contrario de lo que se diría no me siento orgullosa ni culpable por el papel que juego en las vidas de esos dos. Puesto que no es eterno el “rol” de su novia, ni el de él, ni el mío.

—Me tengo que ir, Talía está como loca —menciona—, mientras termina de vestirse.

—Adelante —le digo—, tienes dos bebés que qué calmar.

—Por ahora solo una —dice él—. Parece haberle disgustado un poco mi comentario.—Quizás el próximo año podamos volvernos a…— Lo detengo.

—Deja que las cosas pasen Bruno, creo que el año que viene tendrás algo más importante en que pensar… así que solo estudia ¿quieres? —le aclaro—.

—Yo haré que las cosas pasen… Adiós —. Lamenta mientras sale por donde entró desde inicios de curso.

Probablemente si hace unos segundos me hubiese lanzado a cerrar la puerta e impedido su partida, me hubieran esperado años tortuosos de sanciones tanto laborales como psicológicas. Por una parte él y yo, podríamos haber llegado a un nivel de convivencia pleno, pero… al cabo de un tiempo él tendría una amante, mientras que yo, tendría que auto-convencerme de lo contrario. Más por mantener la comodidad de una renta reducida que por verdadero dolor, puesto que obviamente, no viviría más con la susodicha y yo, indudablemente lo recibiría.

Una de las cosas en las que profundiza la Filosofía es el estudio del verbo “To be”. Pero al igual que en Inglés, nadie comprende que el presente simple no se debe de mezclar con el pasado y que el futuro, no lo conjugan bien ni los expertos. Por eso pensar en lo que fue o lo que será me parece sumamente inútil. Enloquecería estudiando posibilidades, antes de llegar a una revelación, pero esta es, quizá la única razón por la hubiera encadenado a Bruno. Tiro por el excusado el “levanta debates” <<Un genio no es necesariamente creativo>> pienso. Para en su lugar servirme un vino tinto. Hace ya más de diez años que tuve ese primer “amor”. Fuí todos los estereotipos de la edad. Estuve cuestionándome mi lugar en quién sabe dónde. Buscando algo. Es gracioso cómo a esa edad nos parece todo tan eterno. Nos enloquecemos por palabras incomprensibles. Condenamos la severidad de los antiguos. Creemos tener la respuesta de la reversión a lo imposible. Una angustia consume las mentes entre el sí o el no de la adaptación. Sentimos el fin a cada segundo. La renovación nos vuelve presos sin ojos para imponernos la idea de que tenemos un destino en el universo, un propósito con listado de expectativas por cumplir sin terminar. Un halo de importancia porque… si todos supieran que lo eterno es momentáneo, y que todo se consume entre las horas, el organigrama del colectivo torturaría al sistema. Normal que se prefieran conceptos de paz antes que el estudio del caos.

El lenguaje se compone de la conciencia para relacionar conceptos e imágenes, momentos o sensaciones. Pero olvidan que también eso se va. Las protestas no son armadas así como el aprendizaje jamás ha estado en la escuela. Todo se diluye cuanto más piensas en el estrechamiento del mundo con las definiciones. Es maquiavélico el pensar en la equivalencia del tiempo para alguien que duerme cinco minutos más, mientras que otro desearía estar esos cinco minutos consciente para levantarse de una camilla, y exhalar un último adiós. He visto la tristeza volverse maldad, al igual que a los villanos sentir culpa al llorar. He visto como los escaparates se sobre explotan frente a un vagabundo. Cómo es que lo bueno en exceso es malo. La continua comparación del ser humano con otros que, se desequilibra entre más se le estudia. He visto el razonamiento de máquinas antes que el de personas. He escuchado ecos de contradicción entre llantos de calma. Cómo los límites arruinan una neutralidad. He visto como se compra un alma. Pero sobre todo he visto a la humanidad entera tratando de sostenerse entre débiles y maltrechos cimientos de mentira, para volverse a pintar una realidad eterna. El sistema. El ser. La pedofilia con Japón. El egocentrismo natural con la autoestima. La hambruna con el “respiracionismo”. El consumismo con los desahuciados. El estudio con la ignorancia. El dolor con la esperanza. La violencia con las fantasías. El suicidio con el aborto negado. Todos voltean hacia otro lado y los pocos que hablan terminan por olvidarlo. La indiferencia o bondad que se da al actuar o no, sin importar si se perdura, tampoco importa. El odio a veces es amor y el miedo es libertad en cautiverio. Pensar pero no actuar por el dolor ajeno. La hipocresía en las personas es de nacimiento. Decimos cosas que no sentimos para fines que no convienen. El viaje sin moraleja de las vidas infinitas que se han desvanecido, se siente en cada época sin importar los juguetes que se posean. Talía, era la viva representación de lo que no se podía impedir, aunque indudablemente seguiría pasando en el mundo. El feminismo conveniente – aquel que cuando se quiere es débil o superior sin predicar siquiera por asomo, el fundamento de igualdad intelectual entre ambos sexos-, habitaba en ella y, así, un pequeño adulto sería criado por un par de frustrados refugiados en la modernidad, con razones medievales. Todo mundo sabía que se había embarazado de Bruno a propósito, solo para que no la dejase. No cabe duda que las relaciones humanas siguen siendo igual de evolucionadas que un estromatolito. Indiscutiblemente se aplican formas diversas de amar o apegarse -mejor dicho-, pero pareciera que nadie se entera de que Da´Vinci era homosexual o qué los harem eran una versión más primitiva de las relaciones abiertas. Aunque siguen succionadas por la opinión de sus traumas socio afectivos y culturales, pareciera que nadie es consciente del poder de su soledad; beneficiándose claro, del orden dependiente de la tierra en todo aspecto. Las Eras son tan atemporales que ya no sé si vivimos en el siglo veintiuno o menos trecientos antes de cristo o en el calendario reptiliano.

Volver al presente:

Creo que me afectó más de la cuenta la pequeña “Mary Jane”. Quizá por el bajón que viene después, estoy empezando a pensar más claramente. Porque sin importar cuantos debates te hagas, cuanto dolor pases, cuantas dudas despejes o cuanta alegrías des… la vida va continuar. Porque lo impensable seguirá existiendo a costa de la belleza. Lo inevitable existe en el podría. Las acciones se tienen que renovar. La insatisfacción es hermana del conformismo. El triunfo no tiene un origen. Las teorías son derrumbables. Nos enfrascamos en la búsqueda de que todo sea eterno sin preguntamos: ¿Eterno para qué o quién? Y sin comprender que todo en fracciones forman un entero .Cuestiona todo lo que pasa y enloquece. No cuestiones nada y enloquece más. Disfruta de las cotidianidades y de lo asombroso. Se consciente de lo que eres, antes de lo que te dijeron que eras, porque el poder de manejar la verdad, te hará saber que; tu eternidad es finita, la del universo, desconocida. Continuar sin destino es el camino hacia lo más valioso. La mentira es realidad eterna hasta que la duda lo vuelve su contrario. Lo único que la hace vivir es una defensa confiablemente espontánea segura de moldear y que la esencia del engaño es la verdad.

Fin:

—Es un lindo arquetipo de profesora de filosofía fusionada con una estudiante, Bruno.

—¿Crees que al jurado le guste, Mariana?.

—Creo que sí, aunque, no sé si siguieran leyendo después de tus constantes críticas al profesorado y… no estoy segura de que te dejen concursar en nombre de la institución; creo que debiste usar “pajaritos” y referencias un poco más simples —respondió la aludida—.

—No lo estarás diciendo por mis dieciséis ¿verdad? —cuestionó él—. —Lo digo por los requisitos de incluir personas conocidas—dijo ella—.

—Los cumplí, a mi manera y además te lo traje para que revisaras la ortografía y sintaxis —exclamó Bruno—.

—Un escritor que no sabe escribir —Dijo sarcásticamente.

—¡Ja-ja-!, pero…¿Te gustó? —

—¡Me encantó!. Pero no entiendo porque me lo preguntas cuando escribiste una alegoría entera hacia mandar al carajo toda opinión—.

—Es que no entendiste tú tampoco, veras; Soy un adolescente, se supone que soy inseguro. Pero en realidad todos lo somos, solo que nos escudamos en la edad, en las de-fi-ni-cio-nes de lo correcto o incorrecto, los cargos, el género, la religión, las instituciones. Nos la pasamos justificando nuestras decisiones y pensando en cosas absurdas como en: “¿Qué dirán?” o “¿Y si mañana me muero? “. Pero yo pienso: “¿Y si mañana no me muero?” Bueno, si no lo hago aun así no me refugiaría en el qué dirán. ¿Pero lo notas Mariana?, aun cuando yo vivo felizmente con eso, estoy concursando y estoy pidiéndote a ti, la chica más inteligente que conozco que me ayude. Todo el maldito mundo enloquece con cosas simples, por ejemplo: Sé que te gusta el sushi, pero odias el filete de pescado. La gente empezaría decir: ¿Qué sentido tiene eso? Pero sin embargo yo me digo: ¿Y qué?, las contradicciones forman parte de lo que somos, de lo que fuimos y seremos. Nadie nunca va a mantenerse firme al cien, en el noventa y nueve por ciento de las cosas que haga en toda su vida, y digo noventa y nueve por ciento, por el hecho de respirar. Lo indispensable cambia. Todo lo hará pero la gente esta tan ensimismada en su “papel de vida”, que no ve más allá. Se refugian en sus debilidades y en el “no importa lo que haga, nada va a cambiar”, y, puede que tenga razón, pero cuando empiezas a ver todos los engaños en el día a día, siempre hay algo que puedes hacer, la esencia del engaño es la ilusión. La ilusión para cambiarlo todo.

—Ahora si pareces un adolescente con problemas de identidad —le acotó Mariana—.

—¡Pero si lo dice una profesora filósofa con “experiencia”, a punto de tener una crisis de la edad medía le dan la razón! ¿o no?, incluso si su estilo de vida va en contra de todo lo que tomarías en cuenta para que alguien te de un consejo -vociferó él- Que se den cuenta de que la unificación es una utopía muy bonita… pero que entre tantas contradicciones, sobre lo único que tendrá poder el ser humano, es sobre su propia concepción. La verdad no es para todos, porque la realidad es dura, y, la pena existe en nuestro entorno. Quiero que vean cuan indiferente nos es eso día a día.

—Eres muy inteligente —le dijo ella—, pero tienes demasiado tiempo libre y lo malo es que, como describiste, yo creo que todo mundo se da cuenta de lo qué tu sabes, pero en su libertad se sienten bien por ignorarlo; pagar cuentas, rezar, tener hijos, pensar que todo es eterno y todo lo que dices es corrompible. Tienes razón en que los estándares de bueno y malo fallan, pero… ¿Entonces qué tú no estarías también poniéndonos bajo una lupa de juicio? y… ¿Qué se supone que hagamos entonces? —Cuestiona Mariana—.

—Lo que me gustaría que hagan es darse cuenta de que inclusive si algo no es verdad o eterno. Qué lo disfruten… hagan lo que hagan. “Porque… polvo somos y polvo seremos” —termina—.

— ¿Es en serio? —.

—Si, La esencia del engaño es nuestra ilusión. Y en ella lo eterno se vuelve posible.

 


Primer Lugar “La esencia del engaño” Primer concurso de cuento Estatal “Emiliano Zapata”
Autora: Amaya Martínez Hernández.
Seudónimo: Blast Mind.
Escuela: Instituto Boulanger.

Nota biográfica:

Amaya Martínez Hernández. 17 años. Libro favorito: “Morthotel” de Alberto Gismera. Escribo porque puedo expresar absolutamente todo lo que pienso, siento o vivo así como plasmarlo de la manera que quiera, relacionándolo con varios temas como la sociedad, el ser humano, el dolor, la vida y los dilemas filosóficos. Mis opciones de carrera son; cine, literatura o psicología.  

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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