El nuevo Frankenstein

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En estos días, diciembre de 2017, deberá realizarse el primer trasplante de cabeza. O al menos eso nos han anunciado. En 1818, la increíble Mary Shelley decidió escribir su novela, llamada Frankenstein o el moderno Prometeo, y en ella nos regaló dos cosas importantes.

La primera era preguntarse acerca la posibilidad de generar vida utilizando este nuevo fluido que se había descubierto por parte del señor Galvani, la electricidad, que se observó en los cuerpos de animales muertos. Era el tema del momento, aquello de lo que se estaba hablando en los círculos científicos y sobre todo entre los intelectuales.

Así que su criatura es una un pastiche de varios cuerpos, sobre todo de delincuentes que han sido ejecutados. Y el doctor Frankenstein, emocionado con las últimas teorías científicas, le insufla vida por medio de la electricidad. Desde entonces es muy común esta escena donde el típico científico loco grita al ver que el cuerpo se mueve, que está vivo.

Y nos regaló uno de los personajes más icónicos, pero también más queridos de todos los tiempos: la criatura, esa que erróneamente todos llaman Frankenstein.

Si bien este libro de Mary Shelley pretendía ser solamente un ensayo sobre lo que era esta misteriosa energía en el cuerpo, y de cómo el doctor F, representando a la humanidad, ignoraba por completo la ley y la ética, resulta que se puede citar como una de las primeras, y si no es que la primera, obra de ciencia ficción, y ese es su segundo regalo.

También catalogada como gótica o de terror, pero es ciencia ficción en el sentido en que se está tomando en cuenta la realidad alrededor de un hecho científico y busca extrapolarla, mediante un recurso literario, hacia algo que no existe pero que tiene cierta posibilidad. Y lo más importante, no busca la explicación del fenómeno por seres o hechos sobrenaturales.

Si ya leíste el libro recuerdas que la presencia de la criatura genera miedo en los aldeanos aledaños al laboratorio. Este miedo a lo desconocido, a lo que es distinto, se retrata de manera muy clara, iba a decir bonita, en la película con Boris Karloff de los años 30.

Ahora déjame que te presente al nuevo Fankenstein, el Dr. Sergio Canavero. En su plática TEDx Limassol en 2014, nos habla de su gran proyecto: transplantar una cabeza. Y empieza diciendo “agárrense de sus asientos pues les daré un paseo al infierno”, sólo le faltó una carcajada:

En su plática nos plantea varios elementos a considerar para convencernos de que su proyecto es viable. El daño a la médula por la fuerza; la recuperación de las neuronas en distancias pequeñas; se pueden realizar movimientos en el tronco sin la necesidad del cerebro, por citar algunas.

Además, menciona estudios en los que los tetrapléjicos logran mover un poco los miembros por medio de estímulos eléctricos, el trasplante de cabeza en animales y de cómo los trasplantes que hoy son comunes antes eran vistos como imposibles años atrás.

Aunque plantea que su motivación para el proyecto es el ayudar con las enfermedades incurables, también menciona la posibilidad de la inmortalidad al cambiar de cuerpo, y usa el concepto de que cambiar tu sangre por sangre nueva te renueva el organismo en general y el cerebro en particular.

Termina con la frase de Gandhi

Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.

El Dr. Canavero ha ganado la atención de los medios con su proyecto. La plática es interesante y lo que plantea no nos deja indiferentes, pero hay que tener cuidado.

No nos comportaremos como los aldeanos y lo atacaremos por miedo a lo desconocido. Sobre todo porque este tema ya ha sido abordado desde la ciencia ficción de muchas maneras, como comentamos en “Te atreves a mirar a lo desconocido” en otro post, con lo cual no es algo novedoso en la noósfera.

No tenemos miedo, pero si tenemos ciertas dudas. Al no ser especialista en este tema no puedo decidir si es realmente imposible lo que dice. Pero al ser científico puedo decidir qué tan realista es a partir de su forma de trabajar como científico. Y de eso hay muchos comentarios.

En una conferencia reciente, la Dra. Rosa Elena Arroyo nos comentaba que ciertas conexiones nerviosas tenían un arreglo específico. Ella es experta en los estímulos eléctricos del corazón, estudiando a nivel celular el comportamiento eléctrico del mismo. Ahí se comentó este proyecto y ella no veía cómo era posible que la médula se conectara sola sin invertir o confundir conexiones. Y no es la única que tiene estas dudas.

Estas dudas vienen de que su actitud se ha alejado de lo que se llama normal en la comunidad científica: las publicaciones que ha hecho no son bien vistas, las pocas evidencias que menciona no las ha mostrado claramente, y tiene todavía más problemas metodológicos.

Si visualizaste el video te pudiste dar cuenta de que tiene una observación de parte de TED que reza “this talk falls outside TEDx curatorial guidelines” y al ir a la liga que enlaza aparecen algunos requerimientos para que una plática se acepte. Aunque no nos dice cuál de ellas se rompen, resalta la guideline 4, que indica que las pláticas solo deben tener good science y ahí definen como valorar que la plática tiene esta característica. Agrego algunas de sus reglas aquí, que por cierto no cumple Cavanero:

Las declaraciones hechas usando lenguaje científico deberían:

  • Ser comprobables experimentalmente.
  • Han sido publicadas en una revista revisada por pares.
  • Están basadas en teorías que también sean consideradas creíbles por expertos en el campo.
  • Son respaldadas por experimentos que han generado suficiente información para convencer a otros expertos de su legitimidad.

Las declaraciones hechas usando lenguaje científico no deberían:

  • Ser consideradas ridículas por científicos creíbles en el campo.
  • Se basa en experimentos que no pueden ser reproducidos por otros.
  • Basarse en datos que no corroboren de manera convincente afirmaciones teóricas.
  • Provienen de expertos excesivamente confiados.
  • Usar interpretaciones demasiado simplificadas de estudios legítimos

Claramente esta regla es la que están aplicando para negarle el estatus de charla TEDx.

Sin embargo, como  no todos están enterados de esta observación, es justa la crítica por parte de Dean Burnett no solo a Cavanero sino a esta sociedad que acepta las fake news, que con un poco de humor ha sintetizado en lo que ha llamado Ley de Burnet:

Si alguien está haciendo grandes afirmaciones científicas si haber proporcionado pruebas contundentes de ellas, y sin embargo ha hecho una charla TED, las alarmas deberían sonar.

Nuestras alarmas han sonado y este texto es para que estés prevenido y analices de manera crítica las afirmaciones que esperamos en estos días de abril acerca del trasplante de cuerpo que históricamente se ha llegado a llamar trasplante de cabeza.

 

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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